domingo, 12 de julio de 2015

Piratas de la espesura




Ahora, estando en el caluroso verano de Jaén, no puedo evitar acordarme de esa frase que suelo leer mucho todos los veranos por internet: en verano no se puede salir de pajareo.
Y un año más estoy aquí para desmentirlo, porque claro que sí se puede, la falta de voluntad o ideas de los pusilánimes y holgazanes es otra historia.

En este mes llega uno de los pocos momentos en los que los azores (Accipiter gentilis) pueden brindarte una sorpresa en tus paseos por el monte, siendo el momento en que sus pollos se emancipan del nido y uno puede llegar a encontrarlos posados en las ramas altas del pino resinero como me ha pasado hace poco a mí mismo con esta hermosa hembra en un bosque de Sierra Morena.
Realmente he tenido suerte, ha querido la fortuna que este ejemplar no estuviera a mucha altura y no hubiera molestas ramas por medio, pudiendo disfrutar de su juvenil plumaje rojizo que se tornará gris y barreado al mudar a adulto, y sus ojazos que se irán volviendo naranjas e incluso rojos cuando vaya cumpliendo años.
Es un momento difícil y crucial en sus vidas, tras haber sobrevivido a la crianza en el nido, que no siempre está asegurada, ahora deberá esta hembra buscarse la vida y cazar por sí sola, ya sin sus progenitores llevándole presas. Tendrá que lanzarse a la vertiginosa persecución de la ardilla entre el follaje del pinar, intentar apresar a la paloma torcaz de potentísimo vuelo, o atreverse con los córvidos de peligroso pico; usando esas tremendas garras que bien se aprecian en las fotografías, sus redondeadas alas de veloz impulso y la maniobrabilidad que le brinda su larga cola, armas que más le vale usar bien si no quiere morir de inanición... sin olvidarse de procurar evitar a esas fortísimas bestias de garras mayores que las suyas que son el búho real y las grandes águilas, que sin duda querrían echarle el guante con mucho gusto.








Llamaba el recordado doctor Félix Rodríguez de la Fuente "pirata de la espesura" al azor, una de sus aves predilectas, pero yo he usado el nombre en plural en el título de la entrada, me he permitido la licencia de considerar también piratas del bosque a otros habitantes de dimensiones más modestas que igualmente son predadores efectivos en su micromundo.
Por ejemplo así son los peludos arácnidos que acechan en la hojarasca, la araña lobo (Hogna radiata) y la araña de laberinto (Agelena labyrinthica).






O también las mantis, pacientes acechadoras que atrapan a sus desdichadas presas en un abrazo de espinas y muerte. Aunque estas dos fotografías parezcan de dos especies distintas, resultan ser el macho y la hembra de la mantis enana (Ameles spallanzania). El macho posee alas y es por lo tanto capaz de volar mientras que la hembra, de mayor tamaño y casi áptera, tiene que conformarse con brincar a la manera de grillos y saltamontes. El color de los ejemplares fotografiados nada tiene que ver con el sexo, pues ambos pueden igualmente ser verdosos o pardos, incluso pajizos como he visto en otras ocasiones.
Otra curiosidad es que esta especie no tiene la famosa costumbre de devorar al macho durante la cópula, tan popularizada por su prima mayor, la mantis religiosa.





Otros prefieren la acción directa y perseguir a sus presas en vuelo, precisamente como las aves rapaces. El primer insecto es un ascaláfido que no identifico, pariente de los Libelloides que habéis visto en entradas anteriores de esta primavera.
Con los odonatos de la serie no tengo ese problema, pudiendo nombrar a Calopteryx virgo, Lestes viridis, Onychogomphus uncatus y Boyeria irene, todos ellos volando sobre el mismo arroyo serrano junto a otras especies sin fotografiar como Anax imperator y Cordulegaster boltonii.









 Para acabar, os enseño esta ardilla (Sciurus vulgaris) y una rana común (Pelophylax perezi) aunque no tengan que ver con el hilo anterior, sencillamente porque me gustan y me apetece mostrarlas.
Y con esto ya volveré con la siguiente tanda de la Sierra Morena jiennense, que aún tiene cosillas...








10 comentarios:

  1. Hola Carlos:

    Vaya fotones! Sobre todo del azor.

    Respecto a los odonatos:
    El segundo zigóptero es un Lestes viridis. Fíjate en los pterostigmas: barbarus los tiene bicolores.
    Y el anisóptero es un Onychogomphus uncatus. El diseño del antehumeral así lo indica.

    Un saludo!

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    1. Gracias, ¡qué haría yo sin tu ayuda con los odonatos! A saber si muchas de las Anax que veo no son otra cosa...
      ¡Saludos!

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    2. No hay de qué ;-)

      En Jaén puede ser cualquier cosa! Hay 3 especies de Anax como mínimo

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  2. Hay mucho holgazán suelto por ahí, jajaja. La segunda foto del azor es una maravilla, precioso post Carlos. Un abrazo compañero.

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    1. Y anda que no se pajarea a gustito en Cantabria en verano, jejeje. Gracias, ya iba tocando que al fin un azor posara bien.
      ¡Un abrazo!

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  3. La foto de la araña de laberinto metida en su túnel es sencillamente una pasada!!
    Y bueno, el azor tampoco se queda corto, vaya momento más guapo, con lo que te gusta a ti ese bicho además...
    Saludos

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    1. Me puedes ya imaginar tirado de rodillas para hacer esa foto, con ese estilo nuestro, jajaja.
      Ya iba siendo hora de afotar en condiciones una de mis aves icónicas, por finnnn.
      ¡Saludos!

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