martes, 29 de julio de 2014

Salidas nocturnas




Me encanta salir a ver bicherío nocturno, lo sabéis, y en Cantabria he tenido un par de buenas raciones. Empecemos con la noche del día 16, cuando Alberto Benito y su padre me llevaron a una zona donde ellos habían visto chotacabras, aunque no tuvimos suerte entonces y sacamos el Plan B de la chistera: ir a ver autillos (Otus scops).
Los autillos de Santander son un muy buen as en la manga, los del parque de La Vaca en concreto son fáciles de observar gracias a los nidales que se les coloca para facilitar su nidificación por toda la ciudad.
En esa fecha ya había pollos volantones fuera de la caja nido, y así fue como encontramos (gracias a los reclamos con que llaman a sus padres) un par de bonitos pollos bastante emplumados en un pino.





Acostumbrados como están a ver seres humanos por vivir en un parque urbano, los adultos continuaban viniendo de cuando en cuando a alimentarlos, como la polilla que se ve en la foto y que uno de sus vástagos engulle con gesto de supremo placer.


Adulto anillado, 1399




A estas alturas los pollos se desplazan con soltura y acabaron por adentrarse más en el follaje, de modo que dejamos allí tan simpática familia.
Hay otros habitantes de la noche santanderina, como mochuelos (que se oyen pero no se dejan ver) y erizos (que esa noche no quisieron aparecer), y una magnífica iniciativa en forma de charca para anfibios, que nos permitió topar con un sapo partero común (Alytes obstetricans), animal del que veo un ejemplar adulto por primera vez.






A la noche siguiente hicimos un segundo intento con los chotacabras, yendo a un lugar más alejado pero con mayores probabilidades para ver a estos cazadores nocturnos de insectos.
Y así fue, en unos carriles de tierra con prados y monte costero (hábitat muy propio) tuvimos suerte.

El chotacabras europeo (Caprimulgus europaeus) es otra especie distinta a la que suele salir en este blog (el chotacabras cuellirrojo), por lo que tenía muchas ganas de fotografiar alguno y este año ha sido al fin el mío. Yo contaba ya con las diferencias de plumaje, más grisáceo y sin el collar rojizo que da nombre a su primo cuellirrojo, pero me llamó la atención la diferencia de tamaño, siendo el europeo más pequeño desde el primer vistazo. Además, aunque no se vea en las fotos, sólo el macho tiene las marcas blancas en alas y cola cuando vuela (ambas especies vuelan con el mismo silencio absoluto, eso sí).







Aquí un vistazo más cercano a su peculiar rostro, con enormes ojos de ave nocturna y esas vibrisas en torno a un diminuto pico que en realidad esconde una boca enorme, en clara adaptación a la caza en vuelo de insectos como polillas y mosquitos.





¿No os recuerda mucho a un vencejo con plumaje de búho? Suelo pensarlo cuando los veo.





Después de la sesión "chotacabril" estuvimos un buen rato viendo y oyendo a una familia de lechuzas comunes en un pajar. No esperéis fotos porque no había manera, pero estuvo muy entretenido ver llegar en mitad de la oscuridad a los blanquísimos padres para alimentar a sus chillones hijos (los que conocen el grito de la lechuza común saben lo espeluznantes que llegan a ser).
Y esto es todo en cuanto a esta breve entrada nocturna, para la próxima puede que os muestre a los habitantes de la bahía.


6 comentarios:

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    1. Gracias, sinegético, es que estos bichines nocturnos son un pasote ;)
      ¡Un abrazo!

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  2. Impresionante el bicherio nocturno eres un máquina. Un abraso de linse nocturno

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    1. Nuestros campos tienen muchísima vida por las noches, eso lo sabes bien con tu pedazo repertorio de fotos de aves nocturnas.
      ¡Un abraso nocturno!

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  3. Hola Carlos,

    bonitas tomas las de los autillos, qué maravilla poder tenerlos tan al alcance. Los chotacabras los has pillado muy bien, nosotros pudimos pillar al cuellirrojo al fin, una testimonial, pero con valor por su rareza aquí.

    Salu2 Linse!

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    1. Los autillos están muy bien distribuidos por Santander, e incluso en el pueblo donde estoy se oye uno algunas noches.
      Si tú vieras la primera foto de chotacabras que hice hace cuatro años con una cámara compacta, imagina la birria... jajaja.
      ¡Saludos!

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