domingo, 15 de marzo de 2015

El Puntal




Tengo una tanda calentita y completa de entradas sobre la Sierra de Segura, a la que he dejado un poco abandonada en el blog durante estos días, sobre todo lo acaecido estas dos primeras semanas de marzo, que ha sido mucho y emocionante, como para ser de momento de los mejores meses.

Doy pistoletazo de salida saltándome el orden cronológico para irme a una salida concreta que tengo muchas ganas de publicar por tratarse de la subida a uno de los montes más emblemáticos de la zona donde vivo, y más aún tratándose de un símbolo del pueblo de Siles como es el Puntal de la Ajedrea (o de la Rayuela como también lo veo llamar).  No sin antes mostrar los alegres vecinos que me dieron los buenos días antes de hacer mi excursión, un herrerillo común (Parus caeruleus) y las golondrinas común (Hirundo rustica) y dáurica (Hirundo daurica), hace poco llegadas de su viaje migratorio.








Seguí en principio las indicaciones del PR-A 78 Sierra Alta de Siles, ruta exigente por su considerable longitud y tramos de subida por veredas de cabras, con la dificultad añadida de poder despistarte fácilmente en su dédalo de encrucijadas y senderos. Se da comienzo en el mirador del Portichuelo, en las afueras del pueblo con unas buenas vistas al mismo, estando acompañado en mi ascenso por los pequeños y joviales habitantes del bosque como el trepador azul (Sitta europaea) y el minúsculo reyezuelo listado (Regulus ignicapilla), y otros muchos más como escribanos montesinos, carboneros comunes y garrapinos, herrerillos capuchinos, piquituertos, agateadores, etc. Haber dejado al trepador y al reyezuelo como ejemplos en fotografías no ha sido objeto del azar, pues fue sin duda el día que más ejemplares de ambas especies he visto, pero de largo.









En la cima se disfruta de una de las mejores panorámicas que he visto en estas sierras, ya sé que suelo decir esto siempre (lo dije de Peñalta y del Yelmo, por ejemplo), pero mirad estos ejemplos de más abajo y decidme si no es un formidable mirador natural. En una mañana despejada como la de aquel pasado sábado 7 se veía Siles como una maqueta y tenía los relieves montañosos de Jaén y Albacete en un solo vistazo, incluso se atisbaban Sierra Morena y las aún más lejanas serranías de Granada, ideal para pasar el larguísimo rato que estuve allí arriba contemplando esa inmensidad con bocadillo en mano y un cantarín colirrojo tizón como compañero.




Siles con Torres de Albanchez de fondo


Navalperal, Bucentaina, Peñalta

Sierras manchegas

Bucentaina con Peñalta superpuesta

Sierra de las Villas

Piedra del Agujero

Torres de Albanchez

Iglesia y torre medieval de Siles

Donde trabajo, el CEIP "Santa Teresa de Jesús"

Cotillas con las ruinas de su castillo, atrás La Sarga

Peña del Cambrón

Calar del Mundo



Durante todos estos meses he sabido que en El Puntal se pueden observar halcones peregrinos y águilas reales, especies a las que justo no vi ese día (pero sí muchas veces en otras ocasiones, ya los veréis pronto), viendo en cambio algunos buitres leonados (Gyps fulvus), aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris) y la sorpresa del día, un macho de azor (Accipiter gentilis) ascendiendo en una térmica.















¿Calar de la Sima?


Las mentadas observaciones de aves y los paisajes de arriba los disfruté durante un muy largo recorrido que hice siguiendo las indicaciones de Peñalcón, aunque sinceramente no sé hasta dónde llegué, más que nada debido a causa de mi particular manía de acabar ignorando un poco los senderos y meterme monte a través a fisgar, cosa que agradecí al final cuando topé con un cortado con unas vistas como para quitar el hipo.
Además de estar pendiente de lo que pueda pasar volando, también hay que echar vistazos a lo que pueda aparecer por el suelo. Destacaron mucho las notas amarillas de los narcisos de pastadero (Narcissus hedraeanthus) y una planta peculiar de la que he podido saber más gracias a la identificación que me hicieron dos amigos, se trata del eléboro (Helleborus foetidus), planta tóxica que se utilizaba en la Edad Media para envenenar flechas, de manera que se puede encontrar fácilmente en las orillas de los caminos de lo que antaño fueron tierras fronterizas y conflictivas, como lo fue precisamente la Sierra de Segura, si bien es cierto que crece de forma natural en zonas frescas del monte como ya he podido ver también en Peñalta, la Cañada de los Mojones y El Yelmo.
Del mismo modo pude ver también algunos ejemplares de lagartija cenicienta (Psammdromus hispanicus) y muchas mariposas de los olmos (Nymphalis polychloros), una de las primeras especies de lepidópteros que aparecen en primavera. De hecho, la gran mayoría de mariposas que he visto en estas semanas han sido de esta especie, junto a individuos sueltos de cleopatra, colias común o vanesas.








Sólo haber subido a su cima, donde se practica vuelo libre al igual que en El Yelmo, fue magnífico por las panorámicas, pero pese al esfuerzo la larga ruta fue muy agradable y los avistamientos de fauna dieron buenos momentos, a los que hay que sumar un grupo de 4 ciervos que salieron por patas nada más verme aparecer de pronto en un claro del bosque.
Dentro de poco tendréis una nueva entrega resumiendo aspectos destacados de estas dos semanas, y un par de entradas dedicadas a salidas concretas como ésta, en las que veréis por qué este mes me está dejando verdaderamente encantado... aunque alguna cosilla se me ha escapado decir en este texto.




6 comentarios:

  1. La flauta rara vez suena dos veces y, es que, el año pasado, puede presenciar una secuencia completa del halcón peregrino con aporte incluido de presa. Este año vi la pareja en el mismo barranco, posados. Uno de ellos reclamaba vociferante, el otro abandonó el lugar pero, después de media hora de espera no trajo ninguna ofrenda, vamos, ni siquiera apareció.
    Bonitas tomas y espectaculares paisajes. A la piedra del agujero le estoy cogiendo cariño; muy resultona.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me pasa lo mismo, imagino escenas del año anterior esperando revivirlas, pero raramente hay potra como bien dices.
      La Piedra del Agujero es un elemento peculiar que tuve el placer de conocer gracias al aviso de una alumna, la misma que un día me preguntó con curiosidad qué pájaros son unos negros con pico rojo que hacen ruiditos cerca de su cortijo (eran las chovas, por supuesto).
      ¡Saludos!

      Eliminar
  2. Me lo he pasado en grande leyendo tu entrada Carlitos. Ya tenía ganas que ultimamente ando un poco agobiado de trabajo y sin apenas tiempo. Una pasada el puntal y su bicherio. Un abraso de linse

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eres siempre bienvenido, la naturaleza sinegética de Segura te espera en los respiros que te dé el curro.
      ¡Un abrazo de linse!

      Eliminar
  3. Buena entrada serrana!
    Las vistas si que impresionan mas desde aquí que desde otras cimas que has enseñado (la Peña del Cambrón me llama la atención cada vez que la enseñas, tal cual un flan como sueles decir).
    Nada mala la observación de azor por cierto, bien cerca parece!
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya te digo, me dejaron boquiabierto las vistas en persona, espero que las imágenes hagan una mínima justicia. El azor me pasó por encima de tal manera que le hice las dos últimas fotos en postura más que vertical, de contorsionista como ya bien sabes, jaja.
      Es curioso responderte mientras de fondo oigo un autillo cantar, una cosa muy tuya.
      ¡Saludos!

      Eliminar