sábado, 6 de junio de 2015

Buitre negro en la Sierra de Segura... y mucho más





Aún me quedan un par de entradas sobre Siles y la Sierra de Segura en mayo, que ha sido un mes realmente variado y entretenidísimo como ahora mismo podremos ir viendo.
Empezando por los animales que suelo ver desde mi mismo piso en Siles, porque hacía tiempo que no aparecían por el blog las ardillas (Sciurus vulgaris) y roqueros solitarios (Monticola solitarius) que suelen aparecer para amenizarme el despertar, y también un gran bando de cuervos (Corvus corax) al atardecer. Al último amiguete no lo vi en el pueblo, pero sí en las afueras, y es digno de reseñar porque uno no suele ver alcotanes (Falco subbuteo).








El día 19 me animé a hacer una larga salida por el Calar de Nava del Espino, al que no iba desde el invierno. Por entonces me quedé con la mosca tras la oreja pensando que ese lugar debía tener mucho más potencial que el que había visto en la estación fría, así que probé a ver si la temporada estival me ofrecía más... y así fue con creces, y menos mal, porque una zona declarada área de reserva y con esos bosques impresionantes que incluyen robles melojos, arces, acebos y praderas húmedas surcadas por arroyos serranos tenía que albergar una muy interesante fauna.

Dije en una entrada anterior que seguramente acabaría ya la temporada de orquídeas... gran error, porque las he seguido viendo, como el caso de estas Orchis langei, pero más adelante me esperaba algo que sí que no imaginaba ver ese día, cuando entre una ingente cantidad de buitres leonados (Gyps fulvus) que tenían toda la pinta de estar en torno a alguna carroña, apareció un magnífico ejemplar de buitre negro (Aegypius monachus).
Pensarían muchos con razón que yo ya estoy acostumbrado a estos gigantes de nuestra avifauna, pero en la Sierra de Segura se extinguió hace mucho y hoy día sólo es posible verlos en  casos aislados como éste, acompañando a buitres leonados. Yo creo que, dada la tendencia positiva de la especie en la provincia y el crecimiento de sus colonias de cría, es cuestión de tiempo que se acaben animando a recolonizar estas vastas sierras donde no les faltan territorios adecuados.











Durante la subida fue frecuente ver ciervas (Cervus elaphus) y cabras montesas (Capra pyrenaica), de hecho este calar suele ser de los mejores lugares para ver ungulados, e incluso un gamo a la carrera, pero en la cumbre fue el colmo cuando me encontré a ciervos y cabras pastando juntos en abundancia, y entre ellos un grupito de siete machos monteses con un ejemplar especialmente imponente.









También hubo tiempo para fijarse en los pequeños detalles, como varios escorpiones (Buthus occitanus) y ranas comunes (Pelophylax perezi), y la guinda final de una orquídea nueva: la Dactylorhiza elata.











Al día siguiente escogí hacer un recorrido por las laderas del monte Peñalta y acabar la tarde en el castillo de Segura de la Sierra. En los matorrales mediterráneos de Peñalta vi un enjambre de abejas (Apis melifera) apelotonadas en el suelo, la libélula Onychogomphus uncatus y el endemismo ibérico Libelloides baeticus, que se ha acabado convirtiendo en un habitual de mis salidas durante estos días calurosos, también con regalito final en forma de orquídea, en esta ocasión una de las pocas Limodorum abortivum que aún no se habían secado.








Yendo al castillo de Segura afoté por el camino un abejaruco (Merops apiaster) que se me puso a tiro, algo de agradecer en esta preciosa especie que normalmente se me pone lejos o a contraluz. Ya en mi destino, encontré tres cabras montesas, con la sorpresita de que una de ellas era el joven macho que ya he salido otras dos veces en el blog, aquél con el hocico deformado, que sigue vivo y ya veo que se alimenta con normalidad. Mientras tanto cantaban dos roqueros solitarios distintos, y uno de ellos se llevó unas pocas fotos antes de esfurmarse, por listillo.












Para acabar, el día 21 tocó ir a Torres de Albanchez, mi lugar de bicheo de hace tres años.
Su combinación de pinares y picachos calizos con olivares, encinares dispersos y tierras de labor atrae mucho a las rapaces, que aquí deben tener unos cazaderos fabulosos, si no mirad la muestra que puedo enseñar, viendo en una sola tarde culebreras (Circaetus gallicus), un abejero (Pernis apivorus), águilas calzadas (Hieraeetus pennatus), un halcón peregrino (Falco peregrinus) y un águila real (Aquila chrysaetos).



Torres de Albanchez con Siles al fondo

Siles







Con dos de las panorámicas del lugar me despido hasta la siguiente entrega segureña, que traerá otro rico repertorio y un lugar nuevo que conocí hace poco.


El Yelmo





6 comentarios:

  1. Fantásticas imágenes. Yo hoy también le dedique la entrada al monje.. Un saludito

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    1. Y tanto que le has dedicado entrada, menudas fotacas he visto.
      ¡Saludos!

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  2. una entrada muy variada y entretenida,un saludo

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    1. Gracias, espero que sea fiel reflejo de lo entretenidísimo que es patear estas sierras.
      ¡Saludos!

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  3. Impresionnte la variedad de fauna que pillas en cada salida. Eres un linse de lo más sinegético. saludos felinos amigo.

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    1. Y encima me están saliendo ahora especies nuevas en la zona, esto es un sin parar.
      ¡Un abrazo sinegético!

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