miércoles, 17 de junio de 2015

Enseñando la Sierra de Segura, 3ª parte: ¡el halcón de Eleonora!




En lo que llevo de curso he tenido la fortuna de recibir tres visitas de amigos, con la enriquecedora experiencia de ser cada una de ellas diferente dentro del marco común de conocer y patear tan sensacional comarca. Los primeros fueron Ismael y Aurora, con especial interés en ver los pueblos y monumentos junto a su innegable calidad paisajística y un poco de fauna, luego llegó Alain con sus ganas norteñas de salir de senderismo y patear cumbres, y el pasado finde vino Javi Pérez desde Estepa con las mismas intenciones con las que yo salgo cada tarde: el bicherío puro y duro, compartiendo unos días en los que los dos nos parábamos media hora con prácticamente cada bichejo o planta que nos topáramos. 

La tarde del día 11 la pasamos en Torres de Albanchez con la intención de ver al insecto Nemoptera bipennis, cosa que no pudo ser por el casi constante viento, pero nos llevamos otros artrópodos interesantes como la araña lobo (Hogna radiata), el escorpión (Buthus occitanus) y un escarabajo longicornio, concretamente el taladro de la encina (cerambyx welensii). También estuvimos disfrutando de las águilas calzadas que se reproducen en la zona y se dejan ver con mucha frecuencia.










De allí fuimos al collado que se encuentra en la carretera de Torres de Albanchez-Villarrodrigo, aquel lugar tan especial para mí en el que hace tres años observaba una generosa variedad y calidad de aves rapaces... y tanto fue así que nos encontramos el sorpresón que tenemos en el título de la entrada.
Vimos el espectáculo de tener hasta cinco águilas calzadas al mismo tiempo, la veloz aparición de un halcón peregrino, y un segundo peregrino que avanzaba de frente hacia nosotros... ¡NO! Era más estilizado, con alas muy largas y una coloración diferente, porque estábamos ni más ni menos que frente a un inesperadísimo y precioso halcón de Eleonora (Falco eleonorae) en sus vagabundeos migratorios.

Este halcón se distribuye por islas y costas mediterráneas y una porción del Atlántico, de manera que en nuestro territorio se reproduce en Baleares, Columbretes y Canarias. ¿Qué hacía entonces en medio de una serranía de Jaén? Pues resulta que es una especie migradora que pasa los inviernos en Madagascar y, debido a sus tardías fechas de reproducción (que ajusta para tener un suministro de avecillas migradoras con las que alimentar a sus pollos), se aventura dentro de la Península en su periplo mientras se atiborra de insectos voladores como el escarabajo sanjuanero. 

Esto hizo más interesante si cabe un avistamiento de horas atrás. A mediodía nos tomamos en Siles unas tapas en un bar con amplias vistas a los huertos y olivares que también se ven desde mi piso, y vimos una estilizada y ágil rapaz que tomamos por alcotán, hasta que este avistamiento de la tarde nos hizo recordar que era en verdad un ave de mayor tamaño y dorso muy oscuro. ¿Pudo ser el mismo ejemplar, otro distinto? Quién sabe, pero fue interesantísimo avistar esta especie en Siles y Torres de Albanchez, precisamente los dos pueblos a los que más cariño tengo.









Para la tarde del viernes 12 escogí enseñarle Las Acebeas y el calar del Navalperal, acertadamente declarados como área de reserva en base a su valiosísima biodiversidad.
Paseando por pinares cuajados de acebos, avellanos, arces y quejigos fuimos viendo especies como el escarabajo rinoceronte (Oryctes nasicornis), la mariposa colias común (Colias crocea), el pico picapinos (Dendrocopos major), la doncella tímida (Melitaea didyma), una araña verde sin identificar (Araniella sp.) y la orquídea Anacamptis pyramidalis.










Tuvimos sobre nosotros a una pareja de culebreras (Circaetus gallicus) con sus reclamos similares a gaviotas, algo en lo que no se prodigan mucho. Normalmente las veo allí a lo lejos, cerniéndose sobre las laderas en busca de reptiles que llevarse al buche, pero quiso la suerte que justo ese día nos pasaran volando cerca, para poder admirar su innegable atractivo.
También andaban por allí unos jóvenes halcones peregrinos (Falco peregrinus), que más bien vimos posados a lo lejos, pero bien lejos como podéis ver en las churro-fotos.







Buscando presas






Vimos otras muchas especies, como la cabra montés, el ciervo, el cernícalo vulgar, el águila calzada, el buitre leonado, el piquituerto, el escribano montesino, el reyezuelo listado, el carbonero garrapinos, el herrerillo capuchino, el lagarto ocelado, el tritón pigmeo o la rana común, entre otras.
Durante la bajada un macho de roquero solitario (Monticola solitarius) nos deleitó con unos avistamientos algo más cercanos a los que acostumbran, reclamando sin parar y haciendo unos curiosos movimientos bajando la cabeza y levantando la cola.







El sábado lo tuvimos entero para poder pasarlo en el monte, empezando la mañana en el Bucentaina y la Piedra del Agujero. Yo no tomé fotografías por el cielo tan oscuro y nublado que tuvimos, pero estuvimos viendo buitres leonados, aviones roqueros, cabras montesas y halcones peregrinos entre otras cosas, además de disfrutar de la fabulosa regeneración del monte mediterráneo que allí se da con madroños y lentiscos entre los más habituales romeros y enebros. Con un bichete sí que me paré a sacar la cámara de fotos, porque al fin una libélula Cordulegaster boltonii se dignaba a quedarse posada y quietecita (normalmente pasan volando de un lado a otro sin parar).





A mediodía nos tomamos el bocata en el mirador de La Rayuela, para dirigirnos luego a la laguna de Siles, donde pasamos la tarde entera merced al potencial que tiene.
En el interior de los juncos se escuchaban la gallineta y el zampullín chico, mientras que en los árboles de alrededor pude llegar a ver picogordos un par de veces. Fue reseñable que durante el camino de ida y vuelta vimos una curruca zarcera, que regaló a mi archivo mental su reclamo para que la pueda reconocer más veces.
Estuvimos de lo más entretenidos fotografiando a los caballitos del diablo Lestes dryas e Ischnura graellsii, la lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus), arañas de laberinto (Agelena labyrinthica) y un insecto palo. Una especie sin fotografiar fue especialmente interesante, porque entre las hierbas se nos escabullieron varios eslizones (sin poder confirmar cuál de las dos especies ibéricas), aunque uno nos dio tiempo de asegurarnos bien de que se trataba de ese tipo de reptil al mirarnos un rato desde debajo de un espino.











Por último, hicimos un par de salidas nocturnas por si se dejaban ver los búhos chicos que se oyen reclamar en Siles, o por si hay chotacabras en las zonas de olivar, con resultados negativos en ambas ideas, pero a cambio nos llevamos un zorro, una gineta (yo nunca había visto una viva), zarceros comunes y un gavilán al atardecer junto a la crepuscular libélula Boyeria irene y lo que veis en este par de fotos: unos pollitos de curruca (parece la cabecinegra) y una araña peluda sin identificar.





Espero que lo pasaras bien, Javi, en este serrano cambio a tus campiñas de ortegas, avutardas, alcaravanes, aguiluchos cenizos, canasteras y pagazas piconegras, pero similar a esa Sierra Sur de Sevilla que debo conocer. 
La imagen final de hoy es para el Banderillas, que con sus 1.993 metros se ve así de imponente desde el Navalperal.




11 comentarios:

  1. Buena y variada entra,las fotos buenisimas.Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Respuestas
    1. Normalitas, jejeje, normalitas. Muchas gracias.

      Eliminar
  3. menudo fin de semana te has pegado,cualquier dia me voy por alli para que me lleves de bicherio un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya sabes, para cuando te animes a conocer esta otra sierra de Jaén (Andújar ya te la conoces bien) ya sabes dónde tienes un guía.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  4. La verdad que ha sido un fin de semana muy completo, y porque tenía trabajo sino por allí me tienes aun buscando eslizones ibéricos! jajaja. Pronto haré otra visita, eso está claro!

    Muchas gracias por tu hospitalidad!
    Hay que mencionar el buen comer también...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sé que perfectamente te hubieras tirado una semana entera bicheando, jajaja. Ya has visto que cada salida por esta sierra siempre tiene premios y sorpresas, aquí te esperarán.
      Pues perfectamente podría haberle hecho una foto a la ración de papas (por poner un ejemplo) y que saliera en la entrada :D

      Eliminar
  5. Pues si que ha sido un encuentro interesante el del halcón de Eleonor aprovechando sus desplazamientos. Uno sale al monte y no sabe con lo que se va a topar.
    Buena sesión en un paraje muy privilegiado.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El falcónido marino ha querido darme una buena sorpresa en mis últimas semanas por aquí. Aún estoy a tiempo de que pasen más cosas, porque así es como bien dices.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  6. Pues vaya descubrimiento de blog! Y vaya descubrimientos haces! La naturaleza allí tiene que ser espléndida, pero también hay que saber mirar. Y ves de todo!
    He acabado aquí buscando otras cosas, y me quedo a seguir mirando, vale la pena.
    Enhorabuena por tu blog y por las fotos.
    Por cierto, las haces todas con la misma máquina? Porque entonces es super versátil desde cosas cercanas a un gran zoom. Me podrías decir cuál es? Es que o te pasan muy cerca las rapaces o tiene un zoom increíble...
    Bueno, no me extiendo más, que soy un rollero, jeje.
    Un saludo

    ResponderEliminar