miércoles, 8 de julio de 2015

Las dos últimas semanas en Siles y la Sierra de Segura: 2ª parte



Laguna de La Hueta


Ahora sí toca abordar las últimas fotografías tomadas en Siles, justo una semana después de regresar a Bailén por vacaciones. Decidí en la anterior entrada dedicarme a los grandes animales (mamíferos y aves rapaces) para dejar en esta segunda parte a los más pequeños, anfibios y artrópodos, animales que hacen las salidas de campo mucho más interesantes y productivas para el naturalista de amplias miras y diversos intereses, enriqueciendo la experiencia de forma considerable y consistente. Yo por lo menos me siento más satisfecho que si me centrara únicamente en las aves.

Empiezo con las ranitas meridionales (Hyla meridionalis), al tener la suerte de encontrar numerosísimos ejemplares metamórficos en los juncos, tanto es así que cada dos por tres salía alguna saltando a cada paso, incluso de tres en tres, compitiendo con los saltamontes en cantidad.
No veía una desde aquella noche en que presencié su cantarín celo en una alberca, y la verdad es que disfruté mucho de ellas, más diminutas de lo que son los ya de por sí pequeños adultos.











Más acuática y de mayor tamaño es la rana común (Pelophylax perezi), que en el caso de este ejemplar de una alberca nos muestra cómo se defiende, simulando ser más grande de lo que es y segregando una sustancia lechosa e irritante. Esto no nos afectaría al no tener intención de llevárnosla a la boca como un predador cualquiera, aunque sería una idea poco inteligente tocar la rana y después llevarnos las manos a los ojos.






Estos mismos medios húmedos son ideales para disfrutar de los odonatos, por ejemplo de preciosas especies de caballitos del diablo como Lestes barbarus y Lestes Dryas, o libélulas como Sympetrum fonscolombii y la magnífica Cordulegaster boltonii (he ido dejando dos fotos por especie).
Además de otras especies sin fotografiar como Ischnura graellsii, Libellula depressa, Anax imperator, Onychogomphus uncatus o Boyeria irene.













Son muchas y distintas las maneras de sobrevivir de los insectos y afines, la araña (desconozco la especie, muy abundante entre los juncos) usa su trampa mortal mientras que la mantis palo (Empusa pennata) y el insecto palo (sin precisar tampoco la especie) usan el mismo método de camuflaje para pasar desapercibidos pero con distintos fines, siendo uno predador y queriendo el otro no ser depredado.








La primavera con su coro de pájaros ha ido perdiendo fuelle y ha dejado la banda sonora en manos de los ortópteros, como estas dos especies de grillo de matorral, y las omnipresentes e incesantes cigarras, que durante los próximos meses de verano no pararán de hacer sonar sus chirridos mecánicos e insistentes.






En cuanto a lepidópteros, he podido pillar a la chupaleche (Iphiclides podalirius) y la ninfa de los arroyos (Limenitis reducta), encontrando a esta última siempre en lugares húmedos con zarzas. También tuve la pequeña sorpresa de encontrar en un huerto a la oruga de la macaón (Papilio machaon), algo que me quedó pendiente el año pasado. La coloración de esta oruga indica a las aves que es mejor no intentar comerla, pero ante su insistencia hace salir de detrás de su cabeza un órgano tóxico con apariencia de cuernecillos carnosos de color anaranjado.






Junio ha sido ideal para la observación de neurópteros, sobre todo los que tienen un ciclo vital corto, y en las laderas con pasto seco no ha sido nada raro encontrar alguna que otra hormiga león (Myrmecaelurus trigrammus) y su más raro pariente el duende (Nemoptera bipennis).
Este último es un endemismo que me encantó relocalizar en Torres de Albanchez tres años después de haberlo descubierto allí, de manera que ha sido muy satisfactorio encontrar otra población de este insecto con aspecto de historia de hadas y gnomos en las laderas del castillo de Segura de la Sierra, cubierto en estas fechas de los herbazales secos en los que gusta revolotear y posarse.








Para el final dejo un bichete que por fin conseguí ver vivo, justo en mi último día allí, tras muchas noches frustrado al oírlos "cantar" sin conseguir ver uno. El grillo topo (Gryllotalpa gryllotalpa) es un ortóptero que, debido a su estilo de vida subterráneo, ha desarrollado unas patas delanteras muy similares a las zarpas de los topos, dándole así su nombre común... bueno, uno de ellos, también se le conoce como alacrán cebollero.
Esto último me recuerda que no es muy popular que digamos entre los hortelanos, pero también se alimenta de larvas de insectos perjudiciales además de las consabidas raíces y tubérculos, de modo que no es tan dañino del todo. De todas formas nunca llueve a gusto de todo el mundo...
Otra curiosidad es que lo encontré nadando, y bastante bien además, estando pues ante un animal que excava, vuela y nada, un verdadero todoterreno.





Las dos fotos finales de hoy corresponden a la última salida que hice por Siles, para conocer la cueva de San Blas, a la que hay que entrar mojándote los pies y tragándote mil mosquitos, pero mereció la pena conocer un sitio nuevo así de bonito
Aunque haya dejado de momento la Sierra de Segura no he dejado de campear por Sierra Morena, cosa que no tardaréis en ver por aquí...






8 comentarios:

  1. Qué pasada! Te has despachado a gusto con las ranitas, eh? jejeje
    Espero que la segunda parte no sea la última...

    Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya te digo, llegó un momento en que ya pasaba de agacharme a fotografiarlas, jajaja.
      Esperemos que así sea, y en dos meses esté publicando nuevas cosas de allí.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  2. Que fotazas, las ranitas meridionales son de libro, de libro bueno. Saludos desde El Norte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, con suerte podré verlas algún día de verdad en una publicación que tengo pensada, tiempo al tiempo...
      ¡Saludos sureños!

      Eliminar
  3. Que bonitas te han quedado las de la ranita meridional.. Al alacran cebollero tengo costumbre de verlo entre picos y patas sobre todo de Abubillas y Mochuelos..

    Excelente y variado post como de costumbre.. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad, jaja, el pobre suele acabar como presa favorita de muchas aves de ese tipo.
      Gracias, ¡un saludo!

      Eliminar
  4. Que cantidad de fauna contienen esas sierras. Una biodiversidad envidiable. Un abraso de linse.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y eso que hay mucho bicherío pendiente de poder trincar, pero tiempo al tiempo... ya serán míos.
      ¡Un abrazo de linse!

      Eliminar