martes, 23 de diciembre de 2014

La última de diciembre en Siles


Piedra del Agujero


Con el primer trimestre acabado puedo proceder a enseñaros qué cosas quedaron en el tintero de mis últimas salidas por la Sierra de Segura, porque aún hay bastante miga.

El día 10 probé la subida al Calar del Espino, ruta a la que se accede por una pista forestal en buen estado desde el cruce hacia Río Madera por la carretera de Las Acebeas.
Es de las rutas más bonitas que he hecho en la zona, si bien las aves forestales no pusieron de su parte dejándose trincar bien, pese a que la abundante presencia de majuelos y escaramujos presagiaba que pudiera haber mirlos capiblancos invernando.
Entre carboneros comunes, escribanos montesinos y chovas piquirrojas con pocas ganas de colaborar, por poner unos ejemplos, unos ciervos (Cervus elaphus) me salvaron la tarde fotográfica, que sí se saldó bien plasmando su cumbre con la primera nieve que piso esta temporada.















Para el día 13 opté por un lugar conocido, yendo a Peñalta. El fuerte viento en su cumbre era tan feroz como poco propicio para avistar rapaces (a excepción de unos pocos buitres leonados), de modo que preferí invertir el tiempo en su área forestal de pinos, encinas, coscojas y notable matorral mediterráneo, avistando y escuchando numerosas avecillas entre las que destacó un herrerillo capuchino (Parus cristatus) que se portó muy bien como modelo. Debéis saber que el capuchino es mi pájaro forestal preferido junto con el mito, ambas especies muy características en su agradecida costumbre de alegrar repentinamente el bosque con sus continuos reclamos y movimientos inquietos. 
Se quiso unir al protagonismo un flamante macho adulto de roquero solitario (Monticola solitarius) posándose al sol, mostrando así ese color azul que no suele verse tanto cuando el ave no recibe luz directa, haciéndole parecer casi negro.















Hubo apartado de microfauna, con una ooteca de mantis (es la cápsula donde depositan sus huevos) y una escolopendra.
Normalmente aprovecharía para insertar alguna de las vistas que se tienen desde aquí de Segura de la Sierra, pero he escogido las almenaras que se divisan por la zona, antiguamente utilizadas para dar aviso mediante fuegos. O al menos yo pienso que lo son, corregidme si no es así.









La última semana no he tenido mucho tiempo para salir a bichear, entre el ajetreo de final de trimestre, la entrega de notas y la comida de navidad, pero saqué un rato para ir al pueblo de Segura a ver las cabras monteses (Capra pyrenaica) que cada vez se acostumbran más a mí, ya con tal descaro que hay ejemplares que me permiten pasar a pocos metros de distancia, incluso algunas sin mirarme siquiera... yo creo que las imágenes de ellas junto a coches aparcados (el negro es el mío) os llamarán la atención. 
Un macho no perdía fogosidad y procuraba cortejar cuando tenía ocasión, aunque pocas oportunidades le veo después de haber conocido al amo y señor de esta zona.

Como contrapunto aprovecho para comentar que el sábado 13, después de venir de Peñalta, me acerqué a comprobar por curiosidad el comportamiento de las cabras durante el fin de semana, cuando el pueblo y su castillo reciben bastantes visitantes, y de los machos monteses no había ni rastro, ni de grupos grandes de hembras campando por las laderas del castillo, sólo unas pocas en las afueras. Aunque no sé si me llamó más la atención que algunas personas subieran con el coche hasta delante mismo del castillo (está prohibido, por cierto), hay que ser vagos, pero muy vagos...




















También andaban por allí, concretamente en las ruinas de las murallas, los grupitos invernantes de acentores alpinos (Prunella collaris), que esa tarde se dejaron ver en buena cantidad.
Y, ya que estoy con pequeños pájaros, cierro la entrada con esos minivecinos que tengo en Siles desde la misma ventana de mi dormitorio: los reyezuelos listados (Regulus ignicapilla).









Pienso que este primer trimestre ha dado mucho de sí, conociendo muchos y maravillosos parajes nuevos, disfrutando de la invernada del acentor alpino (hace tres cursos vi uno solamente, y de chiripa), y cumpliendo con creces mi ilusión de ver machos monteses. ¿¿Qué me esperará a mi regreso en enero??

8 comentarios:

  1. Joder lo de las cabras tiene miga macho. Quien las pillara. Un fuerte abrazo amigo mio y felices fiestas sinegeticas

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    1. Ojalá para 2015 las pille peleando a testarazos, aunque para eso tendrían que coincidir dos machacos como el de la otra entrada.
      Que tú y tu familia tengáis también unas fiestas muy sinegéticas,¡y a pasarlo genial con Darío!

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  2. Es una gozada recorrer tan maravillosos parajes sembrados de fauna por doquier. En mi pueblo, con la rasca que hace, tengo que dar los paseos en solitario. No se escucha ni el tato.
    Me alegra que tengas unos recorridos tan fructíferos y que las criaturas con las que te topas al caminar se presten tan bien a demostrarlo, pues es un acto de agradecerles para poder disfrutar de este modo de su presencia por medio de las imágenes.
    Asombrado me dejas con la nutrida serie, no lo dudes…

    Saludos y, a por nuevas sendas de búsqueda para satisfacción de todos. Suerte.

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    1. Tengo que conseguir quedarme aquí y dejar la trayectoria nómada, esto es una impresionante maravilla para gente como nosotros.
      Mucha suerte a ti también en las futuras vivencias con los vecinos emplumados y peludos, o también escamados o lo que se tercie.

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  3. Que buenas, que suerte esas cabras Carlos!!
    Me ha encantado la entrada
    Te deseo unas felices fiestas y mucho campeo y especies en 2015 ;)

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    1. Tenía muchas ganas de pillarlas así desde que llegué a esta sierra, hay que aprovechar ahora antes de que los machos vuelvan a la vida discreta en las cumbres.
      ¡Felices fiestas y mucho pajareo!

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  4. Feliz Navidad y todo lo mejor para 2015, que venga cargado de bichos. Un abrazo desde Cantabria.

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    1. Igualmente, un 2015 feliz y lleno de pajareo del bueno para ti también, ¡un abrazo!

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