viernes, 27 de noviembre de 2015

Las tardes cortas... y atípicas





Llegan las tardes cortas del otoño, conllevando tener que salir de casa más temprano si quiero apurar mejor el tiempo antes de que oscurezca, prácticamente nada más terminar de comer.
Aunque no se nota la estación meteorológicamente hablando, con días muy despejados y soleados en los que incluso ha hecho algo de calor. Esta sensación se os va a incrementar al ver en esta entrada especies de aves a las que muchos de vosotros asociáis más con la temporada estival, como es el caso de las cigüeñas negras (Ciconia nigra) que llegan a los arrozales del Brazo del Este a pasar el invierno.











Las espátulas (Platalea leucorodia) ya han dejado atrás sus máximos números tras el paso migratorio postnupcial, aunque se siguen viendo muchos de los ejemplares que residen con nosotros durante todo el año.






Las garcetas grandes (Egretta alba) aumentan su presencia con los ejemplares invernantes, cosa que también ocurre en cierta medida con las garzas reales (Ardea cinerea), mientras que las pocas garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides) no migradoras escogen bien sus puntos de campeo favoritos hasta el punto de que siempre puedo contar con verlas (y de cerca como veréis).














Una vez que no recelan nuestra presencia gusta mucho ver a las garzas en sus trajines de pesca, cada especie a su manera, fallando por ejemplo la cangrejera su lance a pececillos mientras que la garza real atrapa una carpa bien hermosota.






Las águilas pescadoras (Pandion haliaetus) se encuentran con otras rapaces que sólo llegan aquí a invernar, tal es el caso del aguilucho pálido (Circus cyaneus), y los aguiluchos laguneros (Circus aeroginosus) se vuelven abundantísimos al sumarse los invernantes a nuestros residentes (tremendos sus dormideros en los cañaverales).



Aguilucho pálido macho

Aguilucho pálido hembra






Hay otros invernantes mucho menores, como los muy abundantes mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita) que salen a patadas de cualquier matorral, entre ellos algunos preciosos pechiazules (Luscinia svecica) que aún se resisten a dejarse fotografiar en todo su esplendor.









Si ya es llamativo ver aves invernantes en tardes en las que uno aún no lleva abrigo, yendo incluso un día de esta semana llevando una sola manga, más lo es cuando todavía se ven muchas libélulas como las atractivas Aeshna mixta... y vencejos pálidos (Apus pallidus), siendo la primera vez que oigo sus característicos chillidos en pleno otoño.








¿Echáis en falta en la entrada a los calamones? ¿Y algo de limícolas? Todo a su tiempo, ya saldrán por aquí.



Moritos, estrellas del paraje





8 comentarios:

  1. Vaya joyas y menudas fotos!!
    Saludos Carlos.

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    1. Verdaderamente son joyas, todas y cada una de estas aves.
      ¡Saludos!

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  2. Por aquí arriba tardes cortas y lluviosas, deprimente total. Menuda sesión de súper lujo que nos presentas Carlos, las cangrejeras de fábula. Un abrazo desde Mordor.

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    1. Ya llegará la temporada de campos secos y amarillos mientras por allí mantenéis todo verde y lozano.
      ¡Un abrazo desde Rivendell!

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  3. Espectacular la vida de este paraje y su variedad. Desde luego, no hace falta saber que la especie más satisfecha de la serie es la garza real; se le adivina la sonrisa.

    Saludos

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    1. Sin duda, ella se marcharía al dormidero muchísimo más contenta que yo, jajaja.
      ¡Saludos!

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  4. Coñññi Carlos, entradón!!! El pechiazul, los moritos, la del pez en el pico, la pescadora, no te pierdes detalle!!! Un abrazo

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    1. La verdad es que estos paseos están tela de entretenidos, a ver qué me encuentro mañana.
      ¡Un abrazo!

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