viernes, 16 de octubre de 2015

Mis cigüeñas negras





Aquí en el humedal no puedo evitar extrañar mi familiar entorno serrano con sus sobrecogedoras panorámicas, el olor a monte y sus sonidos, pero el arrozal tiene sus ventajas y ahora está llegando una de las mejores bazas que le encuentro.
Mientras que el invierno en mis sierras jiennenses supone una notable reducción de especies con muy pocos alicientes a cambio (aunque valiosos: paisajes nevados, acentores alpinos, machos monteses en celo), la marisma supone la llegada de numerosas e interesantísimas especies de aves que están llegando este otoño, y una de ellas es justamente mi favorita: la cigüeña negra (Ciconia nigra).

A quien esté poco familiarizado con la cigüeña negra se extrañará al leerme, siendo una especie estival que se nos marcha a pasar los meses fríos a África, pero también hay ejemplares europeos que vienen a invernar en los arrozales de Doñana, que están ya con nosotros alegrándome cada salida que hago porque no hay tarde en la que no vea varios ejemplares distintos.

Además, estando estas semanas con la cosecha y el fangueo del arroz es más que frecuente encontrarlas en los campos en compañía de sus primas las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia), garzas reales (Ardea cinerea), garcetas comunes (Egretta garzetta) o espátulas (Platalea leucorodia), brindando unas estampas agrícolas preciosas.
Tras el largo verano el arrozal sigue siendo el único lugar que mantiene mucha agua, y por tanto alimento, para las aves, y más ahora que las fangueadoras remueven la tierra y dejan al descubierto suculentos manjares como el cangrejo rojo, estando así estas tierras de labor llenas de alas por doquier.















Ejemplar anillado



Esto hace que sean más sencillas de ver que las que viven en nuestras sierras, aunque siguen siendo desconfiadas como es natural en ellas, y a veces la fortuna quiere que se dejen ver más de cerca y poder disfrutar en extremo de sus reflejos metalizados y ver si alguna está anillada como la de más arriba. 
¿Aparecerá esta temporada también el ave anillada en Alemania de los dos inviernos pasados? El tiempo dirá.






Buena manera de comparar su tamaño ligeramente menor



Caca-foto, un clásico del blog





A lo largo de estos años tomé la costumbre de despedir entradas con imágenes de los atardeceres que cierran mis salidas por el campo, y no va a ser menos si puedo hacer lo propio con las cigüeñas negras en ellos.









8 comentarios:

  1. Estas últimas fotos con los patos de fondo en vuelo son una maravilla. Y no me extraña que eches de menos a tus sierras jiennenses, son un paraíso. Un abrazo compañero.

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    1. Me encantó presenciar esas escenas de distintas siluetas al atardecer.
      ¡Un abrazo!

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  2. parece que los invernantes van llegando habra que darse una vuelta por los arrozales de la janda haber como esta la cosa

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    1. Con el fangueo aquello estará a tope, aunque con las lluvias abundantes pueden tardar poco en empezar a dispersarse de nuevo por todos lados.
      ¡Saludos!

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  3. Para que se vean estas puñeteras en Zaragoza, normalmente, tiene que hacer un frío del carajo.
    Una vez vi cerca de la ciudad junto a una hilera de cigüeñas blancas a un ejemplar al que no dejaban meterse en su fila; un frío gélido que cincelaba en el rostro la última expresión concebida para el resto del día.

    Saludos

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    1. Curioso cuanto menos que la presencia de esta ave sea indicador de un frío que hace crecer barba de escarcha.
      Desde luego que son puñeteras, les queda como un guante el epíteto.
      ¡Saludos!

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  4. Ufffr esas negritas aun son para mi asignatura pendiente. Un abraso de linse. magníficas fotos torpedo

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    1. Gracias, tarde o temprano las pillarás muy sinegéticamente, con fotos "normalitas" como tú dices.
      ¡Un abrazo de linse!

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