domingo, 23 de agosto de 2015

Espátulas y un flamenco en Jaén





Llevo ya casi una semana en los Palacios y Villafranca (Sevilla), en la que he estado viendo espátulas (Platalea leucorodia) prácticamente a diario, tanto en los arrozales como en una porción de marisma que se conservó justo al lado de la localidad, todo un gustazo siendo una de mis aves favoritas como muchos ya sabéis. 
Un placer que se multiplica cuando te encuentras con ellas donde no las esperas, en tu propia provincia, como me sucedió en la Laguna Grande aquel día 13 que ya comenté por el blog, y posteriormente también el día 31 para mi deleite cuando llegué y allí estaban los 6 ejemplares de nuevo.
Se ve que eligieron esta laguna para pasar una buena temporada veraniega, una laguna de origen artificial, pero bien provista de vegetación que cobija a otras aves acuáticas que no esperas encontrar en mitad de los olivares, como martinetes, garcetas comunes, somormujos o garzas imperiales. A ver quién diría de primeras que las imágenes de abajo, con las espátulas bien acompañadas por martinetes, garcillas bueyeras y cigüeñuelas, se corresponden a Jaén en vez de Sevilla o Huelva.




















El día 12 de agosto ya no las vi, pero en su lugar andaba por allí otro amigo que también asociaríamos sin duda a las marismas del Guadalquivir, ni más ni menos que un joven flamenco (Phoenicopterus roseus). No es la primera vez que veo flamencos por la provincia, en otra ocasión los vi volando de noche por mi pueblo (Bailén), e incluso he leído que a veces se los ve en la Laguna Honda, al sur de la provincia, pero no me esperaba uno en este lugar justo cuando habíamos tenido espátulas, llegan a coincidir juntos y habría sido el colmo...
Parecía como si Jaén me quisiera regalar un anticipo de las futuras jornadas por Sevilla.









Se veían, por supuesto, más cosas, como unos combatientes (Philomachus pugnax), muchos chorlitejos chicos (Charadrius dubius), dos avocetas (Recurvirostra avosetta), muchos milanos negros (Milvus migrans) en migración, galápagos leprosos (Mauremys leprosa) junto a una culebra viperina (Natrix maura) y una bonita y colorida sorpresa en forma de dos carracas (Coracias garrulus), a las que pude llegar desde muy cerca con el coche.












Al regresar anocheciendo en una de estas dos salidas vi un par de chotacabras cuellirrojos (Caprimulgus ruficollis), que no pude fotografiar al ser imposible parar en medio de una carretera, claro, pero sí que puedo poner unas cuantas fotillos de un ejemplar de Bailén para cerrar tan inusual entrada jiennense.










6 comentarios:

  1. Preciosas imagenes.. Enhorabuena y un saludito desde Madrid..

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  2. Me han encantado todas las fotos, pero la de las dos espátulas con la golondrina sobremanera. Como siempre un gran reportaje Carlos, un fuerte abrazo.

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    1. Me hizo gracia ver la golondrina cuando miré la pantalla, por eso la puse, jejeje.
      ¡Un abrazo!

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  3. Una serie fantástica. Aparte de todas las anteriores imágenes, destacaría la del chotacabras que siempre me han gustado barbaridad y, de paso, viéndolo tan apacible sobre el asfalto, quitarme el mal sabor de ver tantos ejemplares atropellados por esa nefasta costumbre.

    Saludos.

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    1. Éstos se posan en un carril asfaltado de olivar muy poco transitado y de momento no he visto ninguno atropellado, pero no me inspiran ninguna confianza los dueños de las fincas cuando circulan a toda pastilla.
      ¡Saludos!

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