lunes, 19 de octubre de 2015

La Subbética Cordobesa





Las Cordilleras Béticas me están dando buenas satisfacciones últimamente, ahora que me estoy quitando esta espinita de irlas conociendo mejor. Poco a poco y con paciencia, de la Sierra Sur de Jaén de hace unas pocas entradas me traslado ahora a su vertiente en Córdoba, la Subbética Cordobesa de mano del entorno del pueblo de Zuheros.
Esto no puede ser más significativo para mí, porque hace cuatro años tuve la oportunidad de pasar allí un curso cuando me dieron a elegir entre trabajar en Cardeña o Zuheros. Quienes conocéis mis andanzas ya sabéis que escogí Cardeña pensando que sería una magnífica continuación de la Sierra de Andújar, pasando a la postre aquellos meses entre propiedades valladas, algo que aborrezco cada vez más.
Zuheros, en cambio, tiene esa libertad agreste que tanto me gusta; ese día 26 de septiembre en que fui junto a Javi Pérez y varios compañeros más desde Estepa estaba aún todo muy seco, pero aun así me encantó patear su relieve calizo desde el pueblo coronado por las siempre evocadoras ruinas de un castillo.




Lo llaman "el fraile", a ver qué forma le veis vosotros


Panal de abejas



Eran de esperar las especies rupículas, como los aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris), varios ejemplares distintos de roqueros solitarios (Monticola solitarius) y un par de collalbas negras (Oenanthe leucura), junto a muchas más especies de paseriformes como aviones comunes, golondrinas comunes, picogordos o mitos.











En cuanto a aves de mayor porte, "macarreaban" por allí los cuervos (Corvus corax), distintos gavilanes (Accipiter nisus) y un lejanísimo aguilucho lagunero (Circus aeroginosus), además de chovas piquirrojas, cernícalos vulgares y buitres leonados.







Me quedé con las ganas de encontrar alguna araña negra de los alcornocales, de la que encontré numerosos indicios en forma de esas espesas trampas de seda suyas, incluso en huecos de olivares serranos como en la fotografía.
Este primer contacto con la Subbética ha sido un buen comienzo, y digo esto porque pienso volver más adelante y llegar más lejos. Este día tuvo un final sabroso, literalmente, porque coincidió con la feria del queso y me llevé a casa los tres recuerditos que veis en la foto final.

PD: No quiero acabar la entrada sin que suene a que me arrepienta de la decisión tomada hace tres años, porque estar en Cardeña me brindó la oportunidad de acercarme a conocer el magnífico parque de Sierra Madrona - Valle de Alcudia. ¡Siempre en positivo!








6 comentarios:

  1. Vaya pinta tienen esos quesucos, se me hace la boca agua, jejeje. Un reportaje muy chulo de la sierra cordobesa Carlos, un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Uno de los tres quesos es norteño como seguramente habrás supuesto. Muchas gracias, ¡un abrazo!

      Eliminar
  2. No vas a dejar rincón por explorar. menudo linse sinegético. Un abraso felino

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya estoy planeando extender mis zarpas hacia Grazalema, jajaja, para cuando la climatología acompañe.
      ¡Un abrazo de linse!

      Eliminar
  3. Jajajaja. Para el año que viene ya sabes el destino....

    SniF snif! me huele desde aquí el queso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y como me guste Grazalema me parece que irá para la lista de destinos también, ya verás.
      Poco me faltó para tener la entrada prohibida a tu coche con el peste quesero, jajajajaja.

      Eliminar