sábado, 7 de junio de 2014

Gran día en la Sierra Norte de Sevilla




Cambiamos de ambiente para volver a la serranía... aunque no en Jaén como siempre, esta entrada está dedicada a Sierra Morena en efecto, pero en su vertiente sevillana.
No quería acabar el curso sin conocer el Cerro del Hierro, antigua explotación minera que hoy día goza de la figura de Monumento Natural por su atractivo paisaje kárstico, por lo que fue mi primera parada en una larga excursión que hice el sábado 17 de mayo.
Acoge una interesante comunidad ornítica, de la que comencé viendo vencejos comunes (Apus apus), golondrinas comunes (Hirundo rustica), golondrinas dáuricas (Hirundo daurica) y aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris), todos ellos grandes maestros del vuelo, junto con un águila calzada (Hieraaetus pennatus).
No vi ningún vencejo real, pero a cambio me llevé unos avistamientos de vencejo cafre entre los vaivenes de las golondrinas dáuricas, algo que compensa mucho.












El paraje estaba espléndido con sus colores primaverales, vestido de adelfas, jaras, tojos, jarillas y demás flora del monte mediterráneo, con pequeños inquilinos como la inquieta curruca rabilarga (Sylvia undata) y el gorrión chillón (Petronia petronia).







Pero lo mejor para mí fue poder asomarme a las alturas del lugar, donde las vistas despejadas me permitían estar atento a los movimientos de las grandes aves planeadoras. Los buitres leonados (Gyps fulvus) empezaban a recorrer las corrientes térmicas a bastante altura, y no tardaron en aparecer las más ilustres habitantes del cerro cuando llegaron las cigüeñas negras (Ciconia nigra).
La veterana pareja me sobrevoló en varias ocasiones, resarciéndome del largo tiempo que llevaba sin verlas desde que los ejemplares invernantes de las marismas nos abandonaron.










Se acercaba el mediodía, y mi plan era comer a la sombra en algún lugar desde el que poder esperar ver rapaces sentado tranquilamente bajo un árbol con mi bocata. Elegí Guadalcanal por la fama que tiene en cuanto a grandes águilas (en octubre ya estuve y pude ver que no es raro ver varios ejemplares distintos de águila real  e imperial).
La cosa empezó mirando al suelo, viendo muchas carralejas (Berberomeloe majalis) y mariposas como la cleopatra (Gonepteryx cleopatra) y la sofía (Issoria lathonia). Fue curioso encontrar muchísimos ejemplares del insecto Libelloides baeticus en los pastizales, aunque sin fotos para enseñar porque no paraban de volar.






La verdad es que el tema de las águilas no estuvo muy agraciado, con observaciones de tremendísima distancia, sirva como ejemplo esta imagen de un águila imperial (Aquila adalberti) adulta que fue la más "cercana". Mientras, pasaban volando milanos negros (Milvus migrans), cernícalos vulgares (Falco tinnunculus) y buitres negros (Aegypius monachus), además de otras cosas como buitres leonados, un macho subadulto de aguilucho cenizo y críalos.







El siguiente destino fue nuevo para mí, uno que tenía muchas ganas de conocer. Desde la localidad de Alanís parte una modesta carreterilla hacia Fuente Obejuna que transita por parajes solitarios y salvajes junto al río Onza, perfecta para ir en busca de avistamientos interesantes mientras se disfruta de la sierra más apartada y tranquila, tanto que no vi ni un solo coche en todo mi recorrido.
Allí le pude echar el guante a un insecto al que le tenía muchas ganas, la mariposa del madroño (Charaxes jasius), y ver dos culebreras (Circaetus gallicus), tres águilas reales (Aquila chrysaetos) y algunos ciervos (Cervus elaphus), junto a otras especies sin fotografiar como abejarucos, abubillas, tórtolas comunes, alcaudones comunes, buitres negros, etc. No hice el recorrido entero, llegando sólo hasta el puente donde termina el Parque Natural, pero lo que vi me encantó una barbaridad.








Macho adulto de águila real

Hembra subadulta

Ambos ejemplares juntos

Un tercer ejemplar distinto





Al ir bajando hacia Constantina me encontré con cuatro aves planeadoras juntas, un ratonero (Buteo buteo) compartiendo térmicas con un águila calzada y una pareja de cigüeñas negras, permitiéndome tener en el mismo encuadre a dos de mis aves preferidas (las dos últimas).





Castillo de Constantina


El último rato de mi salida lo pasé en La Puebla de los Infantes porque me quería anotar una nueva especie que nunca había visto: el vencejo moro (Apus affinis). Y tuve suerte porque vi uno junto a los aviones comunes en la presa del embalse de José Torán.




Ruinas del castillo de Setefilla


Y con esto termina una excursión que me dejó un gran sabor de boca, haciéndole ver a un jiennense que la porción sevillana de Sierra Morena tiene mucho jugo para disfrutar.
Espero que os haya gustado, os esperaré con las marismas de nuevo... pero esta vez no serán las de Doñana, ¡mucho ojo!


12 comentarios:

  1. Que pedazo de paseos que e das. Eres un crack y como te dije en su día un gran hijo de sierra morena . Un abraso de linse

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    1. Y sigue siendo un honor sinegético que así me consideres, tienes que conocer estas sierras.
      ¡Un abrazo de linse!

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  2. Paisajes serranos, rocas chulas, castillos, fotazas de mariposas y rapaces, que peaso de entrada sentinela. Imagino que ahora hará unos calores por allí de cuidado, un abrazo!

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    1. Aciertas, no veas cómo llega ya la caló.
      La sierra suele tener muchos pluses que hacen que salga un balance muy guapo.
      ¡Un abrazo sinegético!

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  3. Hola Carlos,

    impresionantes parajes los de esta última entrada llenos de vida y especies increíbles. ¿Dónde pueden anidar por allí las dáuricas? ¿Posibilidad de búho real? Preguntas existenciales... jeje.

    Salu2 Linse!

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    1. Las dáuricas anidan mucho en los riscos, en Despeñaperros así lo hacen (y allí es donde va el vencejo cafre a "okupar" sus nidos). Hay búhos reales en los dos últimos sitios en los que estuve (montes de Onza y Puebla de los Infantes), pero curiosamente no he leído nada sobre su presencia en las rocas del Cerro del Hierro; también se sabe que es muy abundante en todo el parque natural.
      ¡Saludos!

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  4. Maravillosa variedad, sin duda.
    Hoy me decanto por la imagen de la cierva con su compañero el rabilargo; que gran pareja y que foto mas entrañable. Me gusta la imagen y, precisamente en mi pueblo, he tenido la fortuna de estar con el pastor en el campo observando la misma conducta algo mas doméstica de las grajillas sobre los lomos de las reses. No sé...me gustan estas secuencias...

    Saludos.

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    1. Son estampas muy agradables y graciosas de ver, como también por ejemplo las garcillas bueyeras a lomos de las ovejas y haciendo de equilibristas cada vez que éstas echan a caminar.
      ¡Saludos!

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  5. Bonitos paseos que te das y como siempre muchas especies .
    Un saludo

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    1. Somos afortunados por tantos parajes y especies como tenemos, ojalá la gente lo supiera valorar mejor.
      ¡Saludos!

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