viernes, 14 de noviembre de 2014

Comenzó el celo de la cabra montés




Llegaron los días lluviosos, cortos y poco luminosos de noviembre (que no os engañe el cielo azul en la primera foto del castillo). Las riberas portan ya el amarillo brillante  del otoño en sus chopos temblones, y hace ya bastante tiempo que nos abandonaron las aves estivales tan llamativas de esta sierra (águilas calzadas, culebreras, cucos, vencejos reales, abejarucos, golondrinas, etc) para pasar más placenteramente esta estación oscura y fría en sus cuarteles meridionales de África.

Es tiempo importante para otros habitantes, las aves que llegan huyendo de los más rigurosos inviernos del norte de Europa, mientras que otras especies animales que viven junto a nosotros durante todo el año inician ahora una etapa crucial en su supervivencia. Así, tras ya la pasada berrea  y ronca de ciervos y gamos, es el turno del celo de la cabra montés (Capra pyrenaica).

Es entre noviembre y diciembre cuando los poderosos machos monteses van al encuentro de las hembras, que ahora forman rebaños junto a sus crías de la pasada primavera y ejemplares juveniles. Tal y como las encontré el pasado día 5 en unos roquedos próximos al pueblo de Segura de la Sierra, cuando me hallaba observando unas cuantas hembras y vi, de pronto, una gran cornamenta moverse entre ellas y me quedé fascinado al darme cuenta de que por fin iba a cumplir mi ilusión de fotografiar machos monteses.
Tuve que subir una ladera escarpada para tener mejor visión, pero mereció la pena, pudiendo contemplar la manera en que el macho sigue a las hembras con la cola alzada mientras las intenta olfatear con la lengua sacada.










Aquí unos mejores planos del galán, más imponente que aquellos machos que vi en Sierra Mágina, aunque los hay aún más formidables. En vista de que las señoritas no le hacían mucho caso, decidió subir a sentarse en una peña en la que daba el poco sol que se atrevía a asomarse en ese día nublado y casi helador (insisto una vez más en que las fotos soleadas engañan mucho).











Yo con esto ya estaba contentísimo, y aún lo sigo estando (cumplir un objetivo que hacía especial ilusión no es asunto baladí), pero resulta que cerca del castillo de Segura había otro macho ladera abajo, que estaba a solas e iba descendiendo sin prisas, parándose a contemplar el entorno como meditabundo.
Que queréis que os diga, a mí me maravilla ver ese porte tan heráldico y de enorme testuz.







Cuando ya me iba a marchar, me di cuenta de que había muchas hembras y cabritillos cerca de la carretera, bastantes más de lo que parecía a primera vista.







El de abajo ya quiere imitar a los mayores




Pero ni siquiera este grupo se libraba de las galanterías de ardorosos pretendientes, porque un jovencísimo macho insistía mucho en seguir a las damiselas, aunque con nulo resultado. Y suerte que tuvo de que no apareciera un gran macho a propinarle un tozolón.








Esa semana llegamos a registrar los 3 grados, y se notaba al ver la nieve en lejanas cumbres como las de Morillas, Nava del Espino y El Yelmo.








Ya que he mencionado haber estado en las cercanías de Segura de la Sierra, me es mandatorio mostrar una foto del sólido castillo (uno de mis preferidos personales) que corona la cima del cerro donde se ubica el pueblo, desparramándose por duras laderas rocosas hacia los olivares de las partes bajas del parque natural.
Los días poco luminosos no son desde luego los mejores para fotografiar aves, pero de todos modos puedo enseñaros un buitre leonado (Gyps fulvus), un águila real (Aquila chrysaetos) hostigada por cuervos (Corvus corax) y un escribano montesino (Emberiza cia). También había multitud de zorzales comunes y bisbitas, se oían acentores alpinos y se dejaba echar el ojo a ratos el roquero solitario por los tejados del pueblo.








Por si la jornada no hubiera sido lo bastante maravillosa, que lo fue con creces, una sugerente luna entre nubes nocturnas me recibió a mi regreso a Siles, acabando de redondear una de esas salidas que siempre recordaré como referencia.
Nos vemos en la próxima entrada, ¡prometo no dar la brasa con cabras esa vez!





12 comentarios:

  1. Que buena entrada y las fotos de lujo. Saludos desde el mar cantábrico.

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    1. Muchas gracias, Germán. Estos modelos sí que eran de lujo.
      ¡Saludos segureños!

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  2. Me emocionado cuando he visto las cumbres ya un poco nevadas, el invierno por fin está aquí!!
    Por otro lado, preciosa sesión de fotos que les has sacado a las cabras. Un saludo!

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    1. Entre esto y las cosas que voy colgando por el Facebook ya sí se nota en qué estación estamos. Esta sesión es de las que más ilusión me han hecho.
      ¡Saludos!

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  3. Hola Carlos, magníficas fotos que ilustran el comportamiento de esta especie ibérica tan emblemática. Sigo este blog desde hace un tiempo, es fascinante la biodiversidad que tienes en tu zona.

    Saludos desde Valencia

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    1. Bienvenido y gracias por haberte animado a dejar unas palabras por aquí. No puedo quejarme en absoluto de lo que me ha tocado en mi entorno, cada día me gusta más.
      ¡Saludos!

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    1. Gracias, Javi, mi primer contacto con los machos monteses ha sido una satisfacción enorme.
      ¡Saludos!

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  5. Que bonita reportagem, sim senhor!!!
    De luxo está a lua também!
    Felicidades!
    Beijo.

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    1. ¡Muchas gracias! La luna se veía tan bonita que probé varias veces hasta conseguir unas cuantas imágenes así.
      ¡Saludos!

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  6. He tenido unos días de descanso y, de nuevo, vuelvo a las andadas. Se ve que como en los cañones de mi pueblo apenas se ven especies por ser una zona bastante dura de frío, he tenido que buscar otras especies algo lejos de aquí.
    No te preocupes, pon las cabras que quieras, como también los buitres que te apetezcan. Llevo muchos años disfrutando de ellos y no me voy a cansar como tampoco lo hago de los omnipresentes gorriones esparcidos por casi todo el mundo. Lo importante es disfrutar de tus recorridos, puesto que los vives como nadie y son de lo más fructíferos.

    Saludos.

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    1. Se te ha echado en falta, puesto que lo mejor de la esfera de blogs es leer las anécdotas e historias que muchos tenéis a bien compartir, incluso en los mismos comentarios de las entradas.
      De momento tengo cuerda serrana para mucho tiempo dando la tabarra, y hay aún tanto por ver y conocer.
      ¡Saludos!

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