martes, 6 de octubre de 2015

Sierra Sur de Jaén, la gran desconocida






Llevo una temporada con un pequeño giro de dirección del blog, haciendo entradas más frecuentes en las que resalto alguna (o algunas) especie concreta de ave de la Doñana sevillana, pero de cuando en cuando van a caer entradas como ésta, al estilo mío al que estáis más acostumbrados, extensas y llenas de naturaleza serrana en su esplendor.

La Sierra Sur de Jaén es justamente lo que le elegí como título, la gran desconocida de la provincia pese a estar a un paso de la capital jiennense, con el agravante de no tener ninguna figura de protección cuando atesora unos valores naturales tan de primer orden que debería ser parque natural junto a los otros cuatro que tenemos aquí (PN Sierras de Segura, Cazorla y las Villas, PN Sierra de Andújar, PN Sierra Mágina y PN Despeñaperros). 

De hecho, las pocas incursiones que he hecho hasta la fecha me han hecho sentir como en mi queridísima Sierra de Segura con esos salvajes paisajes calizos como los de las fotos que elegí para ilustrar el comienzo de entrada... con la iniciativa automática que tuvo Google Fotos de coger cuatro de estas fotos para montarme la imagen panorámica de arriba (yo solo no habría sabido hacerla, lo reconozco). 








Las tóxicas y coloridas semillas de la peonía

Azafrán de otoño


Pero voy a dejar de lado las comparaciones con Segura, tiene personalidad propia y abunda el águila perdicera (Hieraaetus fasciatus) como ejemplo de su gran interés ornítico, aunque es una especie en regresión que está perdiendo territorios por culpa de las electrocuciones, así como también se puede ver al águila real (Aquila chrysaetos) con cierta facilidad.
Las cumbres están animadas por los bonitos vuelos y reclamos de las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), a las que no pude evitar grabar en cutrevídeo para también poder compartir aquí sus movimientos y sonidos.
Otra habitante destacada del roquedo ha sido la collalba negra (Oenanthe leucura), de la que vi dos ejemplares juntos, pero no acaba ahí el repertorio junto con las fotos, porque también vi un halcón peregrino, buitres leonados, piquituertos, picogordos, carboneros garrapinos, mitos, trepadores azules, petirrojos, agateadores, arrendajos y picos picapinos.









video




Dejando claro por qué la llaman "coliblanca" en algunas zonas



Los mamíferos, siempre tan complicados, sólo estuvieron representados por unas pocas ardillas (Sciurus vulgaris) y rastros de zorro y cabras montesas... a estas últimas ya las acabaré viendo, con lo que me encantan.








Los reptiles tampoco destacaron por su presencia, aunque un joven lagarto ocelado (Timon lepidus) me dio una buena minisesión mostrándome que ya desde pequeñitos gastan bastante mala leche, y bajo una roca encontré una muda de culebrilla ciega (otra que ya acabará cayendo).








Con los artrópodos ya fue distinta la cosa, me pude poner bien las botas con ellos, empezando por las libélulas Aeshna cyanea, tan abundantes en una zona recreativa con fuentes que pude (con mucha paciencia, como siempre) retratar a un macho y una hembra en condiciones. Su tamaño y color hacen que me parezca una especie maravillosa.






Fueron muchos los tesoros invertebrados que fui encontrando bajo rocas, como estos curiosos grillos sin identificar (posiblemente Gryllomorpha longicauda según me ha dicho un experto), el espectacular escorpión (Buthus occitanus) y la araña Ischnocolus valentinus.










Y precisamente una araña fue la gran protagonista para mi gusto, porque la araña negra de los alcornocales (Macrothele calpeiana) resultó abundante en la zona que escogí para mis primeros tanteos con esta sierra. Una abundancia que basé en la gran cantidad de trampas de seda suyas que vi, muy características con esa tela tan espesa que tejen con sus desarrolladas hileras (las que les dan el nombre del género), tanto que tarde o temprano tenía que caer algún ejemplar espectacular, no tanto como los que existen registrados con la talla máxima de siete centímetros, pero espectacular de todos modos como siempre con esta especie.


Aquí su inquilina dejó una muda




Su clásica pose intimidatoria











Para acabar, no olvidemos que toda sierra agreste en Jaén tiene su buen repertorio de castillos y fortalezas que en su día jugaron un papel importante en las tierras fronterizas de intenso conflicto entre moros y cristianos.
Desde el olvidado castillo de Otíñar en plena sierra, pasando por los situados en pueblos como Alcaudete y llegando hasta el de la mismísima capital, pues el conocido castillo de Santa Catalina está ya en plenas estribaciones de la Sierra Sur.









8 comentarios:

  1. Fantástico lugar, y desde luego has demostrado que debería estar protegido. Me han gustado las fotos de la Aeshna cyanea y de esa araña de los alcornocales. La primera es muy escasa en mi zona, y la segunda ojalá pueda encontrarla algún día por las tierras del sur. Saludos.

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    1. La araña negra está citada en Alicante, dicen que llegó allí junto al transporte de olivos, pero allí está. Aunque en el sur desde luego ya ves que hay muchas más papeletas de encontrarte esta belleza peluda y negra.
      ¡Saludos!

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  2. Asi es , este eres ,mas tu,jajaaja. Un abrazote de linse

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    1. Linse 100%, si no hago publicaciones así no soy yo, jajaja.
      ¡Un abrazo de linse!

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  3. Afortunados, muy afortunados los espacios que tienen la amplia fortuna de seguir contando con la presencia del Águila de Bonelli al alcance de su mirada.

    Saludos

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    1. Ha sido todo un privilegio ver una pareja de estas águilas en mis dos últimas visitas, motivo más que prudencial para no haber dicho la zona exacta de esta sierra por la que me moví. Esperemos que así siga siendo pese a la torpeza de quienes se supone que deben velar por ellas, tal como ya hablamos en tu espacio virtual.
      ¡Saludos!

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  4. Pedazo lugar y pedazo fotos, solo falta Curro Jiménez a caballo por ahí, jejeje. Las del pequeño ocelado son una pasada, envidia sana me dan. Un abrazo desde el lluvioso norte.

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    1. Pues ese Curro Jiménez puedo serlo yo perfectamente, jajaja. Hay mucho por ir viendo aún, mucho.
      ¡Un abrazo!

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