domingo, 13 de julio de 2014

Vacaciones


Sierra Madrona (Ciudad Real) vista desde la Sierra de Andújar (Jaén)


Aquí estoy ya de vacaciones con el curso acabado, ahora mismo escribo desde un pueblo de Cantabria del que ya iré publicando algo, pero primero tengo que enseñar lo visto durante el principio de julio en mi tierra.
Sierra Morena no ha faltado en absoluto en mis salidas camperas, empezando por la Sierra de Andújar por si caía algún lince (no, no vi ninguno). Este verano no ha empezado muy caluroso que digamos, pero de todos modos hay especies de aves que están siempre activas incluso en las horas de mayor incidencia solar, como abejarucos (Merops apiaster), alcaudones reales (Lanius meridionalis) y culebreras (Circaetus gallicus).







Uno de los platos fuertes de Andújar (y de toda la cordillera en realidad) es su comunidad de grandes rapaces, entre las que destaco las observaciones de buitres negros (Aegypius monachus) y de un magnífico juvenil de águila real (Aquila chrysaetos).








La otra gran baza que tiene este parque natural es la observación de grandes ungulados, como resultado de la intensa actividad cinegética que se desarrolla en él, como estos venados (Cervus elaphus) y algún gamo (Dama dama). Los ciervos estaban muy desfavorecidos sin su cornamenta durante la primavera, pero ahora tienen las cuernas con un razonable desarrollo y pronto se librarán de la cubierta aterciopelada para tenerlos a punto de cara al próximo otoño, cuando las primeras lluvias despierten en ellos el ardor reproductor y libren sus grandes combates por la supremacía.







Como contraste al poderío de los machos tenemos a las hembras mostrando una faceta más tierna, estando aún acompañadas por sus cervatillos, del mismo modo que las perdices rojas (Alectoris rufa) corretean junto a sus pollos ya creciditos.












Pasamos al relieve más abrupto de Despeñaperros, un parque natural pequeño pero que da mucho juego. Fueron bastantes ejemplares distintos de culebrera los que han caído, aunque no tan fáciles de ver como los muchos buitres leonados (Gyps fulvus) que comparten hábitat con el formidable halcón peregrino (Falco peregrinus), mientras que aves más discretas se dejan echar el ojo ocasionalmente, como esta hembra de azor (Accipiter gentilis) posada al descubierto en un pino.









Especial protagonismo han tenido los vencejos, al conseguir avistar alguno de los vencejos cafres que crían aquí, aunque sin dejarse afotar. Sus primos mayores, los vencejos reales (Apus melba) fueron mucho más agradecidos y les pude sacar una serie bastante digna.









No he dejado de fijarme en la minifauna, y entre lepidópteros habituales como la sofía (Issoria lathonia) encontré por fin una mariposa del madroño (Charaxes jasius), especie que tenía muchísimas ganas de ver en mi zona.







Dejamos la sierra para visitar zonas de campiña, aunque me guardaré de decir la ubicación para que a ningún escopetero le entren ganas de venir a esquilmar tórtolas comunes (Streptopelia turtur), porque hay un lugar donde aún abundan mucho estas pobres aves que sufren como pocas el poco respeto de esa modalidad de "caza" consistente en abatir a mansalva todas las aves que pasan volando durante sus migraciones.










No sólo a las tórtolas les va bien aquí, los aguiluchos cenizos (Circus pygargus) han conseguido sacar adelante su temporada de cría. Para quien no esté al corriente, la mayor amenaza de estas rapaces es que crían en el suelo en campos de cereal, peligrando sus nidos cuando las cosechas se realizan muy pronto, y más ahora que la Junta de Andalucía ha suprimido el programa de ayuda a esta especie, pero estos cenizos me dieron una alegría cuando vi ejemplares juveniles volando junto a los adultos (los pollos son los rojizos).






Para no dejar de llevarme sorpresas, descubrí con agrado que unos elanios (Elanus caeruleus) también crían en esa zona, cuando vi un juvenil y un adulto. Las fotos sirven para poder distinguir al joven del adulto; tiene un collarín amarillento, la espalda con efecto de "escamas", y los ojos aún no tienen el color rojo intenso de los adultos.














Sabéis que me gusta dejar alguna imagen final a modo de despedida, y para esta vez escojo las vistas de la mole de Sierra Mágina con la Laguna Grande delante.



6 comentarios:

  1. Me he encantado esta entrada. Preciosas las fotos de los cervatillos y de las mariposas, encima afotaste elanios :D
    Genial esa última imagen con ese pedazo de paisaje.

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    1. Me encanta ver por estas fechas las nuevas generaciones del monte, ¡y más si encima descubro que eso incluye un elanio!
      Sierra Mágina es muy fotogénica siempre, no hay manera de resistirse a una fotichuela.

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  2. Tu tierra no defrauda nunca. A ver que pillas por tierras cantabras. Un saludo de linse

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    1. Me gusta que pienses así de mi tierra. De momento ya voy revelando cosillas por mi facebook, ¿qué será lo siguiente? Jeje.
      ¡Un abrazo de linse!

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  3. Bueno, lo primero que pases unas buenas vacaciones para continuar el trabajo mas deseado que es el del tiempo libre donde todo está por descubrir.
    Una sesión impactante por su variedad, muy buena.

    Saludos.

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    1. Muchas gracias, ahora toca recargar energía para volver a bregar con los chavales en septiembre, y mientras disfrutar de la naturaleza cántabra todo lo que pueda.
      ¡Saludos!

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