lunes, 31 de marzo de 2014

Aumentando el repertorio en el Brazo del Este




El sábado día 15 de este mes, que ya acaba hoy, llevé a Juanmi García al Brazo del Este para que conociera este lugar cercano a la capital (en una media hora se llega a los dos poblados donde se ubica: Los Chapatales y Pinzón, cerca de Los Palacios y Villafranca) que está bien lleno de aves representativas del entorno de Doñana, destacando algunas aves estivales de las que vi los primeros ejemplares del año: garza imperial, fumarel cariblanco, pagaza piconegra, lavandera boyera y golondrina dáurica.

Al llegar el mediodía la cosa fue decayendo y nos fuimos al poco de haber comido, pero las primeras horas fueron intensas y hubo más de uno de esos momentos en los que no sabes dónde mirar. Al poco de llegar nos recibió un magnífico ejemplar de águila pescadora (Pandion haliaetus) que me brindó la que es la mejor foto que he podido conseguir de la especie, así como una de las espátulas (Platalea leucorodia) que pasaban volando entre moritos y garcetas comunes también se llevó unas buenas tomas, un recibimiento muy grande si lo unimos a los cercanos avistamientos de milanos negros migradores que se veían por la carretera.







Junto a limícolas habituales como el andarríos chico (Actitis hypoleucos) vimos unos cuantos flamencos (Phoenicopterus roseus), sobre todo juveniles pero también con algunos adultos, especie poco frecuente en el paraje según me han contado, aunque las últimas veces que he ido (que incluye ayer) han seguido estando allí. En estas lejanas imágenes podéis verlos junto a moritos, avocetas, cormoranes, fochas, gaviotas y azulones, y también se veían entre los carrizos a los calamones y un grupito de espátulas descansando.







Una llegada estival a la que tenía muchas ganas es la de los fumareles cariblancos (Chlidonias hybrida), con sus gráciles vuelos en pos de insectos que capturan a ras de agua y de algún pececillo. Entre ellos había unos pocos con plumaje juvenil que iban un poco aparte.










Entre los más pequeños destacó la presencia de lavanderas boyeras, de las que os ahorro enseñar la penosa foto que obtuve, que para eso está mucho mejor lo que puse en la entrada anterior. No fueron los únicos, viéndose gorriones morunos (Passer hispaniolensis), los diminutos buitrones (Cisticola juncidis), y el ave del año que ha escogido recientemente SEO: la golondrina común (Hirundo rustica), tan afectada por los pesticidas y los agresivos usos agrícolas.
Entre tantos cazadores de insectos estaban los maestros del aire, que no son otros que los vencejos, de los que dejo un par de imágenes de vencejo pálido (Apus pallidus), ave que se confunde fácilmente con el vencejo común y que lleva a que no se tenga claro hasta dónde llega su distribución. Yo creo que en la foto grande se notan bien sus rasgos distintivos, aparte del color (mucho blanco en cara y garganta, aspecto más robusto, dibujo de escamas en la zona inferior).
Y sin olvidarnos de los primeros avistamientos del año que tengo de la golondrina dáurica (Hirundo daurica), otra especialidad mediterránea por la que siento debilidad.










La otra llegada estival a la que tenía muchísimas ganas junto con el fumarel es la hermosa garza imperial (Ardea purpurea), encima con un avistamiento de mucha calidad cuando este ejemplar nos sobrevoló a poca distancia y con la luz a nuestro favor para poder gozarla de maravilla. Estos días recientes estoy disfrutando de numerosas observaciones gracias al paso migratorio, y las parejas reproductoras auguran que será una especie clásica en las salidas primaverales. De momento este tipo de cosas me está compensando la ausencia de las cigüeñas negras invernantes.
Ya que sale más o menos bien este individuo, observad las diferencias con su prima la garza real, al margen del color, con su pico más largo y estrecho, sus formas más esbeltas y los dedos largos que lleva más estirados.








En cuanto a rapaces, los aguiluchos laguneros (Circus aeroginosus) suelen llevarse la palma al ser tan abundantes, pero las protagonistas fueron las águilas pescadoras (Pandion haliaetus) porque el ejemplar del comienzo no fue el único. Hablo en plural porque creo que no fue un único ejemplar, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en época de paso migratorio de la especie y el Brazo del Este es uno de esos lugares donde uno puede ver varios individuos distintos en un día.









Los moritos (Plegadis falcinellus) son una de las especialidades de la zona, siendo raro el día que no veas bandos muy nutridos que casi parecen de estorninos. Ahora que los adultos tienen el plumaje de cría es más sencillo separarlos de los más discretos juveniles, para ello he dejado una foto de un adulto de espaldas donde se aprecian bien los brillos metálicos tan llamativos que tienen al sol.
No olvidemos que, siendo ibis, son de la misma familia que las espátulas, a las que recuerdan mucho en la forma de volar. Esta joven espátula se dejó fotografiar tranquilamente en un bonito entorno de charcas en medio de campos floridos, compensando la ausencia de limícolas interesantes al haberse secado por entonces muchas de las charcas que antes había (y que ahora deben estar a rebosar con lo que está lloviendo desde el viernes).









En estas últimas fotos puedo mostrar una de esas imágenes que me encantan con varias especies juntas, demostración de todo lo que se puede llegar a ver al mismo tiempo, reuniendo en una misma charca a cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) con calamones (Porphyrio porphyrio) y espátulas, además de una garceta grande que andaba cerca y no me cabía en el encuadre.
En la segunda foto se ve lo poco que le gusta el vuelo cercano de una cigüeña a esa espátula adulta anillada, cosa que no me extraña con lo macarras que son en realidad las cigüeñas, y la imagen final muestra a un calamón justo antes de uno de esos "aterrizajes" suyos donde prácticamente se estrellan contra el agua y los carrizos.









Para el final, la lista de otras especies vistas, como siempre:

- Garza real.
- Garceta grande.
- Garceta común.
- Garcilla bueyera.
- Focha común.
- Gallineta.
- Cormorán grande.
- Azulón.
- Pato cuchara.
- Milano negro.
- Cernícalo vulgar.
- Cigüeñuela.
- Agachadiza chica.
- Archibebe claro.
- Andarríos grande.
- Avefría (muy pocos ejemplares aislados).
- Gaviota sombría.
- Gaviota reidora.
- Gaviota patiamarilla.
- Pechiazul.
- Mosquitero común.
- Lavandera boyera.
- Avión común.
- Jilguero.
- Verderón.
- Pardillo común.
- Calandria.
- Cogujada común.
- Triguero.



miércoles, 26 de marzo de 2014

Por las campiñas y lagunas endorreicas de Écija y Osuna




Por fin he podido conocer bien una zona sevillana a la que tenía muchas ganas; desde que llegué aquí a comienzos de curso me apetecía pajarear por los campos cerealistas de la ZEPA Campiñas de Sevilla pero mi primer y torpe intento en diciembre fue un total fracaso, encontrando sus lagunas endorreicas secas y no sabiendo desenvolverme por unos vastos espacios que desconozco.

Esta vez he ido el domingo 16 con un amigo de la zona, Javier Pérez, y junto a él y su novia conocer en condiciones estas campiñas que atesoran el más importante núcleo de avutardas de la maltrecha población andaluza, con el atractivo añadido de contar con un complejo lagunar endorreico, estando en la misma zona aves esteparias como sisones, avutardas, ortegas y alcaravanes con especies acuáticas como ánades, flamencos, avocetas o agujas.
Una de las primeras especies que vimos fue mi primera anotación del año de aguilucho cenizo (Circus pygargus), encima siendo un macho (los machos de los aguiluchos cenizo y pálido son de las rapaces más bonitas que tenemos), y ortegas (Pterocles orientalis) en vuelo en un par de ocasiones. Viendo así las ortegas, tenemos la oportunidad de apreciar su bellísimo diseño inferior que no se deja atisbar cuando están camufladas en el suelo.










La primera parada fue en la laguna de Los Ojuelos, donde los flamencos (Phoenicopterus roseus) descansaban junto a cigüeñuelas (Himantopus himantopus), avocetas (Recurvirostra avosetta), patos cuchara (Anas clypeata) y tarros blancos (Tadorna  tadorna), además de ver agujas colinegras y chorlitejos chicos y oír los chillidos de unos rascones.







Este mes me parece muy interesante por ser uno de los momentos en que uno puede encontrarse con estivales e invernantes al mismo tiempo, como digo otras tantas veces, viendo así estivales como la golondrina dáurica (Hirundo daurica) y el milano negro (Milvus migrans) junto a aves propias del invierno como el milano real (Milvus milvus), la avefría (Vanellus vanellus) y el chorlito dorado (Pluvialis apricaria).
Hay que recordar que tanto milanos reales como avefrías también tienen población reproductora y sedentaria en nuestro país, pero aumentando notablemente su número con los ejemplares invernantes europeos. También quisiera señalar que en el gran bando de chorlitos que vimos se pueden observar algunos ejemplares mudando al plumaje de cría, empezando a tener el vientre de color negro.








Avefrías en primer plano con chorlitos dorados detrás






Los milanos negros nos acompañaron a lo largo de toda la jornada desde que vimos bandos enormes en Los Ojuelos, siendo otras rapaces avistadas el aguilucho lagunero, el ratonero, el buitre leonado, el cernícalo vulgar y el cernícalo primilla.
Justamente de los primillas hablábamos por el camino, explicándome Javi las actuaciones del Life Esteparias con la construcción de primillares, así como mostrándome cortijos abandonados en los que crían junto a carrcas, y otras cuestiones como los bebederos para avutardas y las subvenciones para cultivos necesarios para avutardas y sisones. A las avutardas las vimos, aunque lejísimos con el telescopio, pero con la compensación de ver un macho durante su exhibición de cortejo.
Algunos emplumados que muestro de este recorrido son un par de elanios (Elanus caeruleus), una de las muchas perdices rojas (Alectoris rufa) y mi primera cita del año de collalba gris (Oenanthe oenanthe).








La siguiente parada y lugar para degustar el bocadillo era la laguna de La Ballestera, la misma que yo encontré seca como una piedra en diciembre y que ahora está llenísima de vida, repleta de agua y aves y rodeada del verdor del campo.
La cercana laguna de Ruiz Sánchez no tuvo nada reseñable, pero en La Ballestera tuvimos muy bien a los flamencos entre avocetas, cucharas, gaviotas reidoras y cigüeñuelas, con la sorpresita para mí de ver algunos alcaravanes (Burhinus oedicnemus).


Laguna de Ruiz Sánchez, bien colmada de carrizo





Flamencos ante el olivar, imagen nunca vista antes por mí



La parada en la laguna del Gobierno (en La Lantejuela) nos dejó ver malvasías, zampullines cuellinegros, galápagos leprosos y flamencos, pero el sol en posición incómoda nos hizo irnos a tomar un descansito a un bar, continuando con las charlas sobre bichos y los muchísimos problemas del campo (sin escatimar en cuanto a las barbaridades que hace aún la gente en pleno 2014).
La última laguna a visitar fue la de Consuegra, con otras citas estivales por parte del pequeño avión zapador (Riparia riparia) y la lavandera boyera (Motacilla flava), y nuevamente muchos flamencos en compañía de patos cuchara y gaviotas reidoras. Ir con alguien de la zona es de lo más práctico, por la cantidad de información que me llevé ese día, como ejemplo al saber que estos flamencos vienen de la cercana  y famosa laguna malagueña de Fuente de Piedra (yo ni sabía que estaba cerca), o que Estepa tiene una buena población de piquituertos.



Arácnido sin identificar, ¿será una araña lobo?







Flamencos con el pueblo de Estepa al fondo

Bueno, en realidad esta laguna no fue la última en ser visitada, pero sí la última que tuvo pajareo activo, porque la de Turquillas estaba seca y solamente llena por los carrizos, y las de Calderón Grande y Calderón Chica están al lado de la carretera que une Écija y Osuna sin posibilidad de parar de forma segura en un buen arcén. Pero lo que no nos quitó nadie fue ver a los alcaravanes al atardecer en los olivares (en los que aún se pueden ver zorzales comunes invernantes), con sus melancólicos y bonitos reclamos al ocaso. El alcaraván resulta ser una especie realmente abundante en esta ZEPA, cosa que no sabía hasta que me lo contaron.



Densos carrizos y tarajes frente al encinar


Me pareció una zona con un potencial impresionante, como se puede ver con lo que modestamente puedo enseñar; si ya sólo merecía la pena viendo ortegas y alcaravanes (nos fallaron los sisones, pero para otra vez será) y uno se encuentra encima con flamencos y limícolas... pues es una bomba ornitológica, y más en tan buena compañía como tuve aquel domingo. ¡Muchas gracias por enseñarme esto!