sábado, 3 de octubre de 2015

Moritos, las numerosísimas alas de la marisma





Una de las visiones más frecuentes del Brazo del Este es la de las enormes cantidades de moritos (Plegadis falcinellus), con sus bandos tanto en desordenadas filas de vuelo como en compacta y oscura masa posados, tanto es así que es imposible no visitar este paraje natural sin verlos.
Ya se lo dije a mis amigos Ramón y Silvia cuando vinieron el año pasado, venir a Doñana equivale a ponerse las botas viendo moritos de principio a fin. No se ha venido a las marismas si no has presenciado las numerosísimas alas de los moritos.

Aquí los tenéis, en la nutrida compañía de sus congéneres o junto a otras especies marismeñas como a ellos les gusta:




Con una garza real

Con garcillas bueyeras

Con seres humanos, los más dañinos de la marisma


Con espátulas y flamencos






De lejos parecen muy oscuros, negros incluso, pero verlos más de cerca nos revelará que entre sus tonos pardos esconden unos espectaculares reflejos metalizados verdes, broncíneos y rosados,
Ahora mismo los adultos están mudando al plumaje invernal, similar al de los ejemplares juveniles, pero en primavera volverán a lucir un contraste espectacular... cuando se ven de cerca, claro, de lejos seguirán pareciendo negros.
















Aún conservo un libro de mi abuelo que guardo como una reliquia, "El libro de las aves de España" de Selecciones del Reader's Diggest, donde su visión de 1972 guarda numerosas curiosidades al comparar con la fecha actual.
Sobre el morito, aparece al final de las páginas dedicadas a las especies ibéricas, en la sección de aves raras, donde dice textualmente "Visitante esporádico, sobre todo en las zonas meridionales y orientales. Ha criado en muy raras ocasiones en las Marismas del Guadalquivir.  Anida en Italia, Hungría y Balcanes". Nada que ver con lo visto hoy día ¿verdad?
Sale junto a especies que aún siguen siendo raras, como el cernícalo patirrojo, los falaropos, el pigargo o el fumarel aliblanco, pero también junto a otros que, como él mismo, ya no son raros precisamente, como es el caso de la garceta grande, el elanio o la gaviota cabecinegra. Curiosidades de la vida.


Como broche final, me animé a grabar modestamente en vídeo unos segundos de sus espectaculares bandos en vuelo, espero que os guste.



video



2 comentarios:

  1. Jaja...que foto más chunga; el maromo con la nevera dominguera y la María con el crío dispuesto, probablemente, a "escardar" en la marisma cuantos bichillos pueda interceptar.
    Menos más que están los moritos.
    Buena serie de un lugar de ensueño.

    Saludos

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    1. Iban bien pertrechados para capturar cangrejos rojos, esos regalitos que en mal momento se les ocurrió dejarnos a unos lugareños de Isla Mayor.
      ¡Saludos!

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