viernes, 3 de julio de 2015

Las dos últimas semanas en Siles y la Sierra de Segura: 1ª parte



Piedra del Agujero


Escribo ya desde Bailén tras haber acabado el curso en Siles hace tres días, uno de los mejores cursos que he tenido... si no el mejor directamente.
En cuanto a salidas naturalistas ha supuesto diez meses de muchas e intensas vivencias, muchas tardes y algún que otro fin de semana entre extensos bosques y masas calizas. Laderas bajas cubiertas por pinos carrascos y aromático monte mediterráneo donde cantan las currucas, frescor de limpios ríos y arroyos con el ocasional dardo del mirlo acuático en vuelo, cumbres de pino laricio en las que reinan el viento y la cabra montés, grandes farallones en los que el halcón peregrino ejerce vocinglero de señor feudal, albercas y fuentes con anfibios ocultos, el cernido de la culebrera al ocaso, bosques húmedos refugio de quejigos, melojos, arces y acebos, rapaces forestales anidando en la oscura fronda de los pinos negrales, piquituertos y ardillas chascando piñas, mosaicos de huertas y olivares donde el águila real busca presas. Otoño de chopos dorados y ciervos bramando. Invierno de acentores alpinos en las cumbres y machos monteses encelados. Primavera de orquídeas y llegada de aves migradoras. Verano de libélulas, cabritillos, cervatillos y pollos volantones. 

Iba a redactar una última entrada de despedida, tan extensa que finalmente he decidido dividirla en dos partes, ocupándome ahora mismo tan sólo de mamíferos y aves rapaces, sin duda dos de los mayores reclamos de la sierra.
Los turistas que vienen al parque natural suelen llegar con ganas de avistar ciervos (Cervus elaphus), que efectivamente se pueden ver en lugares tranquilos si llegamos sin hacer ruido, o incluso desde el coche por carreteras de montaña poco transitadas. Muestran aquí un comportamiento más salvaje que los de muchos lugares de la Sierra de Andújar (por ejemplo), donde llegan a parecer ganado doméstico en ciertas fincas... no es el caso aquí, en las zonas remotas no son una "propiedad", porque los animales no son de nadie.





Del mismo modo pude ver a su pariente el gamo (Dama dama), especie que llegó con fines cinegéticos y que contribuyó, junto a la abundancia de ciervos y a la introducción del muflón, a la extinción local del corzo.




La pieza de caza más codiciada parece ser el jabalí (Sus scrofa), o al menos yo veo mencionados a los "gorrinos" como los más populares entre los cazadores. Quien tenga unas mínimas nociones de ecología ya supondrá que su número se ha disparado por la ausencia de su predador natural (el lobo), causando daños agrícolas a aquellos mismos que no quieren tener lobos en sus tierras.
Yo por mi parte prefiero dispararles con la cámara, una muy buena manera de quedarme con un recuerdo de este buen verraco.





El otro ungulado presente por aquí que queda por enseñar es la cabra montés (Capra pyrenaica), que tras su pasada disminución vuelve a poblar prácticamente cada picacho rocoso. En el caso de las fotos las vi en Peñalta y en las afueras del pueblo de Segura de la Sierra, incluso en el último caso en pleno castillo con total descaro.
Desde que llegué hasta mis últimos días las he estado viendo, y en distintas localizaciones, uno de los detalles que más me han gustado de estos meses, sobre todo cuando empecé a encontrar los grandes machos durante su época de celo.












Junto a los grandes herbívoros hay otro mamífero muy emblemático de  la Sierra de Segura, y es que la ardilla (Sciurus vulgaris) llega a ser un símbolo que aparece en diversos logotipos de la comarca.
En Siles campan a sus anchas por medio del pueblo, teniendo el ejemplo más famoso del blog en esos ejemplares que solían pasear por el tejado frente a mi dormitorio.






Paseando por distintos montes he observado a algunas de las rapaces más típicas de la zona, como la abundante águila calzada (Hieraaetus pennatus), que se llega a ver a diario, y distintos ejemplares de águila real (Aquila chrysaetos), una de ellas a punto de cazar una paloma torcaz (Columba palumbus) que se libró por muy poco de acabar destrozada en esas manos de enorme fuerza.



El Yelmo

Caca-momento








En tres lugares distintos he podido comprobar el éxito reproductor de los halcones peregrinos (Falco peregrinus). Por seguridad no diré dónde, pues aún persisten los gañanes que matan rapaces y destruyen sus nidadas por considerarlas "alimañas" erróneamente.
El ejemplar de la primera foto es un adulto, los demás son los pollos nacidos esta primavera ejerciendo sus recién adquiridas destrezas de vuelo, siempre chillones y con ganas de bronca.







También, además de alguna que otra culebrera y cernícalo vulgar sin fotografiar, se vieron gavilanes (Accipiter nisus) y los abundantes buitres leonados (Gyps fulvus).









Hubo también lugar para la sorpresa, cuando el día 24 vi junto a un águila calzada un par de rapaces de menor tamaño con aspecto de halcones, pero un vistazo más detenido mostró una silueta de cola y alas muy largas, y unos vuelos distintos a los del halcón peregrino, porque resultaron ser halcones de Eleonora (Falco eleonorae), sumándose a aquella fabulosa cita anterior del día 11.
La foto es muy churrera, pero es un testimonio más que válido, apreciándose bien la silueta y proporciones del ave, y se advierten aceptablemente bien sus colores con alas oscuras, y su pecho y vientre rojizos con estrías oscuras. Esto demuestra la importancia testimonial de las fotografías para citas de aves poco frecuentes de ver en según qué lugares.



Peñalta



Por supuesto que vi más especies de aves, como por ejemplo vencejos reales, piquituertos, roqueros solitarios, herrerillos capuchinos, carboneros garrapinos, reyezuelos listados, trepadores azules, autillos (uno posado y otro en vuelo), un reclamo de mochuelo la última noche, etc...
Ahora queda la segunda parte de esta entrada con los anfibios e invertebrados, que dan muchísimo juego al naturalista de amplios y variados intereses como podréis comprobar en breve.
Mientras tanto os vuelvo a despedir con unos atardeceres sileños.








11 comentarios:

  1. Otra ruta guapísima llena de bichos, y fotazas!!!

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    1. ¡Gracias! Voy a echar mucho de menos esas rutas estos dos meses.

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  2. Para qué subes esta entrada?? Ves?? ya estoy ansioso por volver, jajaja.
    Buenísima el momento diarrea, jajajaja

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    1. Pues ya sabes que el próximo curso puedes volver cuando te dé la gana, jajaja. Tengo ya una buena colección de fotodiarreas, desde la pequeñita del abejaruco a la enorme de la cigüeña blanca.

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  3. Desde luego has estado en el paraíso y lo has sabido disfrutar. No se si vuelves al mismo colegio o te mandaran a Dios sabe donde, pues mi mujer es del gremio y se lo dura que puede ser la vida del maestro, pero seguro que sabrás mostrarnos la fauna de la mejor manera allá donde estés. Un saludo desde Ecija.

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    1. Conoces entonces bien los vaivenes del gremio docente, agradezco siempre la comprensión.
      Hay papeletas de volver al paraíso natural, poca gente hay con años de experiencia que se pida Siles como destino.
      ¡Saludos!

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  4. Como siempre gran variedad de fauna.. Enhorabuena no se te escapa nada..

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  5. Haces bien en no divulgar las zonas de nidada Carlos, nunca sabes que desaprensivo (o negociante) puede leer estos reportajes.
    Bonito el lance del águila real, si no hubiera fallado habría sido el perfecto colofón del reportaje.
    Saludos.

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  6. Este año la zona de la Aliseda ha quedado desierta de nidadas de calzadas, no sé si es que las han atosigado o es que han cambiado de zona de forma natural, pero el caso es que el verano pasado su silueta era familiar y este año ni asomar.

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    1. Qué raro, habrán cambiado de ubicación entonces (las rapaces lo suelen hacer de cuando en cuando para evitar los parásitos en el nido), en zonas poco transitadas de allí las he estado viendo bastante y miércoles oí los reclamos de los pollos.
      ¡Saludos!

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