miércoles, 26 de agosto de 2015

Por los roquedos de Despeñaperros





El monumento natural de Los Órganos es un lugar muy a tener en cuenta para salir a disfrutar de la naturaleza en el Parque Natural de Despeñaperros, un parque pequeño pero que permite sacar mucho jugo a las salidas por las especies tan interesantes que cobija. Buen ejemplo es precisamente es este lugar rocoso y quebrado donde mirando a los vencejos reales (Apus melba) uno puede tener la suerte de ver al más escaso vencejo cafre (Apus caffer), siempre volando entre las golondrinas dáuricas a las que roba sus nidos.
En las fotos no se aprecia el obispillo blanco que suele ser lo que mejor lo identifica, aunque sí el característico borde blanco en la parte posterior de las alas.
Es el vencejo cafre una especie africana de reciente colonización natural que a día de hoy podemos encontrar en, Cádiz, Sierra Morena y Extremadura. Los ornitólogos siempre disfrutan su observación, como con toda ave escasa y rara, pero a mí esto de la cada vez mayor presencia de aves africanas no me huele bien, mal indicador climático me parece...








En estos roquedos podemos avistar especies tan interesantes como las tres grandes águilas (real, imperial y perdicera), gavilanes, azores, culebreras, aviones roqueros o roqueros solitarios.
Por mi parte he visto a dos aves muy rupícolas como son el halcón peregrino (Falco peregrinus) y el buitre leonado (Gyps fulvus).









En época de migraciones no es raro ver el flujo de aves en su largo periplo, que en esta ocasión fue de milanos negros (Milvus migrans) en grandes números.








Estos días pasados he escogido como observatorio la cima del Cerro del Castillo, que para mi sorpresa resultó ser área de hill-topping de un muy atractivo y deseado lepidóptero. Esto del hill-topping consiste en que los machos de algunos insectos (sobre todo mariposas) escogen las cimas soleadas y despejadas como lugar de enfrentamiento, como así hicieron las mariposas del madroño (Charaxes jasius), especie de buen tamaño y un diseño precioso en el reverso de las alas, siendo de las pocas mariposas que se ven más bonitas cuando están posadas con las alas cerradas.









Poder fotografiar así a la mariposa del madroño fue una pequeña ilusión que tenía. Porque, si las fotos de aves han sido poco más  que testimoniales la gran mayoría, con los invertebrados me puse las botas, al encontrar un escorpión (Buthus occitanus) y dos arañas lobo (Hogna radiata) en mi búsqueda de solífugos. También es reseñable para mi gusto el hallar una muda de culebrilla ciega, que al menos me indica la presencia del animal en el lugar.

















Las imágenes finales de esta ocasión no son mero paisaje, añadirán valor cultural porque se trata de la Cueva de los Muñecos, llamada así por haber sido un santuario íbero donde se dejaban exvotos (figurillas de guerreros de bronce), que actualmente están en distintos museos como los de Sevilla y Madrid... y más de uno en hogares con el expolio de décadas pasadas, como siempre.
Para la próxima entrada volveremos al medio acuático, y a lo grande como ya veréis...






6 comentarios:

  1. Desde luego vaya pedazo de imágenes...muy chula...un saludo desde Murcia...

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  2. No conocía la mariposa del madroño, una auténtica belleza.

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    1. Es de las más bonitas sin duda, ¡por allí arriba también se las ve y cualquier día la disfrutas!

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  3. Me quedo prendado con la mariposa del madroño, es más colorida que un arlequín. Ya echo de menos a los milanos negros.

    Saludos

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    1. Desde que vi una por primera vez hace dos años supe que quería inmortalizarla y disfrutar de sus detalles. Por aquí han seguido pasando algunos bandos de milanos esta mañana, y la semana pasada llevaban abejeros entre ellos.
      ¡Saludos!

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