lunes, 11 de mayo de 2015

Última e intensa semana de abril


Siles visto desde Torres de Albanchez


Ahora mismo tengo material de mayo como para hacer dos entradas bien completas de la Sierra de Segura, pero aún me queda pendiente el arsenal de los últimos días de abril, que me dieron dos de las mejores salidas del curso y algunos interesantes detalles en minisalidas nocturnas.
Pero vayamos por partes, primero quiero empezar con mi ya clásica apertura de entrada enseñando alguno de los vecinos serranos que veo desde la terraza o la ventana de mi cuarto en Siles, en este caso un herrerillo (Parus caeruleus) y una culebrera (Circaetus gallicus) en vuelo de caza.







Pasamos a las breves salidas nocturnas, que han tenido los anfibios como objetivo, aunque también he encontrado otro tipo de fauna que sin duda es más que bienvenida, como un par de cabras montesas (Capra pyrenaica) al ocaso (llevaba sin ver un gran macho desde febrero), una gran araña sin identificar o el "Mini Noctua" que me va saliendo poco a poco como quien no quiere la cosa, teniendo un par de territorios más de cárabo (ya van cinco en total) y tres de autillo (esto va aparte de los que se oyen en el pueblo de Siles).
La cosa no se dio mal con el tema de los anfibios, encontrando tres sitios distintos con larvas de salamandra (Salamandra salamandra morenica), estando algunas bastante desarrolladas en uno de esos puntos, y el agradable hallazgo de una enorme hembra de sapo común (Bufo bufo) al lado de mis pies.





Castillo de Segura en el crepúsculo







La primera de las dos salidas completas va a ser por sí sola una buena muestra de lo mucho que se puede llegar a disfrutar en la Sierra de Segura, pues todo lo que vais a ver pertenece a una única tarde del día 29 en el cerro donde se ubica el pueblo de Torres de Albanchez, que ya me recibió durante la subida con la microfauna de mano de especies como la falsa viuda negra (Steatoda paykulliana), la escolopendra (Scolopendra cingulata), la vanesa de los cardos (Vanessa cardui) y la lagartija colilarga (Psammodromus algirus).


Peñalta y El Yelmo









Subir a su cima siempre regala unas vistas espléndidas desde su balcón natural, de las mejores que se tienen por la zona, a lo que se puede sumar la aparición de las rapaces del lugar, como cuando presencié a los cernícalos vulgares (Falco tinnunculus) dando muchísima caña a sus vecinas las águilas calzadas (Hieraaetus pennatus).
Y aún tengo un tercer motivo especial, más aún si cabe, porque esta hembra de águila calzada (un ejemplar de fase oscura de los más voluminosos que he visto) es la misma que solía encontrarme hace tres años en mis correrías por este pueblo. Una vieja amiga, vamos.










Segura de la Sierra con La Sagra asomando al fondo


Mientras me entretenía en fotografiar unas orquídeas Ophrys lutea sucedió uno de esos momentos únicos que acabas comentando repetidas veces con amigos, porque pasé tan desapercibido allí agachado hasta el punto de que un ciervo (Cervus elaphus) salió tan campante al claro del pinar sin verme, pasando a poquísimos metros de mí hasta que me vio y salió zumbando, dándome tiempo a un par de cutre-fotos con el macro 300mm y los parámetros que buenamente pude configurar a toda prisa. Imaginad si esto hubiera pasado unos meses atrás, cuando ese robusto macho hubiera tenido su preciosa cornamenta.
Y no acaba ahí la anécdota con ungulados, porque a los pocos minutos sorprendí a una cabra montés que debía preguntarse cómo demonios llegó un humano hasta allí.







Una nueva mirada al cielo me brindó observaciones de cuervos (Corvus corax) y más águilas calzadas, entre las que destacó la pareja de la hembra de antes, con unos picados espectaculares a no mucha distancia de mi posición, mientras que los cernícalos seguían chillando e incordiando a toda ave que pasara cerca del risco donde anidan.












Por si no fuera bastante, cosa que dudo, ahora es el turno de Siles con la salida del día 30. Para esa tarde escogí no alejarme de mi pueblo de acogida y me dirigí a la zona del cerro Bucentaina y la Piedra del Agujero, siguiendo tramos de distintas rutas improvisadamente con un poco de monte a través como a mí me gusta.
Este cerro es un buen ejemplo de regeneración del monte mediterráneo original, al tener el pinar de repoblación una cantidad en aumento de encinas y un rico sotobosque de madroño, durillo, romero y tomillo, entre otros. Y su fauna tiene mucho para buscar y disfrutar, empezando por dos pequeños depredadores que bien pueden ser el terror en su mundo artrópodo: la cicindela (Cicindela maroccana) y el escorpión (Buthus occitanus).
A la cicindela (o escarabajo tigre, como también se le llama) la quiero comentar aparte por ser un cazador formidable además de precioso con esas brillantes irisaciones. Es uno de los animales más rápidos del mundo en proporción a su tamaño, que recorre a gran velocidad los senderos rocosos y arenosos en busca de otros insectos a los que destroza con sus monstruosas mandíbulas (lástima que no se vean bien en ninguna foto).


El Puntal











La Piedra del Agujero tampoco se queda corta, aparte de unas cabras montesas (una de ellas amamantando a su cría) me ofreció un espectáculo de rapaces de categoría, con un joven ejemplar de águila imperial (Aquila adalberti) que por sí sola ya habría hecho que mereciera la pena la pateada que me metí, pero es que además estuvo acompañada por cuervos, buitres leonados y una pareja de águilas reales (aquila chrysaetos) acosada por un belicoso halcón peregrino (Falco peregrinus)... el cernícalo ya es muy beligerante y molesto, pero el halcón pasa ya a palabras mayores al no conformarse con dar simples pasadas y yendo a la acción con buenos golpes de garras en fulgurante picado.














He estado pocas veces en este paraje y estoy convencido de que debo trillarlo un poco más porque seguro que tiene más potencial aún, todavía estoy a tiempo.
Pondré punto final a esta entrega con las fabulosas vistas que allí se disfrutan y unas fotos de un zorzal charlo (Turdus viscivorus) y una orquídea Ophrys fusca, hasta la siguiente entrada segureña que está al caer.









6 comentarios:

  1. Menuda sesión, la secuencia del picado es magnífica. Un abrazo Carlos.

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    1. Gracias, ya tenía ganas de pillar los picados de ese macho que tengo bien fichado, verlo en directo es una pasada.
      ¡Un abrazo!

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  2. Vaya salida Carlitos. Ese picado, uffff me ha puesto los pelos de punta. Que bien me lo paso contigo linse. Un abraso felino.

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    1. Imagina cuando ves a la calzada picar a poca distancia de ti, reclamando casi sin parar, y en medio de esos peaso parajes.
      ¡Un abrazo de linse!

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  3. Soberbia entrada donde uno se pierde entre secuencias impresionantes.
    Enhorabuena por la serie de estupendos momentos vividos y fotografiados.

    Saludos

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    1. Muchas gracias, me encanta compartir (en la medida de lo posible en un espacio virtual) estas vivencias serranas, y aún queda mucho más por enseñar.
      ¡Saludos!

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