sábado, 15 de agosto de 2015

Arroyos y ríos serranos, 2ª parte: agosto





Continuamos con la línea de la anterior entrada con una nueva entrega complementaria y a la vez distinta, más centrada en los invertebrados y con mayor ahínco en los odonatos, que estuve buscando en dos ríos distintos, un arroyo perdido y una zona de aguas estancadas.

En un remoto arroyo del que no conozco el nombre, y mejor así para preservar tan salvaje rincón que me hizo sudar bien en una caminata en pleno verano, destaco la presencia de Onychogomphus forcipatus, Sympecma fusca y Calopteryx haemorrhoidalis entre otros, aprovechando bien el rosario de pozas y regueros que queda del cauce mayoritariamente seco en estas fechas.










En el río Grande, junto a la pedanía de origen minero de El Centenillo, puedo mostrar a Orthetrum coerulescens, Trithemys kirbyi y Erythroma viridulum.







En una charca de Bailén pude ver Orthetrum chrysostigma, Crocothemys erythraea, Selysiothemis nigra, Trithemys annulata y la tremenda Anax imperator, a la que vi cazando y devorando ejemplares de las otras especies.




Con su presa









En el río Rumblar vi Platycnemis latipes y lo que parece un joven Orthetrum chrysostigma.
Aprovecho para darle las gracias a Miguel Rodríguez, que al pobre lo frío a preguntas cuando no identifico especies, siendo culpable de mi creciente interés por conocer mejor a estos bichos.





Mientras uno busca a estos animales encuentra ya de paso a otros pequeños predadores de este mundo de monstruos en miniatura. Así tenemos al asílido (conocido como mosca asesina), un tropel de opiliones que aterrorizarían a los aracnofóbicos (pese a que no son arañas realmente, pero eso no les importaría mucho que digamos), la araña de jardín (Araneus diadematus), la araña de laberinto (Agelena labyrinthica) y la araña lobo (Hogna radiata).









Entre tanto horror artrópodo también se vieron criaturas que gozan más del gusto del público, destacando sobre todo una mariposa del madroño (Charaxes jasius) cuando ya no esperaba verla después de pasar la primavera sin ver ni una. Con paciencia conseguí fotografiarla mientras bebía del arroyo, lo suyo costó.







También se ven aves, por supuesto, ahí dejo la cutrefoto de un águila perdicera (Hieraeetus fasciatus), del mismo día en que vi también dos pollos del año que me sobrevolaron a escasa altura para mi sorpresa y goce.
Otras especies vistas fueron martines pescadores, buitres leonados, un martinete y... un corzo, especie rara y escasa en Jaén, toda una alegría ver uno.

Aún tengo mucho que enseñar, de momento os adelanto que habrá entradas en las que habrá más aves.





4 comentarios:

  1. Preciosa la mariposa del madroño, por supuesto, también el resto de voladores.
    La primera vez que vi los opiliones fue en el interior de una cueva muy abierta que visitaba mucho. Había una extensa maraña de esos extraños bichos, tan pegados unos a otros como pingüinos. Se me ocurrió soplar (acto innato para esperar respuesta a la curiosidad, supongo) y aquella masa que parecía una enorme peluca comenzó a moverse lentamente hacia un lado al unísono. Fue bestial, extraordinario.
    En Asturias vi uno que, de pata a pata, medía unos diez centímetros; igual era un centollo terrestre, no sé...jaja...

    Saludos

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    1. Hasta ahora sólo los he visto formar esas masas en estas riberas con mucha hojarasca, pero cuando voy el efecto que hacen al moverse a la vez con tantísimo ajetreo de patas esqueléticas es espectacular.
      Pues igual viste un vestigio del Carbonífero, jaja, menudo bicho.
      ¡Saludos!

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  2. Muy buena entrada sí señor! El mundo de los odonatos es fascinante.
    Creo que la araña sin identificar puede ser Araneus diadematus (Confírmalo a ver...)

    Un saludo!

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    1. Hombreeeee, ¡llevabas tiempo sin dar señales de vida! Pues se le parece mucho, lo voy a editar para nombrarla así porque me convence, gracias.
      ¡Saludos!

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