miércoles, 27 de agosto de 2014

Pequeños oasis en el mar de olivos de Jaén


Embalse del Guadalén


Voy a salir de la temática serrana para tratar otro medio jiennense menos explotado en el blog: los humedales. Esto al lado de Doñana no es para tirar cohetes, y vais a recibir un duro castigo con muchísimas fotos testimoniales y malas, pero tengo muchas ganas de mostrarlo porque estos embalses y lagunas son de crucial importancia en los viajes migratorios de muchas especies de aves que encuentran aquí unas buenas "áreas de servicio" para reponer fuerzas y descansar, además del notable refugio que suponen para otras tantas especies reproductoras que tienen su representación en una provincia poco dada a las aves acuáticas.

No voy a abarcar todo el conjunto de enclaves acuáticos de la provincia, tan sólo tres puntos concretos que he estado visitando algunos días durante el verano en busca de entornos distintos y fresquitos. El primero de ellos es el embalse del Guadalén , que me gusta especialmente por su agradable aspecto de lago con suaves orillas fangosas y mucha vegetación con los tarajes como aspecto a destacar, pues ya sabemos la querencia que tienen muchas aves por esa planta.

Entre las aves que podemos encontrar llama la atención la presencia de garzas imperiales y que unas ortegas acudan a beber todas las mañanas.
Yo voy a enseñar una abubilla (Upupa epops) en pleno vuelo mariposil, cigüeñuelas (Himantopus himantopus), cormoranes grandes (Phalacrocorax phalacrocorax), gansos del Nilo (Alopochen aegyptiacus), archibebes comunes (Tringa totanus) y somormujos lavancos (Podiceps cristatus). 
Sobre los cormoranes, somormujos y gansos del Nilo comento que crían en buenos números aquí, y que la última especie (exótica para quien no la conozca) se comporta de modo salvaje y huye volando desde mucha distancia, hecho que también he visto que sucede en el cercano embalse de La Fernandina y en una charca ganadera de Cardeña (Córdoba).









No he podido trincar a las garzas imperiales, pero sí a su prima la garza real (Ardea cinerea) y un par de martinetes (Nycticorax nycticorax). El hecho de que los martinetes fueran juveniles me hace pensar en lo interesante que fuera que críen allí y no que fuese un caso del paso migratorio.





La que sí tiene toda la pinta de migradora es esta garcilla cangrejera (Ardeola ralloides) del día 19, así como la sorpresa de la pasada primavera (el 17 de abril) de tres fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida), especie que no esperaba allí y me trajo un grato sabor a Doñana.





Allí también se ven azulones, porrones comunes, gaviotas reidoras y sombrías, chorlitejos chicos, andarríos grandes y chicos, abejarucos, martines pescadores, gallinetas e incluso algún ejemplar migrador de águila pescadora o un elanio por los alrededores.
No todo son aves, en el cercano río Guarrizas es fácil ver galápagos leprosos (Mauremys leprosa), y en las orillas del embalse vuelan libélulas como Brachythemis impartita, Sympetrum fonscolombii y Trithemis annulata, de las que dejo dos fotos por especie (las dos primeras son macho y hembra, por eso son distintas en aspecto). La primera especie es muy curiosa porque te va siguiendo con un vuelo bajo mientras vas caminando por el barro.











De aquí nos vamos a la Laguna Grande, cerca de Baeza y Puente del Obispo, la que es la mayor laguna de la provincia. De origen artificial, tiene agua todo el año con aportes del río Torres, aunque este mes el nivel está notablemente más bajo.
Dando un paseo por su agradable perímetro (bien provisto de sombra con chopos y otros árboles) pude ver una buena concentración de garzas reales en la orilla junto a garcetas comunes (Egretta garzetta) y una cigüeña blanca (Ciconia ciconia), y contemplar el vuelo de garcillas bueyeras (Bubulcus ibis), martinetes y garzas imperiales (Ardea purpurea).


Laguna Grande








Con las limícolas saltó la sorpresa, cuando entre los chorlitejos chicos (Charadrius dubius) y andarríos aparecieron unos correlimos zarapitines (Calidris ferruginea) con plumaje de cría mudando a invernal.
Vi un ejemplar el día 18 y dos el día 24.





Estar en silencio favorece que aparezcan cerca algunas aves que se dedican tranquilamente a lo suyo sin prestarte mucha atención, como la abubilla y el mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli).
Otras especies que pueden verse en la laguna y los campos aledaños son tórtolas comunes (en abundancia), cucos, abejarucos, somormujos, fochas, gallinetas, cigüeñuelas, azulones, aguiluchos laguneros, elanios, aguiluchos cenizos, ratoneros, mochuelos o alcaravanes.






Entre los muchos galápagos leprosos se ven otros tantos galápagos de Florida, especie exótica e invasora de nuestros ecosistemas por culpa de los irresponsables que las sueltan después de comprarlas y cansarse de ellas. Pero, claro, no tocan el bolsillo de nadie ni molestan a ningún colectivo beligerante, por lo que nadie las considera plaga ni se hace nada, esto funciona así en este país.





El último rincón de esta entrada será la Laguna Honda (perteneciente a Alcaudete), con poco que enseñar porque recién la he descubierto este mes. Esta laguna endorreica es particularmente salina, lo que atrae a flamencos según he leído, y eso (junto a las citas de malvasía) me hizo intentar probar suerte... y no vi flamencos, pero sí otros dos compañeros habituales de mis salidas por Doñana como lo son el calamón (Porphyrio porphyrio) y la garcilla cangrejera.
En sus aguas nadaban muchísimos azulones, porrones comunes y fochas junto a unos cuantos zampullines chicos, siendo sobrevolados por vencejos pálidos y aviones comunes, además de verse abejarucos y currucas en las inmediaciones.


Laguna Honda






La próxima vez os estaré escribiendo desde Siles porque, como muchos sabéis ya, este curso regreso a la Sierra de Segura, el lugar donde empezó este blog. ¿Qué me esperará?

jueves, 21 de agosto de 2014

Salidas veraniegas por Sierra Morena




El bien conservado castillo de Burgalimar, en el pueblo de Baños de la Encina, os da bienvenida a esta entrada que desmiente aquel mito que dice que no se puede salir a pajarear en verano.

Me centraré en la Sierra de Andújar, que he visitado con cierta frecuencia desde que volví de Cantabria, con las culebreras (Circaetus gallicus) y las águilas calzadas (Hieraaetus pennatus) fácilmente avistables a cualquier hora del día. Las culebreras se suelen ver yendo por la carretera que cruza el parque natural en dirección a Puertollano, donde suelen estar posadas en torretas eléctricas, y a más de una la pillé en faena de caza con su presa (serpiente) en el pico.






Inevitable alegrarse cuando aparece una silueta más grande y oscura, siendo posible que se trate de la señora del lugar, el águila imperial (Aquila adalberti). Este ejemplar de las fotos cicleaba muy lejos, pero sirve para que se vea la manera en que las impolutas marcas blancas de sus alas llaman la atención incluso a distancia. ¡Ya echaba de menos ver una!





Impresionante es también cuando aparece en el horizonte una gran concentración de necrófagas, con bastantes buitres negros (Aegypius monachus) mezclados entre los más abundantes buitres leonados (Gyps fulvus). En el momento de estas fotos se arremolinaban en torno a lo que tenía toda la pinta de una carroñada cercana... pero topé con el odioso, eterno y omnipresente obstáculo de las vallas de fincas cinegéticas.









Lo que más ilusión me hizo fue encontrar esta cigüeña negra (Ciconia nigra) yendo por el carril que lleva entre dehesas ganaderas al embalse del Jándula, un ave icónica para mí, como ya sabéis quienes me conocéis bien. La vi el día 15, justo un año después de la otra vez que vi la especie (dos ejemplares en esa ocasión) en el parque; casualidades de la vida.





En un nutrido grupo de vencejos comunes viajaba un precioso infiltrado, un vencejo real (Apus melba) que a duras penas se dejó hacer la foto testimonial.
Otras muestras de aves más habituales que dejo son la urraca (Pica pica), el abejaruco (Merops apiaster) y la perdiz roja (Alectoris rufa). Sobre los abejarucos quiero señalar que estos días oigo sus reconocibles reclamos en zonas donde no se les suele encontrar, revelando así su migración.







Dehesa de ganadería brava


En cuanto a mamíferos, ya sabéis que este parque destaca por la presencia de ungulados, como en este caso el gamo (Dama dama) y el ciervo (Cervus elaphus). De este último he podido encontrar algún macho enorme con sus cuernas ya bien desarrolladas y libres de la suave piel que las cubría durante su crecimiento.













Otras especies observadas fueron:

- Conejo.
- Mochuelo.
- Tórtola común.
- Pito real.
- Pico picapinos.
- Rabilargo.
- Chova piquirroja.
- Ratonero.
- Cernícalo vulgar.
- Cernícalo primilla.
- Roquero solitario.
- Golondrina dáurica.
- Golondrina común.
- Avión roquero.
- Vencejo cafre (en Despeñaperros).
- Jilguero.
- Mito.
- Verderón.
- Curruca cabecinegra.
- Ciclistas.

Aprovecho para añadir algo de mi pueblo, Bailén, como por ejemplo una de las muchas liebres (Lepus granatensis) que se ven en sus olivares y una de las jóvenes culebreras (Circaetus gallicus) que todos los veranos se ven por las afueras del pueblo, sin olvidarnos del protagonista de mis salidas nocturnas estivales: el chotacabras cuellirrojo (Caprimulgus ruficollis).
En la última imagen tenéis uno de los chotacabras junto a un mochuelo, en una imagen muy mejorable, pero que merece ser mostrada porque tener esas dos especies en el mismo encuadre fue una verdadera gozada.









Ya que el final de la entrada ha tenido temática nocturna, la voy a cerrar con la misma vista del castillo de Baños de la Encina, pero durante la noche.
Espero que os guste este resumen de avistamientos serranos, porque pronto vendrán otros en entornos distintos.