martes, 8 de septiembre de 2015

La impresionante migración de la garza imperial





En todas mis salidas por el paraje del Brazo del Este estoy viendo sin falta a la más grande de nuestras garzas estivales, la garza imperial (Ardea purpurea), que se está marchando a sus cuarteles africanos de invernada mientras que la garza real se quedará todo el año y las garcetas grandes de Europa aún están al llegar para quedarse con nosotros durante los meses fríos.

Es un ave tímida y poco propensa a dejarse ver, sobre todo con su particular gusto por las zonas de vegetación espesa en carrizales, pero la abundancia de ejemplares en migración postnupcial hace que aparezcan casi por cualquier lugar de la marisma y el arrozal. 
Pero lo que me ha dejado gratamente sorprendido es verlas volar hacia el sur en grandes bandos al atardecer; estamos muy acostumbrados a las imágenes de gansos, grullas u otras grandes migradoras en sus ordenadas filas viajeras, pero hasta ahora no había visto concentraciones de garzas imperiales, que han llegado a sumar hasta 34 ejemplares en un solo bando, una cosa bestial cuando ya me llamaba la atención ver 3 ó 4 juntas.







Su carácter arisco se pone de manifiesto cuando cambian ligeramente de dirección para no sobrevolarte, pero de todos modos siempre es posible tener la suerte de que no te vean y poder disfrutar del efecto de la luz del atardecer en su ya de por sí bonito plumaje de colores cálidos.
Como ya dije en otra entrada reciente, me resulta curioso cuando una garza que está escondida en el carrizal echa a volar graznando para unirse al bando, algo que he observado bastantes veces la semana pasada.









Ya que he mencionado las grullas, cuando llega de frente un numeroso bando de estas ardeidas realmente parece una escuadra de grullas u otras zancudas gregarias en la distancia, hasta tal punto que con este bando no supe que se trataba de garzas imperiales hasta que escuché su característico y ronco graznido, parecido al de su prima la garza real.












En las fotos más cercanas habréis comprobado que se trata de ejemplares adultos, como mucho algún subadulto entre ellos. A los individuos más jóvenes me los he ido encontrando posados en solitario, sin unirse a estos grupos migratorios, alguno de ellos incluso no se decidirá a migrar y se quedará a pasar el invierno en la marisma, tal como ya he comprobado a través de otros observadores que visitan Doñana.
Con otras especies de garzas ya iré compartiendo más entradas con vosotros, porque de momento he decidido que actualizaré el blog con entradas más breves y frecuentes para estar más al día y resaltar mejor especies concretas, espero que guste el pequeño giro de dirección.







2 comentarios:

  1. Nunca había visto tanta garza imperial junta, por aquí sólo las vemos como mucho en pareja entre los carrizos, que pasada de fotos. En cuanto al giro de dirección del blog, seguro que nos sigues deleitando con tanta calidad como de costumbre, jeje. Un fuerte abrazo desde Cantabria.

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    1. Por Santoña las he visto allí, curiosamente justo el lugar donde vi una por primera vez.
      ¡Un abrazo!

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