martes, 24 de febrero de 2015

Cerrando febrero



A pocos días de terminar febrero voy con la última entrada del mes en la Sierra de Segura, un mes en el que no he sacado tantísimo jugo como en enero y diciembre por la climatología adversa, aunque sigo teniendo cosas que enseñar, como siempre.

Empiezo con los vecinos serranos que veo algunas mañanas desde la ventana de mi dormitorio, como el roquero solitario (Monticola solitarius) que se ha convertido en un habitual últimamente, o una ardilla (Sciurus vulgaris) que llega a aparecer sobre los tejados e incluso un día expulsó en ellos a una congénere. En la mayoría de pueblos ves gorriones, palomas y estorninos en los tejados, pero en Siles ves ardillas, cosas de la sierra.






A la ardilla de Siles siempre la he visto en unas paupérrimas condiciones de luz, por aparecer a primera hora de la mañana y con los nubarrones oscuros de los días pasados, pero espero que en primavera pose con una buena luz que haga justicia a su simpática estampa.
En condiciones algo mejores se dejó ver otra ardilla en el castillo de Segura de la Sierra. Otros habitantes de la sierra que se dejan ver por el lugar son las cabras montesas (Capra pyrenaica), un roquero solitario (Monticola solitarius) que suele campar por los tejados de la parte alta del pueblo, el halcón peregrino (Falco peregrinus) que algunos días se ve posado en las torretas de la carretera y las bulliciosas chovas piquirrojas (Phyrrocorax phyrrocorax), estas dos últimas especies seguramente buscando unas condiciones más acogedoras que las que hubo en las cumbres durante lo más duro del invierno.

En un par de ocasiones he oído reclamos de acentores alpinos y he llegado a ver alguno en vuelo, pero llevo ya dos semanas sin percibir su presencia, del mismo modo que también hace mucho que ya no veo a los machos de las cabras montesas al haber acabado el período en el que siguen a las hembras para aparearse.






Ojo a este ejemplar de abajo, es el joven macho que ya salió en otra entrada de hace unos meses, muy reconocible por el mal estado que presenta su hocico. Al menos ahora tiene un aspecto algo mejor, y se alimenta sin problemas dentro de un rebaño que parece aceptarle bien.















La semana pasada leí que se había dado uno de los populares "reventones"  en el nacimiento del Río Mundo, que es cuando la ingente cantidad de lluvia junto a la nieve fundida provoca que esta atractiva catarata tenga mayor cantidad de agua que nunca. Me enteré unos días más tarde, y para entonces ya habría decaído mucho la cosa, pero de todos modos me acerqué al lugar.
Ya por esto merecía la pena, pero además he aprovechado para conocer mejor este vecino parque natural de los Calares del Mundo y la Sima, y digo vecino porque se encuentra ya fuera de Andalucía, en la provincia manchega de Albacete, aunque siga formando parte del mismo macizo montañoso y la naturaleza no entienda de fronteras.
Hice un par de incursiones por la Cañada de los Mojones, viendo especies como el gamo (Dama dama), y un nadador de espalda en un abrevadero para el ganado, aunque el premio gordo fue comprobar que un muladar en la zona no sólo atrae a los buitres leonados (Gyps fulvus), sino que acuden también las dos grandes águilas: la real (Aquila chrysaetos) y la imperial (Aquila adalberti). El águila real es habitual en la zona, pero la imperial es ya un caso más curioso.
También vi cuervos, chovas, una perdiz, reyezuelos listados, herrerillos capuchinos, trepadores azules, jilgueros, un escribano soteño o carboneros comunes y garrapinos, además de numerosos indicios de la presencia de jabalíes y las huellas de los tejones en el barro y la nieve.






















 Hay cuatro especies animales que no pudieron ser documentadas fotográficamente pero merecen mucho ser citadas por lo interesantes que me resultaron. Hablo de un picogordo en unos almendros de Siles, un reclamo de alcaraván que oí desde mi piso por la noche, una garduña cerca del pantano de Arroyofrío y un buitre negro que he visto hoy mismo desde el colegio.

Aunque en esta entrada ha seguido apareciendo bastante la nieve, actualmente ya no queda en casi ninguna cumbre, viéndose tan sólo en grandes moles como el Calar de la Sima. Y no es lo único que va cambiando, porque ya se escuchan muchos cantos primaverales de aves como el pinzón vulgar, el verderón común, el verdecillo, el carbonero común, el mirlo, incluso el roquero solitario se ha empezado a unir a ellos, y ya van floreciendo almendros y romeros mientras se ven las primeras mariposas (como la macaón y la saltacercas) y abejas.
Estaremos muy atentos, que no tardarán en llegar migradores a los que echo mucho de menos.


6 comentarios:

  1. La ardilla sobre el tejado parece pensar... ¡Que hambre tengo! sobre todo, como dices, si son fotos al punto de la mañana.
    En la última foto de las cabras me he fijado en los parásitos que, tal vez, tenga la supuesta progenitora y uno de los recentales por las marcas en el pelaje de los cuernos al rascarse. Desde luego, buena jornada en lo que se refiere a mamíferos por las tres especies bien vistas y fotografiadas.

    Saludos

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    1. Sí que parece frotarse la tripita con hambre matutina, no me extraña luego encontrar las aceras con piñas roídas por ella.
      La verdad es que no me puedo quejar en cuanto a sesiones de pelo, aunque los jabalíes no se dejen, cosa que no me extraña con la caña que les dan en la zona.
      ¡Saludos!

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  2. como siempre una entrada muy variada con unas fotos estupendas un saludo

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    1. Gracias, me alegra que se transmita lo variado de la fauna del lugar.
      ¡Saludos!

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  3. Todas las fotos muy buenas Carlos, pero la de la ardilla sobre las tejas, sobremanera. Un abrazo desde Cantabria.

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    1. Es graciosísimo levantarte por la mañana y ver una ardilla en el tejado, e incluso en la acera o enganchada en una valla.
      ¡Un abrazo!

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