viernes, 4 de septiembre de 2015

Conociendo la Doñana gaditana: las salinas de Bonanza





El día 20 de agosto me animé a hacer una incursión en la vecina provincia de Cádiz aprovechando que desde Los Palacios y Villafranca está relativamente cerca, con las salinas de Bonanza como objetivo para conocer la Doñana gaditana después de haber estado ya en sus vertientes sevillana y onubense.

Primero estuve en el pinar de La Algaida por si tenía la enorme suerte de encontrar un camaleón, cosa que me hace un ilusión colosal, pero no pudo ser y, tras alrededor de una hora de sudar como un guarro y sufrir constantes acometidas de los insistentes mosquitos, me fui a las salinas para ir al grano con la ornitofauna.
Nada más llegar pude advertir en la distancia el tono rosa que delata a las gaviotas picofinas (Larus genei) en plumaje adulto estival, y el nervioso ajetreo de las limícolas alimentándose, con combatientes (Philomachus pugnax) y cigüeñuelas (Himantopus himantopus) junto a cuatro especies de correlimos: común (Calidris alpina), zarapitín (Calidris ferruginea), menudo (Calidris minuta) y tridáctilo (Calidris alba). Los correlimos comunes y zarapitines aún conservaban parte del bonito plumaje de cría en muchos casos, con el vientre negro los comunes y rojizos los zarapitines.
Solemos maravillarnos al pensar que nuestras aves pronto estarán en África entre exóticas especies propias de documentales de La 2, pero no lo es menos pensar que estas avecillas han venido desde la lejana tundra ártica.











Las 4 especies de correlimos juntas en vuelo







Por supuesto que también había otras especies de limícolas más habituales en los medios acuáticos, pues los anteriores suelen verse más en migración y/o invernando. El andarríos grande (Tringa ochropus), el archibebe común (Tringa totanus) y la avoceta (Recurvirostra avosetta) se dejaron ver mucho, tanto que el dulce y musical reclamo del archibebe común fue la mejor banda sonora de la tarde.
Poco tiempo más tarde me enteré por internet y un aviso de un amigo de que por allí andaba un falaropo picofino, aunque no sé yo si de todos modos hubiera visto a tan diminuto bicho en tan vasto espacio.






Al ir dejando atrás las salinas para disfrutar del adiós del Guadalquivir (ya puedo decir que he estado donde nace y donde desemboca) apareció esta gran ave costera que me encanta, la pagaza piquirroja (Hydropogne caspia), el mayor representante de la familia de los charranes y fumareles, tanto que no es difícil confundirla con una gran gaviota en la distancia.










No podían faltar los flamencos (Phoenicopterus roseus) en unas salinas para darse buenos atracones de artemias (pequeños crustáceos de aguas salobres que dan sus colores rosados y rojizos al flamenco al alimentarse de ellos).
Me gustó mucho comprobar que bastante gente, incluso familias, se acercaban allí con la única y bonita intención de ver los flamencos, algo agradable después de estar siempre viendo que la gente considera a los animales como algo que molesta.





Ojo, que por aquí se ve una aguja colinegra






Fue buena ocasión para ver mejor a las gaviotas picofinas cuando pasaban de vez en cuando en vuelo cercano, enseñándome sus distintos plumajes. La verdad es que su estilizada morfología les da un toque elegante con respecto a las demás gaviotas, me gustó mucho disfrutar de esta especie nueva para mí.










Si la pagaza piquirroja es el más grande los charranes, también estuvo muy presente el más pequeño, el charrancito (Sternula albifrons).
Estos malditos proyectiles no se dejaban afotar con facilidad al combinarse su velocidad con su habilidad para aparecer de la nada y no darte tiempo a reaccionar, pero al final los tuve que acabar pillando.











Al ir cayendo la tarde era hora de volver a casa, no sin antes ver que un vecino quiso adornar su tejado con carismáticas aves de la marisma como la garza real, el flamenco, la cigüeña blanca y... ¡¡¡EL AVESTRUZ!!! 







6 comentarios:

  1. Impresionante la riqueza de esas marismas, hasta una avestruz, jajajaja. Muy chula la entrada Carlos, guapísimas las fotos. Un abrazo.

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    1. El domingo volví y los avestruces siguen aquerenciados en la zona, jajaja.
      ¡Un abrazo!

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  2. Que repertorio mas alucinante. Viendo las imágenes de los flamencos me viene a la memoria la gran cantidad de ejemplares que murieron en una granizada. Pobres zancudas sin ningún tipo de protección en la laguna.

    Saludos.

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    1. La granizada en la laguna de Pétrola ha sido una masacre, estando tan expuestos las pobres aves a esos granizos como piedras.
      Saludos.

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  3. Jo macho, como te has pasado con la pobre pagaza jeje... Ya no sólo la observación, sino también las fotazas. Uno de los pocos bichos que me fallaron hace exactamente un año por esa zona...
    Saludos

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    1. Este finde me volví a pasar por allí y no vi ninguna pagaza, la otra vez tuve más suerte al verlas en varias ocasiones y además con ésta de cerca :D
      ¡Saludos!

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