viernes, 18 de julio de 2014

Desde Cazorla a Segura


Bosque autóctono de pinos laricios


Con un material interesante sobre Cantabria que llevo acumulando estos días, aún he de usar este blog como ventana a la naturaleza de Jaén y enseñar la excursión que hice el día 2 de julio con mi hermano menor por las sierras de Cazorla y Segura.
En una entrada anterior (haz click aquí si no la viste) mostré una salida por Cazorla, y esta vez repetí ese recorrido desde La Iruela a los Campos de Hernán Perea, con la diferencia de que no di la vuelta para volver sobre mis pasos y continuamos hasta llegar a la Sierra de Segura, atravesando así estas magníficas sierras.
No repetiré por lo tanto la primera parte del recorrido con fotos que serían casi lo mismo que en la citada entrada de junio, pero sí merece la pena señalar la parada en la Cerrada del Utrero, viendo vencejos reales (Apus melba) y la colonia de buitres leonados (Gyps fulvus), además de aviones roqueros, córvidos y una lejana pareja de culebreras.








También lepidópteros, como un hespérido sin identificar, la llamativa chupaleche (Iphiclides podalirius), la Sofía (Issoria lathonia) y la medioluto inés (Melanargia ines).







Sofía con medioluto inés en segundo plano



Por el camino mereció la pena parar a contemplar la Nava de San Pedro y el ejemplar de pino Laricio al que llamaron Árbol de Félix Rodríguez de la Fuente como homenaje a la presencia en estos lares de nuestro recordado pionero del naturalismo, viendo por el camino una ardilla, ciervos y algún gamo.
Quedaba poco para llegar a la enorme altiplanicie conocida como Campos de Hernán Perea, donde una pareja de águilas reales (Aquila chrysaetos) me entretuvo con sus picados y juegos. Es increíble la tranquilidad que desprende este duro paisaje kárstico, que en las proximidades de Segura dejaba de mostrar un aspecto lunar al ir apareciendo rodales de pinos laricios. Allí también se dejaron ver buitres leonados, cernícalos vulgares y águilas calzadas.












Un momentazo fue cuando apareció un macho adulto de azor perseguido por cornejas, tan repentino que se quedó sin foto, aunque sí un águila calzada (Hieraaetus pennatus) junto a la luna.
En el margen del camino había pinsapos y cedros, obviamente plantados por la mano humana, pero entre los pinos autóctonos destacaron un par de ejemplares de soberbio porte. Uno es el famoso Pino Galapán, enorme y colosal, y otro que tampoco se quedaba atrás precisamente si miráis la escala que yo hago poniéndome a su lado.








Entramos en el término de Santiago-Pontones, de la Sierra de Segura, atravesando aldeas y pueblos pequeños en medio de un entorno duro que contrasta con lo acogedor de los campos de cultivo.
Bajando hacia el pantano del Tranco nos sorprendió una cabra montesa (Capra pyrenaica) con su cría cruzando la carretera, dejando claro lo agreste del lugar.











Allí están las ruinas de Los Goldines, aldea que quedó abandonada cuando se desalojó a sus habitantes por la creación del coto nacional de caza, al parecer.
Como imágenes finales voy a dejar una serie que me parece muy emblemática de tierras segureñas, con el embalse del Tranco, los pueblos de Hornos de Segura y Segura de la Sierra, y el pico del Yelmo con sus 1809 metros (el más alto de su término municipal) rematando la entrada.








8 comentarios:

  1. Por lo que se ve disfrutaste del viaje además de traerte unas fotos muy buenas!!!
    un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimo, Diego, ir allí y no pasarlo en grande es imposible.
      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  2. Joder como te lo pasas y hasta sabes hacer de modelo junto al tronco centenario, lo que va a aprender tu hermano. un abrazo de lince

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mis dos hermanos los tengo ya bastante puestos en fauna ibérica, distinguen más especies que la mayoría de gente y lo último ha sido que sepan diferenciar fumareles de charranes.
      ¡Un abrazo de linse!

      Eliminar
  3. Hola Carlos!, bonito reportarje.
    Ya veo que no te da miedo el calor.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias! Salgo a bichear durante todo el año, jejeje, aunque de todos modos hizo temperatura agradable durante esos días y ni parecía verano.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  4. Que bonita la calzada con la luna de fondo o, que bonito el fondo azul con la luna y la calzada. Este año la pareja de mi pueblo que parecía anidar en el pinar que observo desde mi terraza, habiéndolas visto por el lugar, me dio esquinazo. No sé si fue por la brasa de los arrendajos que también crían cerca. La brasa fue monumental pero, en otras ocasiones, aguantó el envite. Bueno, siempre es agradable ver imágenes que me recuerdan a mi pueblo, aunque, con algo menos de altitud.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo este año me he llevado una sorpresa con un territorio de calzadas, porque en su nido había pollos... pero pollos de azor, que por lo visto se quedaron con el chalet en la sierra para ellos. Los tres pollos estaban emplumados y sanos la última vez que los vi, una alegría más.
      ¡Saludos!

      Eliminar