miércoles, 19 de agosto de 2015

Fantástico día de verano en la Sierra de Segura


Pinos laricios, ya presentes desde antes de las repoblaciones de pinar


Tal como comenté al editar una entrada anterior, este curso me ha tocado ir a Los Palacios y Villafranca, en la provincia de Sevilla, cambiando para los próximos meses la dinámica general del blog al sustituir los roquedos con ungulados y rapaces por los arrozales con zancudas y limícolas.

En vista de que no tendré aquellas tardes por la Sierra de Segura que ya habéis ido conociendo muy bien desde septiembre del año pasado, me animé a pasar allí un día entero el pasado viernes 14 y volver a disfrutar de su privilegiado entorno natural antes de que empiece mi nuevo curso marismeño.
Empecé por Torres de Albanchez, el pueblo que me descubrió aquella comarca tan especial, viendo nada más llegar un roquero solitario (Monticola solitarius) que no se dejó ni enfocar antes de salir pitando, pero he querido incluir la foto al ser tan representativa la imagen de este pájaro azul por los tejados de los pueblos.
Quien sí se dejó fotografiar fue un pequeño ejemplar de escorpión (Buthus occitanus) que compensaba con su belicosa actitud tan reducido tamaño, cuando ya estaba subiendo por el cerro en el que se asienta el pueblo.






Tardaron muy poco en aparecer quienes venía buscando, esas águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) a quienes llegué a conocer tan bien, sabiendo ya de antemano que en estas fechas iba a estar su pollo reclamando comida en vuelo sin cesar, cansineando a los sufridos padres hasta el punto de llegar a la agresividad y tirarles algún picado. Si ya durante el resto del año las calzadas son rapaces muy vocales, ahora más que nunca, allá donde estén se les oye con seguridad.
La pareja que mejor conozco está compuesta por un macho de fase clara y una hembra de fase oscura, que este año han tenido un pollo del mismo morfo que la madre. En la secuencia que he colgado lo tenemos hostigando a su padre, excepto en la última de las fotos con su madre.














No son desde luego las únicas rapaces del cerro, aunque en ese rato sólo apareció un ratonero (Buteo buteo)... y un par de pajarracos de metal muy ruidosos.






Por pura nostalgia no pude evitar acercarme al collado que hay yendo hacia Villarrodrigo, que también formaba parte de mi radio habitual de pajareo. Aparte de otra calzada, tuve la suerte de que pasara un águila real (Aquila chrysaetos), una de las especialidades de la zona, muy lejana, ciertamente, pero es un lujo poder decir "voy a x sitio a ver un águila real" y que se suela cumplir.






Después la idea era ir al bosque de Las Acebeas, y se me ocurrió la idea de ir pasando por Orcera y la carreterilla que lleva a La Hueta para poder disfrutar de las vistazas increíbles de estas sierras con sus picos carismáticos. En la laguna de La Hueta ya no había agua como era de esperar en pleno agosto, pero sabía que en los juncos habría cosillas, y así fue al encontrar muchísimos juveniles de rana común (Pelophylax perezi) y ranita meridional (Hyla meridionalis), uno de ellos de color oscuro en lugar de verde, además de ver la llamativa estampa de los buitres leonados (Gyps fulvus) congregados en un peñasco.


Peñalta

El Yelmo

Piedra del Agujero

Cerro Bucentaina








Ya en Las Acebeas me entretuve en buscar herpetos en un punto de agua que muchas sorpresas me dio durante el curso, pero sólo pude ver ranas comunes; aunque, eso sí, de muy buena talla.








Desde allí parte la ruta para subir a la cumbre del Navalperal, que por supuesto hice para incluir en la excursión el gustazo de disfrutar esas vastas panorámicas serranas llenas de roca caliza y verde forestal, y con la posibilidad de avistar fauna interesante, aunque no se prodigó mucho la cosa al haber algunos senderistas (que encima tienen la costumbre de hablar pegando voces en no pocas ocasiones), así que deseché la esperanza de ver ciervos y cabras montesas.
De todos modos allí estaban el trepador azul, el carbonero garrapinos, el piquituerto, el herrerillo capuchino, el mito, el roquero solitario, la totovía, el colirrojo tizón, el escribano montesino, el cuervo, la chova piquirroja, el avión roquero y bandos migratorios de abejarucos y vencejos comunes con unos pocos vencejos reales entre ellos. Aparte de algún buitre leonado, mi cámara se entretuvo con un escorpión de mayor porte que el anterior, y curiosamente con una actitud mucho más pacífica.













Éste no es un buitre ni un escorpión, pero se les parece


No me cabe duda de que disfrutaré el nuevo curso, a ver quién no lo haría entre flamencos, espátulas, moritos, fumareles, garcillas cangrejeras, calamones, garzas imperiales y todas esas especies que ya he ido viendo al empezar a instalarme, y las que veré como grullas, águilas pescadoras o cigüeñas negras, pero tampoco dudo de lo muchísimo que echaré de menos estar en las sierras segureñas, a las que sé que volveré, tal como dije en su día... y se acabó cumpliendo el año pasado, tiempo al tiempo.




Siles


10 comentarios:

  1. Pedazo de rapaz metálica!!!! Te debió de dejar sordo. Muy chulo el reportaje Carlos, un abrazo.

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    1. Y tanto, pasaron dos con enorme estruendo.
      Muchas gracias, ¡un abrazo!

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  2. Que bonitas las calzadas, son un espectáculo verlas volar y, en pareja, disfrutar de esos enganches violentos que tienen en las paradas nupciales. Este año desde la terraza vi a la pobre hembra reclamar de forma lastimera el paso de una pareja de rales por su territorio. Las acompañó hasta que se alejaron.
    No fue tan hospitalaria con buitres y alimoches a los que ataca sin vacilación.

    Saludos

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    1. Me ha gustado mucho poder contrastar su comportamiento con el de las calzadas de otra región, porque las de aquí son muy violentas con las águilas reales e imperialas. Supongo que la gran densidad de grandes águilas hace que las calzadas se espabilen y se muestren más guerreras, de un modo parecido al de los azores de Estados Unidos con su mayor agresividad al tener más predadores de nidos allí. Pero sólo suposición, repito.
      ¡Saludos!

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  3. como te pasas nene. Me has echo pasar un buen rato, como siempre. Un abraso de linse

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    1. Me gusta pasarlo como los cosacos y que los demás lo sintáis también, es lo que quiero que se transmita en buena parte.
      ¡Un abrazo de linse!

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  4. Alucinante lo de las calzadas, flipantes las fotos de la ranita meridional, una pasada el escorpión y recuerdos a esa antigua entrada mía "Aves y aviones" con ese Eurofighter surcando los sielos andaluses.
    Me he quedao loco con tu camiseta personalizada.... Linse no hay mas que uno!!!!
    Un fuerte abrazo y a ver si nos vemos pronto por tu tierra, por la mía o por la sepa del sentinela.

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    1. Así que es un eurofighter, pues mira, ¡una cosa más que ahora sé!
      Tendría que encargarme camisetas con cabras montesas y escorpiones, jajaja.
      ¡Un abrazote! Donde sea no tardaremos en volver a vernos en andanzas sinegéticas.

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  5. No lo dudes Carlos, tarde o temprano volverás a la Sierra de Segura. Que maravilla de vistas y que bonito es Siles. Un abrazo linse!

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    1. Desde luego este curso apareceré por allí de campeo alguna vez que otra, fijo. Ya intentaré otro año volver a alguno de aquellos pueblos como maestro, si la administración no hace su treta habitual, la de no ofrecer esas vacantes en verano y llamar con el curso empezado al interino que le toque, ahorrándose pagarle los primeros días de septiembre y quitándome a mí la oportunidad.
      ¡Un abrazo linsero!

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