lunes, 20 de abril de 2015

Una de campiñas jiennenses




Teniendo aún el recuerdo aquella primavera de 2013 que me brindó un bullir de vida nunca visto antes por mí en Bailén, vuelvo a acometer un resumen de lo visto este mes por mi pueblo, que ha estado bastante bien para mi gusto.

Los vencejos comunes (Apus apus) se unieron ya este mes a los vencejos pálidos (Apus pallidus) que llevan con nosotros desde marzo, de manera que su identificación ya no es tan sencilla. A modo ilustrativo dejo una foto de vencejo pálido al final para compararlo con sus primos comunes.








Estos devoradores de "plancton aéreo" no eran desde luego los únicos en surcar los cielos de estos campos salpicados de encinas y olivos, estando también el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), el abejaruco (Merops apiaster) y esa joya del lugar que es el elanio azul (Elanus caeruleus), que falló un lance de caza a poca distancia de mí.











La banda sonora de estos campos con estampa de cuadro impresionista la suele poner el triguero (Miliaria calandra), con sus repetitivos y alegres reclamos.
En cuando a otros pájaros, no he tenido el paso migratorio de otras veces, no sé si tendrán algo que ver los destrozos que han hecho en el paraje para soltar la porquería olivarera. De todos modos sí pude trincar algunas lavanderas boyeras (Motacilla flava), además de ver a los chorlitejos chicos (Charadrius dubius) que aquí crían en vecindad con los galápagos leprosos (Mauremys leprosa).
Otras especies anotadas fueron el ratonero, el águila calzada, el andarríos grande, el buitre leonado, el buitrón y el conejo.













Nos alejamos ya de Bailén, pero no diré dónde nos ubicamos ahora, por el bien de los aguiluchos cenizos (Circus pygargus) que crían en colonia en un campo de cultivo. Aquí tienen vecinos tan interesantes como el mochuelo y el alcaraván, a los que sólo pude oír, pero sí pude ver a los abejarucos, grajillas (Corvus monedula) y críalos (Clamator glandarius) que campan por el lugar.
Especialmente agradable fue ver críalos en este sitio donde antes no los había visto, siendo una especie de la que hace años sólo tenía avistamientos sueltos, hasta que el año pasado un amigo me enseñó un lugar donde suelen estar y yo encontré poco después otros dos más, sumando cuatro con el de este año.













A los aguiluchos cenizos les fue bien el año pasado, al estar informado el dueño del terreno y dejar que criaran antes de cosechar el cereal. Espero que siga así y pueda ver también este año a los pollos del año adornar la campiña con sus siluetas pardo-rojizas, del mismo modo que estos machos adultos lo hacen con tonos plateados. Es de lo más entretenido ver sus vuelos de cortejo, en los que llegan a hacer tremendos picados desde una buena altura, presentando garras a quien se le cruce en el aire, y emitiendo con frecuencia sus agudos reclamos; una estampa que corre mucho peligro de desaparecer por la desidia que tiene la administración ante los problemas que tiene la especie para poder críar en cultivos intensivos.

Os animo a conocer la plataforma SOS Cenizo Andalucía, dispuesta a luchar por la conservación de estas hermosas rapaces: https://www.facebook.com/SOSCenizoAndalucia
Porque no podemos permitir que imágenes como las que tenéis abajo dejen de verse en nuestras campiñas.











Con la mole de Sierra Mágina como telón de fondo



4 comentarios:

  1. Que fotazas Carlos, las del Elanio y la de los dos aguiluchos, sobre manera. Un abrazo desde Cantabria.

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    1. Se portaron bien las rapaces, que encima son de las especies más bonitas que hay.
      ¡Un abrazo!

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  2. Siempre me gusta ver entradas de tu pueblo e inmediaciones, porque eso me recuerda que hasta en los lugares donde menos pensemos hay cosillas para ver.
    Estoy seguro de que esos aguiluchos cenizos te darán mucho juego esta primavera/verano, junto a aquellas aves asociadas.

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    1. Muy cierto, y encima a veces dan la sorpresa.
      Para este año tengo que hacer una visita cuando los jóvenes empiezan a volar, el año pasado se me hizo un pelín tarde.

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