miércoles, 28 de octubre de 2015

Ningún día es malo





Hay días en que a uno le apetece más quedarse en casa, sobre todo cuando la meteorología no acompaña, prefiriendo dedicar esa tarde de lluvia a adelantar trabajo y/o buscar material e ideas para el colegio en internet, entre otras cosas, pero también hay otras ocasiones en las que nada te detiene y escoges salir incluso en el día más feo posible.
Tal fue el caso del día 29 de septiembre, con el plomizo cielo anunciando una buena descarga que finalmente acabó en tormenta que llegó a inundar algunas calles de Los Palacios y Vfca. Me dio tiempo, no obstante, a disfrutar nada más llegar al Brazo del Este de especies tan atractivas como la garceta grande (Egretta alba), la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), la cigüeña negra (Ciconia nigra) y el águila pescadora (Pandion haliaetus).










Ahora sí que se va a notar el progresivo empeoramiento del panorama en estas fotos aún más oscuras del vuelo de limícolas como combatientes (Philomachus pugnax) y archibebes claros (Tringa nebularia). Entre otras especies como la avoceta (Recurvirostra avosetta) encontré la pequeña sorpresa del día que justificó con creces haberme animado a salir, en forma de una especie nueva como lo fue el archibebe oscuro (Tringa erythropus), que puede que no sea de las especies raras pero yo hasta ahora no había visto ninguno con seguridad.
Y al empezar a llover despedí esa pequeña salida pajarera de la misma manera que la empecé: viendo una garceta grande (ésta aguantando la lluvia con estoicismo).










También pueden en otros momentos echarnos para atrás los días en los que no parece que tengamos mucho tiempo para hacer nada en condiciones. Es justo lo que pasó el día 5 de este mes, cuando sólo iba a tener alrededor de una hora libre después de acabar los quehaceres de un lunes por la tarde, pero me decidí con rapidez y acabé en medio de esos arrozales cosechados que atraen a multitud de moritos (Plegadis falcinellus), espátulas (Platalea leucorodia) y cigüeñas blancas (Ciconia ciconia). Las imágenes hablan por sí mismas (como a mí me gusta en este blog) y ya veis que no exagero al mencionar la abundancia de estas aves.











Y no quiso la tarde, ya apenas con algo de luz, que me fuera sin un par de buenos avistamientos cercanos de calamón (Porphyrio porphyrio) y garcilla cangrejera.
Que nada nos quite las ganas de salir al campo, nos puede estar esperando algún que otro premio a nuestra determinación.









2 comentarios:

  1. Desde luego que ningún día es malo, precioso reportaje Carlos, me ha gustado mucho. Un abrazo desde el oriente de Cantabria.

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    1. Al final muchos días "malos" dan satisfacciones, vaya que sí.
      ¡Un abrazo!

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