martes, 18 de noviembre de 2014

Despeñaperros en "otoño"




Ahora que el otoño ha arreciado meteorológicamente, bastante tarde, estará curioso echar la vista atrás cuando aquellos septiembre y octubre tuvieron una guisa más veraniega que otoñal, de ahí las comillas en el título de la entrada.
El sábado 25 de octubre hice una salida bien acompañado por Despeñaperros, este rincón de agrestes formas de la Sierra Morena de Jaén en la que basaré la entrega de hoy, eligiendo partir desde la zona de Las Correderas hasta donde llegásemos, y acabamos ni más ni menos que bajando por Valdeazores, ahí es nada.

Este sendero me gusta, entre otras cosas, por las buenas vistas de las ruinas del castillo de Castro Ferral, donde acamparon los ejércitos cristianos liderados por Alfonso VIII antes de dar el golpe mortal a los invasores almohades en la grandiosa batalla de las Navas de Tolosa.
Tan sólo pequeños detalles como los frutos del madroño hacían pensar la estación en que estábamos, yendo como íbamos en manga corta mientras una lejana águila real (Aquila chrysaetos) vigilaba desde su atalaya como si fuera un genuino señor feudal de los que pasaron muy cerca de allí.






En una zona sombría del sendero estaba esta culebra de escalera (Rhinechis scalaris), haciéndonos pensar que no se podía mover aún bien por no haberse calentado lo suficiente, aunque acabamos por pensar que en realidad estaba muerta.
Mucho más activa estaba una ardilla (Sciurus vulgaris) afanada en comerse el desayuno, no muy lejos de donde una libélula Sympetrum striolatum se tomaba un respiro.
También destaco haber visto un ciervo que salió a la carrera a la más mínima, y la siempre alegre presencia de los numerosos pájaros forestales con su rico repertorio de trinos y reclamos.









Las aves rapaces son uno de los platos fuertes de esta sierra, por supuesto, con un gavilán (Accipiter nisus) y un buitre negro (Aegypius monachus) que volaba entre leonados como buenos avistamientos.





Yendo más atrás en el tiempo, estuvimos un día de finales de septiembre apostados en el monumento natural de Los Órganos con la idea de ver pasar rapaces. Pero no en el mirador que hay junto a la antigua carretera, que últimamente está siendo muy visitado en fines de semana por familias gritonas y con ganas de llamar la atención, sino medio escondidos en una repisa rocosa que nos permite llegar a tener avistamientos más cercanos de las aves sin que ellas no lleguen a ver.
Un lejano azor (Accipiter gentilis) planeó muy alto mientras que los halcones peregrinos (Falco peregrinus) aparecían de cuando en cuando entre los siempre presentes buitres leonados (Gyps fulvus).
Una bandada en ordenada formación resultó estar integrada por cormoranes (Phalacrocorax carbo) en migración, no siendo la primera vez que los vemos sobrevolar la cordillera en estas fechas (en invierno suelen aparecer en el río Jándula, Sierra de Andújar, por ejemplo), con una joven águila real como sorpresa más emocionante.















Damos un gran salto para llegar hasta el domingo 2 de noviembre, en una breve salida que no dio mucho de sí, aunque fue muy gracioso ver a los arrendajos (Garrulus glandarius) portando las bellotas que llegarán a almacenar para el invierno, y tuvimos la siempre agradable guinda de ver una joven águila imperial (Aquila adalberti) con plumaje de damero y la voz aún no muy imponente que digamos, y viendo yo por primera vez la calzada romana (supuestamente, puesto que posiblemente sea medieval) del Empedradillo.
Una futura entrada mostrará ambientes más plomizos y agua, mucha agua... puede que la próxima.










4 comentarios:

  1. Hola Carlos,

    espectacular entrada variadísima y repleta de lugares y especies alucinantes, encima todo ello capturado de la mejor manera con estos fotones. La real en su atalaya me impresionaría verla en directo, allí, erguida, controlando su territorio... puff. Los vuelos una pasada!!!!!

    Salu2 Linse!!!

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    1. Esa real destacaba incluso desde muy lejos, se notaba la forma de un ave poderosa en su posadero y con un buen telescopio habría sido una gozada. Ella en cambio no tuvo problemas en observarme a mí con esa pedazo visión que tienen.
      ¡Saludos!

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  2. Excelente sesión fotográfica, veo que las imágenes en vuelo se te dan estupendamente.
    Me he fijado para comentar, en el bien cogido arrendajo con su bellota pero, limpia de su boina, así, arreglada como es de ley en este córvido.
    Una vez pillé a un ejemplar en un almendro y curiosamente no emitió la voz de alarma. Me miraba pero no parecía importarle mi cercanía, por lo tanto, prosiguió con su cometido. Arrancó una almendra todavía verde su funda protectora y la eliminó con certeros picotazos de la cáscara. Terminada la faena, emprendió el vuelo. Mi pregunta es: puede alimentarse de las bellotas por la debilidad de las cáscaras pero, ¿Cómo puede ser capaz de reventar la cáscara de una almendra? Si la prepara, supongo que por algo será. Ahí se quedan mis ganas sobre el cómo...

    Saludos.

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    1. Pasaban tantos arrendajos de vez en cuando que algunos tenían que caer decentemente ante la cámara, jeje.
      Menudo pico deben tener, hace unas semanas nos contaron a un amigo y a mí la manera en que un arrendajo soltó tal picotazo que consiguió dejar un jersey igual que si hubiera recibido un tijeretazo bien grande.
      ¡Saludos!

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