lunes, 15 de diciembre de 2014

Primera semana de diciembre




Hacía tiempo que no hacía resúmenes semanales y, retornando al estilo de algunas entradas de los inicios del blog, me ha apetecido condensar lo mejor de los primeros cinco días del mes, pudiendo mostrar como mínimo una cosa cada día.

Lunes 1:

Este día no hice ninguna salida pajarera, puesto que por la tarde iba a estar ocupado en el colegio, no obstante tuve una visita en la terraza de parte de un escarabajo estercolero (Copris hispanus), al que llevé al jardín por si otro vecino lo veía y no se le ocurría nada mejor que pisarlo.
Su color negro lustroso se tornó en purpúreas iridiscencias al colocarlo bajo el sol del mediodía, mostrando una vez más que las cosas dependen del ojo con que se miren.








Martes 2:

Una mañana que se despejaba gradualmente invitaba a una buena salida serrana, de modo que elegí hacer la ruta del Calar del Espino. La meteorología discrepó severamente conmigo, nublando el día repentinamente y haciéndome cambiar de planes sobre la marcha, así que decidí dar un tiento a las cabras monteses (Capra pyrenaica) del castillo de Segura de la Sierra, en vista de que para disfrutar de estos animales no es necesario tener cielos limpios y luminosos, además de que se ve se animan a dejarse ver mejor en esos días en que la afluencia humana llega a ser nula.
Y menudo giro de acontecimientos me regaló el destino, porque entre las hembras y chivos había tres machos. A dos de ellos ya los conocéis por la entrada anterior, ¿reconocéis sobre todo al que apenas tiene patrones negros en su pelaje? 
Pero el tercer macho montés en liza era un ejemplar nuevo... y tan nuevo y formidable, ni más ni menos que un gran macho adulto con todas las papeletas para ser el gran sultán de la zona como no le rete un contrincante de armas equiparables.
Gran tamaño y robustez, pelaje con mucha extensión de color negro y gruesos cuernos eran su tarjeta de visita, siendo hasta la fecha el mejor ejemplar que he visto. No es desde luego como esos monstruos de inmensa cornamenta que grabó Félix Rodríguez de la Fuente en este mismo parque natural (recordemos esos tiempos pinchando aquí y aquí), pero a mí me encantó observarlo, sentándome en la hierba y disfrutando de los quehaceres del rebaño una vez que les dio igual mi tranquila y poco amenazadora presencia.



















Miércoles 3:

Aquella vez sí llegó un día despejado y espléndido que no se me nublaría, y elegí sin dudar ir a la cumbre de Peñalta con sus impresionantes panorámicas y buenas opciones de avistar fauna.
Mi anterior visita tuvo mucho factor improvisado, pero en esta ocasión hice la ruta que parte desde El Pilarillo hasta la cumbre, como muestra el mapa, subiendo hasta el lapiaz de su cima entre bosques de pinos, encinas, coscojas, jaras y romeros con buenas vistas a la serranía circundante y viendo especies forestales como el inquieto herrerillo capuchino (Parus cristatus).
La sorpresa del día me esperaba al ir acercándome al tramo que lleva a la cumbre, cuando me llamó poderosamente la atención la silueta de una enorme ave que resultó ser ni más ni menos que un águila imperial (Aquila adalberti). A muchos les extrañará la presencia de esta rapaz en la Sierra de Segura, pero quienes me conocen de hace tiempo ya vieron relatado en el blog que solía ver la especie durante el curso 2011/2012 entre Torres de Albanchez y Villarrodrigo (localidades próximas a Siles), y no sólo ejemplares juveniles como el de la fotografía, sino también incluso un adulto y un damero.
Con respecto al individuo de la foto, es un jovenzuelo que puede proceder de Sierra Morena, aunque no niego mi ilusión de que la especie esté continuando su colonización de estas tierras. Este jovencito desde luego venía con el buche lleno, y en los llanos agrícolas y de dispersos encinares no tendría problemas para buscarse la vida a base de palomas torcaces, córvidos y otros bichos que se pongan a tiro de sus picados.




Piedra del Agujero









En la quebrada cima había varias cabras monteses, a las que no fotografié porque ya tuve de sobra el día anterior, prefiriendo el sencillo placer de observar sus imposibles brincos, y una fugaz ardilla que huyó de igual modo saltando por el roquedo, en lugar de tronco arriba como estamos acostumbrados. Unos familiares reclamos dirigieron mi atención hacia el grupito de acentores alpinos (Prunella collaris) que han elegido Peñalta como residencia de invernada, esta vez por fin con muy buena luz a mi favor.







Calar del Espino

Segura de la Sierra y El Yelmo

Embalse del Tranco



Jueves 4:

Nuevamente estaría ocupado por la tarde, así que solamente hice una breve salida por el pantano de Arroyo Frío. El mirlo acuático se me escaqueó, literalmente porque lo vi volar a ras de agua, pero me llevé a cambio una muy agradable sorpresa al encontrar una larva de salamandra (Salamandra salamandra). Esto para mí es de suma importancia, porque me interesa muchísimo tener un lugar donde salir en las noches primaverales en busca de anfibios, y este lugar reúne unas condiciones aparentemente idóneas... el tiempo dirá.





Viernes 5:

Acabo igual que empiezo, sin tener ninguna salida serrana pero pudiendo enseñar algo que vi desde mi piso. Por las mañanas escucho reclamos y veo avecillas como herrerillos, carboneros, lavanderas, mitos, colirrojos tizones o incluso gorriones chillones, a los que se suman los agudos y nerviosos silbidos de los reyezuelos listados (Regulus ignicapilla) que merodean por unos cipreses que dan a la ventana de mi dormitorio. Acabé por poder verlos, e incluso sacarles alguna foto decente dentro del estándar que permiten tan inquietos y diminutos pájaros que, con sus nueve centímetros, están entre los más pequeños de Europa. ¡Comparad su tamaño con el de las piñas!






Dejando un atardecer forestal desde la ruta de Peñalta, espero que os haya gustado tanto como a mí el recorrido de los cinco primeros días de diciembre. Para la próxima entrada me centraré en una única salida, no es para menos habiendo estado en uno de los lugares más emblemáticos de la zona... algunos seguro que ya habéis acertado.



10 comentarios:

  1. Pues ese macho no será como los que sacaba Félix, pero menudo bicho, es imponente. Excelente entrada y las fotos de super lujo. Saludos cantábricos.

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    1. No veas la cara que se me debió poner al ver el bicharraco.
      Muchas gracias, ¡saludos!

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  2. Machos monteses, águilas imperiales, acentores, reyezuelos... Que buena forma de aprovechar los días, ya me gustaría a mi tener tanto tiempo para estar en la naturaleza. Y que lástima que ya no se vean esas cabras espectaculares de la época de Félix, supongo que eran un trofeo demasiado codiciado por los cazadores, en fin...

    Saludos desde Valencia

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    1. A veces hago malabares para poder tener unas cuantas tardes de bicheo en la carrera contrarreloj del horario de invierno, ¡pero no me puedo quejar!
      Es lo que tiene la caza tan "selectiva" de los monteros, al final se quedan sin trofeos ellos mismos, muy listos.
      ¡Saludos!

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  3. Me alegra que hayas dedicado una preciosa serie al escarabajo rinoceronte, estercolero implacable. Es uno de mis coleópteros preferido; bueno, hoy has acertado en todas las especies que me provocan especial interés. El macho montés es soberbio, imponente y majestuoso. Que manera de adornar el paisaje con tan supremo porte...
    Estás en muy buena tierra, sin duda...

    Saludos

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    1. También anda por aquí el Oryctes nasicornis, bicho precioso y formidable, aunque tengo la desgracia de saberlo sólo en base a ejemplares muertos.
      El castillo de Segura tiene un valioso añadido natural junto al monumental; este macho se ha hecho famosete entre la gente de la zona que ha visto sus fotos, se lo ha ganado con su regio porte.
      ¡Saludos!

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  4. Vaya bicharraco el macho montés ese, no está la cosa como para plantarle cara jajaja.
    Te veo a tope con los acentores, y eso que hasta hace no tanto los alpinos eran unos bichos que a penas tenías vistos.
    A ver si encuentras buenos sitios para el bicherío nocturno, jeje, que lo mismo te sale algún bicho guapo por ahí..
    Saludos

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    1. Yo si fuera uno de los otros machos de las fotos no le retaba ni de coña, jaja, y ya veo que ellos tampoco. Ya ves, a lo tonto he visto acentores alpinos en cuatro sitios distintos de mi radio de campeo, y más que habrá en torno... ojalá esta nueva racha alpina tenga un roquero rojo en primavera, jejeje.
      Ojalá haya movimiento nocturno guapo, cosa que a los dos nos gusta mucho.
      ¡Saludos!

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  5. Valla semanita macho, eres una fiera, un linse en toda regla. Abrazos hijo de sierra morena

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    1. Ha sido de las mejores semanas en conjunto, ojalá a la vuelta de navidades caiga otra así.
      ¡Un abrazo, sentinela del terruño!

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