miércoles, 11 de junio de 2014

Marismas del Odiel




Pocos días después del sábado por la sierra que he relatado en la anterior entrada tuve la oportunidad de seguir bicheando por un sitio nuevo. El día 20 de mayo llevamos a los niños de 6º de Primaria a hacer una excursión por las Marismas del Odiel, y me llevé la cámara para lo que pudiera caer mientras tanto.

Hemos tenido mucho gafe con esta excursión, aplazándola dos veces porque justo llovía en los días reservados, y a la tercera vez va y nos toca un día nublado en medio de días de tiempo espléndido... incluso cayéndonos un buen chaparrón por la mañana. A pesar de ello estuvo muy bien la cosa, los niños se lo pasaron bien con los talleres que les prepararon y yo pude ver alguna cosilla, como por ejemplo los numerosos flamencos (Phoenicopterus roseus) en las salinas que hay junto al centro de visitantes.




Artemia salina, crustáceo del que se alimentan los flamencos

Hubo novedades, mucho ojo, porque como especies nuevas me llevé unos correlimos tridáctilos (Calidris alba) que pasaron volando y unos pocos chorlitos grises (Pluvialis squatarola).




Diagnósticas marcas negras bajo las alas


Adulto con plumaje nupcial

Era interesante una zona entre las salinas y el mar, donde además de las especies de arriba también vi alguna aguja colipinta (Limosa lapponica), espátulas (Platalea leucorodia) y mi tercera novedad del día: el charrancito (Sternula albifrons).





Charrancito con un correlimos común de fondo



Espero que os haya gustado, esto fue todo y... ¡MENTIRA! Esto no ha hecho más que empezar, porque me quedé con ganas de pajarear en condiciones y volví allí la mañana del sábado 24, con un día despejado y fabuloso como veis en la primera foto.
Ahora sí que vais a ver bien los flamencos de las salinas, fue un verdadero gustazo.









El llamativo tono rojizo del agua

Además de algunos zarapitos trinadores sin fotografiar, pasaron volando por el sendero Calatilla de Bacuta unos archibebes comunes (Tringa totanus), charranes patinegros (Sterna sandvicensis), una espátula y una pareja de tarros blancos (Tadorna tadorna)








No tardaron en aparecer los charrancitos, a los que tenía ganas de ver mejor, y no decepcionaron. Pasaban con cierta regularidad en busca de presas, dando repentinas zambullidas después de cernirse un momento, y hasta se dieron caña entre ellos en una ocasión.









En estas marismas tenemos un importante proyecto de reintroducción del águila pescadora (Pandion haliaetus), especie que desapareció como reproductora en nuestro país en el siglo XX. Hoy día hay varias parejas que crían en la zona, utilizando unas torretas de nidificación como la de la segunda foto. Vi varias de estas torretas, estando dos vacías y otra con una cigüeña, aparte de la que enseño.



Águila pescadora en su nido

El entorno cambió cuando puse rumbo al espigón, viendo el mar con la famosa Punta Umbría al fondo (no es lo que sale en la foto, ojo, eso es Huelva).
Junto a las gaviotas descansaban bastantes charranes patinegros, especie que no veía desde hace dos años, y las canasteras (Glareola pratincola) pasaban con sus ligeros vuelos de golondrina sobre las playas de dunas y el mar.









En una tranquila playita, donde los pescadores se dedicaban a lo suyo, llegó un grupo nutrido de correlimos tridáctilos, con una variedad de plumajes digna de mostrar.








De las playas llegué a las balsas de dragado, donde los charrancitos seguían con sus faenas de pesca y se podían ver posados en pareja. También pude ver unos cuantos chorlitejos patinegros (Charadrius alexandrinus) y una pareja de avocetas (Recurvirostra avosetta) que salió repentinamente a expulsar a una gaviota de su territorio. No estuve atento a la hora de fotografiar el hostigamiento de las avocetas, es lo malo de ir conduciendo mientras tanto, pero sí tuve otra oportunidad cuando un bando de gaviotas hizo que las avocetas volvieran a salir a protestar.
Y, hablando de gaviotas, más adelante me encontré con una novedad en forma de gaviotas de Audouin (Larus audounii), famosa especie que aún no había visto, aunque tiene pinta de que pasará a ser muy común en el Mediterráneo después de su pasado declive.












Llegué hasta el faro, viendo Huelva y Mazagón durante el trayecto, y di la vuelta. En el camino de regreso vi de nuevo a todas estas especies, menos a las avocetas, que ya se quedarían tranquilas tras la amenaza de las gaviotas.
Cerca del centro de visitantes Anastasio Senra volví a hacer una paradita porque los flamencos estaban preciosos con flores moradas de fondo, y la fortuna favoreció esta decisión porque uno apareció de pronto volando por delante de mí. Tampoco faltaron los charrancitos, claro, fueron una constante a lo largo de la salida.








Como ya había comido y vi las especies a las que más ganas tenía, hice el regreso a Sevilla, pero sin ninguna prisa, decidiendo hacer la vuelta por la Doñana onubense hasta llegar a la famosa marisma del Rocío.
Desde la carretera era muy bonita la estampa de la ermita ante la laguna con flamencos y caballos, pero al llegar aquello estaba lleno de gente, como era de esperar... Aunque estos días recientes habrá sido mucho más exagerado. Vi flamencos y espátulas de lejos, un calamón y un carricero común, pero la visita era más por curiosidad que otra cosa, y tan sólo dejaré unas fotos de milanos negros (Milvus migrans) sobre la ermita y una pareja de águilas calzadas (Hieraaetus pennatus).








Y aquí ya sí concluye mi incursión por Huelva, que desde luego me encantó. 
Como mañana enseñaré esto en el colegio, os quiero decir a mis alumnos de 6º que he echado un buen curso con vosotros y me acordaré muchísimo ;)



10 comentarios:

  1. No parar esa es la clave. Joder eres un pajarero de aupa. Había oido hablar de este lugar varias veces pero viendolo en tu entrada lo que me queda claro es que hay que visitarlo. habra que hacerlo uno de estos días. Un fuerte abraso linsero.

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    1. Estos días sí que han sido un no parar, dos tardes seguidas y un sábado intensivo, ¡pajareo a tope! Me alegra que la entrada anime a venir a conocer esto, merece la pena muchísimo.
      ¡Abrazos de linse!

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  2. Hola Carlos,

    pedazo entradón, creo que alguna agencia, ayuntamiento o comarca debería pagarte un sueldo por la pedazo propaganda ornítica y paisajística que les haces, eres un máquina. Fotazos de primera, muy guapas e impactantes, contrastando el mundo salvaje con el urbanita en una misma foto...

    Salu2 Linse!

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    1. Ojalá te lean y lo tomen en consideración, jajajaja, anda que no estaría bien.
      Es fantástica la manera en que esto está al ladito mismo de la capital onubense.
      ¡Saludos!

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  3. Estupendas capturas Carlos,como bien dicen los compañeros tus entradas siempre estan cargadas de avifauna por los cuatro costados.Un abrazo

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    1. Estos sitios son como para volver siempre con la tarjeta llenita de fotos, es una apoteosis.
      ¡Saludos!

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  4. Me han entrado unas ganas de plantarme en Huelva...... pero ir al Rosío a ver qué pensabas! xD
    Bromas aparte, menuda sesión te diste por la zona. Estupendos todos esos nuevos avistamientos, y encima has conseguido unas fotos preciosas.

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    1. Faltaría más, El Rosío y Matalascañas, jajajaja.
      Gracias, la mañana dio mucho de sí y volví más contento que un cascabel, fue muy sinegético todo.

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  5. Qué zorro, cómo lo has tenido que gozar! con todas esas limícolas y acuáticas tan guapas... y con los charrancitos, jeje, vaya bichos más guapos!
    Saludos

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    1. Disfruté como un cosaco, especies nuevas junto a otras conocidas con cercanía y calidad de avistamientos, fue muy completo.
      ¡Saludos!

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