miércoles, 1 de octubre de 2014

De ungulados por Sierra Morena



Llegaron las primeras lluvias otoñales a la sierra, aunque aún no se ha vestido de verde y conserva el seco tono amarillento del verano, y con ello ha despertado el celo de los grandes mamíferos herbívoros, motivo que me animó a darme una vuelta por la Sierra de Andújar el pasado sábado.

La idea principal era ver los machos de ciervo (Cervus elaphus), ya sea con ejemplares holgazanes a la sombra del encinar o enormes venados con sus cuernas al máximo tras unos pocos meses desarrollándolas con un enorme consumo de calcio y fósforo por parte de sus organismos.







Estos dos individuos tenían en común estar en plena berrea, lanzando sus potentes bramidos con frecuencia entre los de otros tantos congéneres que compiten por atraer hembras, convirtiendo el monte en un concierto de atronadoras voces que no pocas personas se acercaron a escuchar.
Los venados como el de la foto de arriba serán los que consigan un harén de hembras para aparearse con ellas y transmitir sus saludables genes a las nuevas generaciones, no sin antes pelear por ellas en combates en los que traban cuernas y embisten con ímpetu gladiador. No es raro por tanto ver machos con aparente descuido en alimentarse bien por estar tan centrados en sus pasionales menesteres.





Sus primos menores, los gamos (Dama dama) también se dejan ver y andan con escarceos amorosos. Vi en dos ocasiones grandes machos con sus bonitas cuernas en forma de palas y los gruesos gaznates con los tonos grises de la madurez, acompañados por sus novias. Ellos tienen su equivalente de la berrea, la llamada ronca, en la que emiten unos gruñidos guturales que no se oyen desde tanta distancia como los bramidos de los ciervos, aunque ese día no los escuché de todos modos.







Desde allí tomé el carril de tierra que lleva hasta El Centenillo, pueblo serrano de pasado minero, un lugar tranquilo y muy poco transitado que da mucho juego para el avistamiento de fauna. Allí he visto a veces a los muflones (Ovis musimon), esos parientes salvajes de nuestras ovejas domésticas (sus balidos son prácticamente iguales cuando los oyes), pero este sábado vi más ejemplares que nunca, entre juveniles, hembras e incluso algunos formidables machos de cuernos curvados.
Tanto el gamo como el muflón son especies introducidas en nuestra fauna para la actividad cinegética, suponiendo una fuerte competencia para los corzos (que tampoco llevan bien la sobreabundancia de ciervos) hasta el punto de haberlos convertido en muy escasos en estas tierras y extinguidos en lugares como Cazorla, Segura y Las Villas.














Esto iba a ser una entrada sobre mamíferos, pero no puedo evitar poner este colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) del paso migratorio, y citar la collalba gris, la tarabilla norteña, la culebrera, el roquero solitario, la golondrina dáurica y numerosísimos buitres leonados en las peñas que hay cerca del Centenillo.
Dentro de poco llegará una nueva ración segureña con parajes increíbles, ya veréis...





14 comentarios:

  1. Alucinante e impresionante la entrada Carlos. Debe ser super fuerte esos momentazos delante de esos bicharracos. Una entrada totalmente diferente y con fotones. De 10 linse!!!!

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    1. Ver esas bestias siempre gusta mucho, sobre todo cuando aparece un formidable machazo.
      ¡Grasias! :D

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  2. Qué pasada Carlos!!! impresionante tenerlos tan cerquita. Me ha encantado la entrada. Diles que en breve vamos a conocerlos ;).

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    1. A veces llegan a estar tan cerca que no necesito usar todo el zoom, una pasada.
      Tendréis el placer de saludarles, ¡o incluso a las cabras montesas!

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  3. Hola Carlos,

    menudos momentazos que tienes aquí capturados, tuvo que ser la leche andar por allí entre todo aquel lío natural, impresionante!

    Las fotos también son la repera, los tienes a todos bien pillaos eh jaja, y el punto final con el colirrojo real también muy chulo.

    Salu2 Linse!!!

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    1. Oír sus bramidos es una pasada, pero ver esos pedazo venados ya ni te digo, y encima con los muflones como guinda. Al menos pude trincar al colirrojo para compensar que con las tarabillas norteñas no pude, jejeje.
      ¡Saludos!

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  4. Que buena serie de estos magníficos mamíferos con espectaculares cornamentas. Gran variedad la del sur con toda la colección de ungulados del país. Las fotos, como siempre, extraordinarias.

    Saludos.

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    1. Gracias, incluso se llegó a introducir el rebeco en Cazorla, pero no era lugar para los pobrecillos y no sobrevivieron. Espero ver dentro de poco a otros amigos de grandes cornamentas que aún no han aparecido ante mí, seguro que adivinas de quiénes hablo.
      ¡Saludos!

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  5. Ufff linse no se te escapa ni la pluma ni el pelo por lo que veo. Preciosas imágenes de esos señores del bosque. Me encantaría darme una vuelta contigo por esas sierras. Quizas en breve, a ver que tal. Un abrasote felino

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    1. En el momento que elijas o te venga mejor, aquí te estaré esperando con la fauna sinegética.
      Ahora mismo estoy muy pendiente de conseguir ver uno de pelo que se me resiste.
      ¡Un abrazo de linse!

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  6. gran serie,haber si arreglo un problemilla con el trabajo y me escalo unos dias por alli un saludo

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    1. Muchas gracias. Ojalá puedas, y sacar una de tus pedazo series.
      ¡Saludos!

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  7. Preciosa sesión, llámame cruel pero desde Cardeña cada vez que veo ciervos pienso en ese chorizo tan rico que nos diste a probar. Me ha quedado ya para siempre, ufff. Un abrazo!

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    1. Para qué nos vamos a engañar, si es que el chorizo de venado está buenísimo, jajaja.
      ¡Abrazo!

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