domingo, 31 de mayo de 2015

Alimoches y cárabo en Despeñaperros




Durante algunos fines de semana de mayo he salido por Despeñaperros, la parte más quebrada de Sierra Morena y más libre de los odiosos vallados cinegéticos que asolan el resto de la cordillera.

En los alrededores de Miranda del Rey estuve bicheando un poco por sus arroyos, viendo un ratonero (Buteo buteo) sufrir las acometidas de unos rabilargos (Cyanopica cyanus) que seguramente estarían criando cerca. Los arroyos serranos están ahora mismo empezando a padecer el estiaje, estando algunos de ellos totalmente secos, y otros reducidos a un conjunto de pozas en aquellos lugares más frescos y umbríos; al lado de uno de ellos encontré la orquídea Orchis coriophora aún por abrir, y un par de Libelloides baeticus, insecto endémico de la Península emparentado con las crisopas y hormigas león.








Allí donde un arroyo no era más que una serie de pozas y charcas turbias encontré varias culebras viperinas (Natrix maura), ranas comunes (Pelophylax perezi) y cangrejos de río que resultaron ser de la invasora especie americana Procambarus clarkii, por desgracia y "gracias" a las nefastas ideas de nuestros pescadores, ésos que luego se permiten el lujo de odiar a nutrias, cormoranes y garzas pidiendo su muerte, mientras que ellos liberan destructores de ecosistemas como estos cangrejos y peces como la perca sol...







Y ahora viene el motivo por el que tenía especiales ganas de hacer esta entrada. Desde abril se llevaba viendo en una colonia de buitres leonados un alimoche (Neophron percnopterus) que dormía allí, y hace poco me he llevado la gran sorpresa de encontrarlo aún allí junto a otro más (posible pareja). La perspectiva de tener allí una pareja de alimoches criando en los próximos años es algo que me encantaría, en esa buitrera que ya tiene una pareja de águilas perdiceras, además de vencejos reales, roqueros solitarios, vencejos cafres, golondrinas dáuricas, aviones roqueros, búhos reales y halcones peregrinos.
Justamente una hembra de halcón peregrino (Falco peregrinus) salió a darles la bienvenida a su estilo, con furiosas persecuciones y pasadas en las que llegaba a zurrar con las garras, tan territoriales y belicosos como siempre estos peregrinos.















En este enclave se ven más aves aparte de las que allí se reproducen, por ejemplo tenemos al milano negro (Milvus migrans), al abejero (Pernis apivorus) y al buitre negro (Aegypius monachus).
El buitre negro se va extendiendo desde sus grandes colonias de cría de la Sierra de Andújar, pero los otros dos no se ven tanto por estos lares; el milano negro no es muy abundante por aquí, mientras que el abejero sólo puede avistarse en pasos migratorios como ha sido el caso.






Una cosa que nunca había visto hasta ahora en Sierra Morena eran los machos de cabra montés (Capra pyrenaica), animales duros que se sienten tan cómodos en las rocas como la tóxica dedalera (Digitalis mariana). Mirad bien la primera cutrefoto, y veréis los dos machos monteses.





Ya es tiempo de ver insectos en abundancia en los pastos agostados, entre ellos las grandes especies de lepidópteros como la chupaleche (Iphiclides podalirius), la nacarada (Argynnis paphia) y la cleopatra (Gonepteryx cleopatra), todas ellas pilladas cuando libaban en cardos (ya voy viendo que es el truco para poder fotografiar a estas malditas que no suelen parar quietas, tienes que estar cerca de los cardos).








Algunos pájaros parecían estar pensando ya en su segunda puesta, viendo lo apasionados que andaban los colirrojos tizones (Phoenicurus ochruros), sin parar de revolotear y reclamar en pareja.







¡Sorpresa final! En el título hago mención al cárabo (Strix aluco), rapaz nocturna que suele aparecer en el blog a raíz de escuchar su lúgubre canto por las noches (y a veces en pleno día), pero tengo la inmensa satisfacción de haber visto uno la semana pasada, y encima con fotografía decente como recuerdo. A ver si no es un  verdadero duende del bosque.




3 comentarios:

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    1. Que imagen mas guapa la del cárabo. El tronco del pino, descortezado, y los líquenes aferrados, conjuntan de manera completa la fotografía de un melancólico búho, el mas nocturno junto a la lechuza.
      Las fotos son una pasada, como lo es también la historia del alimoche con el enojado peregrino pero, ojo! que el alimoche cuando se pone quiebra de maravilla.
      Felicidades por la Graellsia isabelae; maravillosa.

      Saludos

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    2. El cárabo se funde de maravilla con su pino, forma parte del bosque como el que más.
      Hace un par de años vi un alimoche perseguido por chovas y no se le daba nada mal hacer piruetas para evitarlas, vaya.
      Muchas gracias, ¡saludos!

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