miércoles, 14 de enero de 2015

Brazo del Este, un regreso muy deseado




Después de la anterior entrada de Doñana, que recomiendo mirar si llegas sin haberla visto, toca la salida matutina del día siguiente, el 30 de diciembre.
Digo en el título que fue un regreso muy deseado porque el Paraje Natural Brazo del Este fue mi "local patch" durante el curso pasado, es decir, como los pajareros británicos llaman al lugar donde vas habitualmente a observar aves.

Estando relativamente cerca de la ciudad de Sevilla era la mejor opción para hacer escapadas pajareras, y más con la calidad que se puede encontrar uno allí. De entrada, nada más llegar me volví a encontrar con la enorme abundancia de Calamones (Porphyrio porphyrio) y moritos (Plegadis falcinellus).
No a todos agrada esto, y una vez más volví a encontrarme con un calamón muerto por los arroceros, ya que el animal comete el imperdonable (para ellos) crimen de incluir la planta del arroz en su dieta de tallos tiernos de plantas acuáticas.



Éstos de color apagado son juveniles, los adultos tienen patas y pico rojos










Además de las dos garzas más grandes, la garza real (Ardea cinerea) y la garceta grande (Egretta alba), apareció en un canal una de esas garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides) que prefieren quedarse aquí en lugar de migrar. ¿Para qué, si se ponen las botas durante todo el año?







En contraste con el vuelo desordenado de las grandes bandadas de moritos, los patos como el cuchara (Anas clypeata) vuelan en formaciones bien alineadas como aviones de combate. La otra especie de anátida que vi ese día fue el omnipresente azulón, aunque aquí he visto el año pasado otras especies como el pato colorado, el ánade rabudo y las cercetas común, carretona y pardilla.






No todos los destellos de color blanco del humedal pertenecen a las garzas, durante la mañana fue frecuente el avistamiento de avocetas (Recurvirostra avosetta) y espátulas (Platalea leucorodia), ambas especies con peculiares y únicos picos como gran muestra de evolución hacia sus distintas formas de alimentarse. La última espátula porta, como podéis ver, anillas coloreadas; creo que éstas son las anilladas en Holanda.









Pasamos del blanco al negro, de mano de mis muy altamente estimadas cigüeñas negras (Ciconia nigra) invernantes. Ésta de las dos primeras fotos alzó el vuelo repentinamente a menos de tres metros de mi persona, al estar metida en un estrecho canal lleno de cañas sin que yo la viera, ni ella a mí hasta que pasé cerca. Menudo susto te pega la súbita y ruidosa aparición de un bicho de esta envergadura, aunque ello permita a la postre disfrutar de sus preciosos reflejos verdes y morados.




Este ejemplar es un juvenil, aplíquese lo dicho con los calamones

Pero aún está por llegar la verdadera efervescencia blanquinegra. Por mediación de la clásica furgoneta que levanta las aves a su paso (esto no deja de ser lugar de labores agrícolas), un tremendo bando de cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) con alguna que otra negra infiltrada llegó volando para posarse en los campos que estaban dentro de mi alcance visual.


¿Ves la cigüeña negra?







Ya bien posaditas y tranquilas, tocaba disfrutar nuevamente de la belleza iridiscente de sus plumajes al sol invernal. Esta combinación de negro metalizado, blanco y rojo es de lo más atractivo.



Ésta quería imitar a sus primas blancas




Atención, ¿os habéis fijado en una de ellas está anillada? Aquí abajo tenemos una foto más recortada conde se aprecia mejor. Y no es una cigüeña negra corriente... ahora viene lo emocionante para mí, porque resulta ser el ejemplar anillado como T6H, ¡¡precisamente la misma que vi en octubre de 2013!!
Esta amiga fue anillada cuando era un pollo en 2009, en Alemania, y es ya la cuarta vez que viene a invernar con nosotros. Podéis verla en la entrada de 2013 pinchando aquí.




Y no fue la única lectura del día, un ejemplar juvenil cercano al grupo (que no es el mismo que aparece en las fotos de arriba, ojo) portaba el córdigo TA31, anillado también en Alemania (aunque no en el mismo lugar) cuando era un pollo, cosa que sucedió en junio del año pasado, de manera que ha sido su primera migración y esperando por mi parte que viva muchos más años.


Pasándolas canutas para poder engullir el pez que atrapó



Como si reclamaran su parte de atención, en el mismo momento en que gozaba de la observación de las negras zancudas pasaron volando unos pocos grupos de grullas (Grus grus), completando el escenario perfecto con el sonido de sus trompeteos.
Pareció como si quisieran compensarme lo mal que las vi el día anterior, si es que en verdad son buena gente.










Intentando buscar (sin éxito) a los escribanos palustres vi muchos mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita), y conseguí ver varios ejemplares de pechiazul (Luscinia svecica), aunque sólo uno se dignó a posar en muy malas condiciones, una lástima con lo bonitos que son (al menos los vi, que es lo que importa).






Como ya habéis visto, es común ver invernantes junto a especies que son estivales en el resto de la península. Así podemos ver avefrías (Vanellus vanellus) al mismo tiempo que nos sobrevuelan las águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) e incluso un solitario milano negro.
El avefría es también un ave que se reproduce en nuestro país, no lo olvido, pero está fuertemente asociada al invierno en el acerbo popular, siendo cuando sus números son realmente numerosos, hasta tal punto que hay zonas de España donde apenas (o nada) se ven hasta que llega el invierno.





Esto fue la última salida del 2014, personalmente creo que es la vez que he acabado el año de una manera tan espectacular, al menos para mi gusto, y es que es una maravilla pasar una mañana de sol invernal en compañía de aves como las de estas últimas tres fotos que vienen de perlas para imaginar el ambiente.







12 comentarios:

  1. Vaya! menuda salida, una gozada ver esas especies, muchas de ellas serian citas gupas en Navarra (Cangrejera,Calamon,Morito......)ademas en invierno se me hace raro.....
    Saludos camperos!

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    1. Muchas de estas aves también serían raras en los inviernos de Jaén.
      Hay que ver, esos moritos que aparecían en la lista de aves raras de los libros de antes, no te extrañe que acaben llegando a Navarra.
      ¡Saludos!

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  2. Hey acabo dellegar de tu penultima entrada sobre doñana yahora me encuentro con esta otra madre mia linse eres un fiera peazo maquinon. Cuantas aves ves por minuto? Lo tuyo es la leche. Vamos, vamos a seguir que quiero ver mas aves. Un abraso de admiracion chaval. Peaso amigo sinegetico que tengo

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    1. Tiene que ser sinegético leer las dos seguidas, tal como yo viví estas dos salidas en días consecutivos.
      No te extrañará por qué el año pasado me quedé tan prendado del paraje del Brazo del Este.
      ¡Un abrazo de linse!

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  3. Menuda salida guapa, excelente reportaje Carlos. Un abrazo desde Cantabria.

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    1. Gracias, echaba en falta hacer una de estas salidas como las del año pasado, salen realmente productivas.
      ¡Un abrazo!

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  4. Jolín, que emocionante lo de la cigüeña negra que ya habías visto, si es que eres muy potrudo xD
    Tuviste además un día bastante guapo de luz, que los humedales pierden mucho con cielos grises y plomizos (como Daimiel en nuestra primera visita). Un abrazo!

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    1. ¡Fue un pasote comprobar en el móvil la foto que hice en 2013 y ver que la anilla era la misma!
      Ese día tristón en Daimiel nos ha dejado una huella indeleble, anda que menuda primera impresión nos llevamos, jajaja.
      ¡Un abrazo!

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  5. Hola Carlos,

    una entrada muy interesante y completa, ¡qué cantidad de aves!, muchas zancudas.

    Las fotos de las cigüeñas son alucinantes, qué concentración. Curioso lo de la cigüeña negra anillada jeje, seguro que si te pones a buscarla no la encuentras, bueno tú igual sí jaja. Las cigus de la iglesia de Quintanilla aún no han llegado, llevan 12 días de retraso...

    Un abrazo Linse!!

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    1. El año pasado me preguntaron algunas veces por ella, pero siempre solía ver el grupo más o menos alejado como para buscar la anilla... ¡y ahora, sin buscarla va y aparece, jaja!
      ¡Un abrazo linsero!

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  6. Es lo que hablamos, menudo lugar fascinante para vivir el invierno con ráfagas primaverales; un auténtico paraíso ornitológico.
    Muy graciosa la captura del pobre mosquitero con la ráfaga de viento a contrapluma.
    Es espectacular la compañía tan nutrida en las salidas por el sur.

    Saludos

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    1. Es una maravilla cuando llega un relevo primaveral que hace que no eches tanto de menos a las invernantes (extrañar a estas carismáticas amigas es inevitable), cuando muchas de estas especies se ven sustituidas por fumareles, casasteras y garzas imperiales, entre otras.
      ¡Saludos!

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