sábado, 26 de diciembre de 2015

El potencial de la Sierra Sur de Jaén





Estoy aprovechando estas navidades para conocer nuevos rincones de estas sierras jiennenses que aún tienen mucho que enseñarme, mientras tanto os voy mostrando lo visto durante una salida del día 6 de este mes que dio mucho de sí.
Elegí la Sierra Sur de Jaén, la que es sin ninguna duda la gran desconocida de la provincia pese a estar al mismo lado de la capital, tanto que ni tiene figura de protección alguna... como la de parque natural, que bien merecería (algo tendrán que ver las canteras como sucede con la Sierra Sur de Sevilla).

Me dirigí hacia la Cañada de las Hazadillas como en otras ocasiones, pero esta vez con la intención de hacer cumbre en su quebrada orografía, recibiéndome el graznido de las grajillas (Corvus monedula) y la figura del castillo de Otíñar como eterno vigía.






El recorrido durante la subida estuvo amenizado con el sonido de las aves forestales (en especial páridos y piquituertos), pero sobre todo con la tríada de tremendos predadores artrópodos: escolopendra (Scolopendra cingulata), escorpión (Buthus occitanus) y araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana).
La última fotografía corresponde a un ejemplar joven de araña negra de los alcornocales junto a una Ischnocolus valentinus, a la que con creces superará en tamaño si llega a adulta.












Una vez en las alturas, tras mucho esfuerzo al desaparecer el sendero, las vistas fueron magníficas, pudiendo ver dos castillos al mismo tiempo (los de Jaén y La Guardia) junto al pueblo de Pegalajar encajado en la mole caliza de Sierra Mágina.





Jaén

La Guardia de Jaén

Pegalajar


Almadén (Sierra Mágina)


No faltaron los joviales compañeros de todo montañero en estas latitudes, volando muy frecuentemente los aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris) y las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), a los que se sumaron un grupito de cabras montesas (Capra pyrenaica).


















Ese día las cimas resultaron más interesantes que el nivel forestal como podéis ver, ¡pero aún queda lo mejor! Vi pasar un águila real (Aquila chrysaetos) en dirección norte a muchísima altura, ya es algo que gusta ver pese a la distancia, pero al poco rato aparecieron por el oeste otros dos ejemplares juntos, un subadulto y un juvenil de este año.









Y no acaba ahí la cosa... porque más tarde llegaron otros dos más, un adulto y un juvenil de unos tres años, esta vez más cerca que los anteriores para mi deleite. Mereció la pena encaramarme al peñón de marras donde vi las cabras.






El ejemplar adulto




También decidió darse un paseo por las alturas un gavilán (Accipiter nisus), azote de las pequeñas aves del lugar, como el herrerillo capuchino (Parus cristatus), el piquituerto (Loxia curvirostra), el roquero solitario (Monticola solitarius) y la collalba negra (Oenanthe leucura).








Estos dos últimos pájaros los vi ya a última hora, eso explica por qué las imágenes son tan horriblemente cutres. En cambio, estos últimos momentos de la tarde me vinieron de perlas para sacar unas fotografías del otoño, que sólo se notó en el color, porque en temperaturas pues como que no...







Hagamos un poco de balance... ¿no es parque natural un lugar donde abunda la protegida araña negra de los alcornocales y puedes ver cinco ejemplares distintos de águila real desde el mismo punto? Algo se está haciendo mal.

Antes de acabar, para quienes disfrutan como yo de del patrimonio cultural y artístico, no olvidéis que esta valiosísima serranía está justo al lado de la catedral de la ciudad de Jaén y de pueblos como Alcalá la Real con su fortaleza de La Mota. .







2 comentarios:

  1. Extensa y preciosa entrada.
    Lo que tu llamas Torres, es Pegalajar.
    ¡Felices fiestas Carlos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, editado está. ¿Tú sabes cómo se llama el sitio al que subí? Estaba al lado de esos cortados rojizos que se ven desde el castillo de Otíñar.
      ¡Felices fiestas a ti también!

      Eliminar