domingo, 18 de enero de 2015

Calar del Espino y El Yelmo




Habiendo dejado atrás la última (y grandiosa) salida del año, ya por fin va tocando actualizar con el mucho material que ido consiguiendo en enero.
Si bien es cierto que esta entrada no incluye las primeras fotos del 2015 (que fueron de alcaravanes y un águila imperial más o menos cerca de mi pueblo), esto que os voy a enseñar ha sido lo visto durante el primer día que salí a bichear en mi hogar de acogida por la Sierra de Segura. El día 3 de enero me recibió al amanecer con una ardilla (Sciurus vulgaris) y reyezuelos listados (Regulus ignicapilla) desde la ventana de mi dormitorio, un muy buen comienzo que te recuerda dónde vives y la suerte que tienes que estar en un contacto cercano con la naturaleza del que la mayoría carece.





Recordando que mi primera visita al Calar de Nava del Espino fue escasa en aves, decidí darle una segunda oportunidad al lugar porque el entorno es precioso y estaba claro que debía tener gran potencial.
Pude echar el ojo durante la subida a algún ciervo (Cervus elaphus), las joviales chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) y unos pocos aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris), además de especies sin fotografiar como carboneros comunes y garrapinos, herrerillos capuchinos, reyezuelos listados, un escribano montesino, cuervos y cornejas.
Los aviones roqueros que viven más al norte de la península son migradores mientras que los de aquí son sedentarios, realizando únicamente ciertos desplazamientos no muy lejos de sus áreas de cría (en diciembre los vi en la Laguna Grande de Baeza, por ejemplo), y ahora en enero los he estado viendo cada vez en mayor número hasta que vuelvan a ser habituales en los cortados calizos.









Las vistas desde su cumbre son uno de los mejores regalos de esta porción de la sierra, y al haber hecho esta vez la subida por la mañana pude disfrutar de las panorámicas que por la tarde quedan en molesto contraluz.
Mucho ojo a la primera foto del castillo de Segura de la Sierra, pues mediante un comentario que me hicieron por Facebook pude ver que aparecen las ruinas de otro castillo más, el de la Espinareda (parte superior de la fotografía, en el centro).
También me comentaron que las ovejas de otra foto están allí siendo área de reserva, haciendo oídos sordos su dueño y ante la pasividad de la administración, quienes por otra parte no reubicaron el ganado como aseguraron al ganadero al crear el área de reserva.



Peñalta y Navalperal, con sus respectivas casetas de vigilancia

El Yelmo

Calar del Navalperal




Pese a la nutrida presencia de excursionistas del tipo que van gritando (me gusta encontrar senderistas, desde luego, pero no de los que creen que hay que chillar mucho para pasarlo bien), logré dar con un ave que me extrañó no localizar en mi anterior subida: el acentor alpino (Prunella collaris).
Los buitres leonados (Gyps fulvus) aparecen siempre tarde o temprano por allí, patrullando o simplemente tomando altura en las térmicas. Días más tarde vi el motivo de que estén tan presentes en ese lugar, al encontrar un inaccesible paredón calizo del que salían constantemente buitres alzando el vuelo para encumbrarse, unos 36 llegué a contar en un momento concreto en que se les veía bien al ciclear junto a unos cuantos cuervos, aunque la cifra es lo de menos porque lo interesante está en la posibilidad de una buitrera que albergue otras especies que espero ver en primavera.













Pensé ir a pasar la tarde al Yelmo, encontrando en su cima gente preparándose para practicar vuelo libre, de modo que no vi mucho pajareo que digamos, pero durante la subida avisté alguna que otra cabra montés (Capra pyrenaica)... o más bien me vieron ellas, puesto que descubrí su presencia mediante esa especie de silbido de alarma que emiten al verte.










Y así acabó el primer día serrano, yéndome a la cama con la ilusión de si conseguiría ver al mirlo acuático al día siguiente... cosa que ya sabréis.




4 comentarios:

  1. Claro que lo sabemos, je, je.
    Pues esos lugares te tendrán que dar mucho más juego en primavera, con culebreras, calzadas...y quién sabe si alimoches...aunque desde luego ya vas bien servido con algunas especies interesantes.
    Ya nos contarás.

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    1. Tienes toda la razón, el otro día iba pensando en que ahora mismo estoy tan acostumbrado al repertorio actual que olvido que luego esto aumentará con calzadas, culebreras, vencejos reales y lo que se deje caer por sorpresa.

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  2. Como te lo pasas chaval. De cabras te estas artando mamón. Un abrasote de linse

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    1. Pues ya verás dentro de dos entradas, vas a ver cabras de cerca y a la luz del sol, ahí lo dejo, jajaja.
      ¡Un abrazo de linse!

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