viernes, 14 de febrero de 2014

Patrimonio cultural y natural de Sevilla




Llevaba reservando una visita por la Sevilla más artística para cuando mi hermano menor viniera a verme, cosa que finalmente ocurrió hace dos fines de semana.
El viernes lo dedicamos a comprar cosas y chafardear por el centro de la ciudad, pero el sábado día 1 nos fuimos directos al museo arqueológico, situado en el parque de María Luisa. La entrada no podía ser más bonita en plena Plaza de España, pese al feo día gris y nublado que llegó a descargar un poco de lluvia.
Quien haya ido sabe que los bancos tienen azulejos con imágenes de todas las provincias españolas, y yo he escogido mi Jaén natal junto a Burgos y Badajoz como homenaje a mis amigos pajareros. Quisiera señalar que no he olvidado otras provincias donde vivís muchos de vosotros, lo que ocurre es que sólo hice fotos a las imágenes épicas y medievales y en mi casa ya fue cuando se me ocurrió poner a Burgos y Badajoz como guiño.








El parque en sí mismo ya es un paseo agradable, con rincones de indudable atractivo y detalles como el del monumento a Bécquer, además de la visión de un magnífico halcón peregrino (este lunes pasado fui en su busca, pero eso es ya otra historia).








El museo arqueológico tiene como principal baza la extensa colección de material romano, que por algo esto fue la antigua Hispalis; para no extenderme demasido dejo una escultura de Diana, un mosaico y los adornos de un carro.






La zona dedicada a los íberos no se queda atrás, con imágenes de la diosa fenicia Astarté y el legendario tesoro del Carambolo, con su controvertido significado. Fue atribuido a la misteriosa Tartessos como parte de los ornamentos de un rey (señalando al famoso Argantonio), aunque hoy día se dice que pudo tener una función ritual como adornos de los animales que se incluían en ceremonias religiosas.
Sea como fuere, este tesoro junto a otros similares son una muestra del pasado reluciente que tenía esta tierra a escasos kilómetros de la que es su actual capital.







Como jiennense de Sierra Morena no puedo evitar dedicar espacio a los exvotos íberos, ofrendas que nuestros antepasados dejaban en lugares como la Cueva de los muñecos, en pleno Despeñaperros (así que de esto hablaré tal vez en alguna entrada serrana).
El otro detalle de mi tierra que quiero destacar es el tesoro visigodo de Torredonjimeno, del que no tenía conocimiento hasta entonces.






Llegando el mediodía dimos una vuelta por sitios monumentales que no veía desde hacía unos cuatro años, (bueno, al menos la mayoría de ellos).
Abajo tenéis la estatua del Cid, la Universidad de Sevilla en el edificio de la Real Fábrica de Tabacos, la Torre del Oro, el puente de Triana, la catedral con La Giralda y el ayuntamiento.










Estando mi hermano estudiando Historia del Arte, era natural ir al museo de Bellas Artes después de comer (en un italiano muy recomendable, con una de las mejores lasañas que he probado nunca).
Me llamó mucho la atención una escultura del italiano Pietro Torrigiano. Se dice que mantuvo una gran enemistad con Miguel Ángel, al que llegó a romperle la nariz.
Historias aparte, destacan las obras de los sevillanos Murillo y Zurbarán, como era de esperar. Al final dejo el retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, por ser obra de su hermano Valeriano, quien da nombre al colegio donde actualmente trabajo, el CEIP Valeriano Bécquer.








La mañana siguiente llegó despejada tal y como se pronosticaba, por lo que justo ese día 2 de febrero (día mundial de los humedales) merecía celebrarlo con una visita por Doñana conmigo como guía. Pienso que conocer la naturaleza sevillana es tan importante como su patrimonio artístico e histórico, aumentando así la gran riqueza que atesora la provincia hispalense.
Al comenzar la ruta dieron muchísimo juego los martinetes (Nycticorax nyctycorax) en los tarajes, unos incordiándose entre ellos y otros llegando volando a reunirse con sus congéneres.















Pasar al lado de la Dehesa de Abajo era la manera más sencilla de que mi hermano contemplara el paisaje rosado que forman los flamencos (Phoenicopterus roseus).
Los patos cuchara (Anas clypeata) eran los más abundantes entre las anátidas, aunque también vi bastantes patos colorados (Netta rufina) y en esta foto se pueden ver un macho de ánade rabudo (Anas acuta) y una hembra de porrón común (Aythya ferina), ¿podéis encontrarlos?




Las zancudas invernantes eran un bonito objetivo para mostrar, como las garcetas grandes (Egretta alba), las siempre especiales grullas (Grus grus) y las cigüeñas negras (Ciconia nigra).
Una de las garcetas opinó claramente sobre mis fotos, mientras que la otra (anillada como veis) protestó con esos ruiditos débiles que nada tienen que ver con el potente graznido de la garza real. Me gustó la manera en que mi hermano relacionó las grullas con las estampas que aparecen en películas y dibujos animados.










Llegamos a una zona muy buena para ver dos bonitas rapaces invernantes: el milano real (Milvus milvus) y el búho campestre (Asio flammeus). Desgraciadamente, un señor con su familia estaba adentrándose por los campos mientras perseguía a los búhos cámara en mano, haciéndoles levantar el vuelo una vez tras otra, con su familia detrás en todo momento.
Mi hermano y yo los vimos de lejos y nos fuimos, al igual que hizo una pareja de pajareros con los que me crucé y charlé más veces. Y aquí viene un momento muy curioso, porque otro día entré a leer uno de los blogs que sigo y me encontré con esta entrada, revelando que le había conocido en persona, ¡el mundo es un pañuelo! 







En el tramo final topamos con dos novedades para mí dentro del parque natural. La primera fue ver gamos (Dama dama) cuando un grupito cruzó el camino, y la segunda cuando unos buitres leonados (Gyps fulvus) estaban en plena carroñada junto con cuervos (Corvus corax) y un buitre negro (Aegypius monachus) anillado, especie que nunca había visto allí aún.











Por supuesto que vimos más especies, como aguilucho lagunero, ratonero, cernícalo, garza real, águila calzada, calamón, ánsar común o espátula, pero tampoco es cuestión de hacer la crónica ornitológica de esta salida de media jornada en la que sólo quería enseñar un poco lo que suponen las marismas y arrozales de Doñana.
Espero que esto os anime sinceramente a conocer la riqueza cultural y natural de esta tierra, y de Andalucía en general por extensión. Me gustará tener visitas, ¡¡y ya sabéis quiénes daros por aludidos!!



16 comentarios:

  1. Preciosas y variadas imágenes. Sevilla es una maravilla. ;-)))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy bonita, ¿verdad? :)
      Saldrán más rincones en futuras entradas.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  2. Magnífica entrada Carlos, esto va mas en mi línea, aunque eso no quiera decir que no me agraden las aves, nada mas lejos de la realidad, pero yo soy mas de paisajes.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esto es lo tuyo, jejeje. Me alegra que te guste, porque en otras entradas saldrán más cosas.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  3. Qué bien sabías que esta entrada me iba a gustar. Magnífica la primera mitad, mostrándonos la parte más cultural de la ciudad que te acoge este curso.
    Nunca sin olvidarnos de la parte ornitológica con las fotazas de los martinetes y demás aves de una de los paisajes naturales más importantes de la provincia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo veía claro que te iba a molar; no quise dejar de incluir todo para que saliera una entrada que mostrara lo que puede ofrecer Sevilla al visitante, dos facetas con muchísimo peso por sí solas.

      Eliminar
  4. Qué mítico el señor mayor, sólo le faltaba estar gritando "¡mirad familia! ¡¡¡halcones!!!". Yo creo que entonces te habrías desmayado xD.
    Excelente la combinación de la Sevilla histórica y cultural con su faceta natural, sin duda tu hermano se habrá marchado bien contento. Un saludo, Carlos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, tan sólo faltaba que fueran pegando voces para completar el cuadro, ¡porque vaya tela con los tíos! Y encima es que ni aprovechó las oportunidades, porque le pasaban volando delante y no les tiraba fotos.
      A mi hermano le moló mucho, y se puso fino de comer (cosa que le viene de familia).
      ¡Saludos! :D

      Eliminar
  5. Creo que me daré una vuelta para ver el lince, se me han agotado los recuerdos.
    De paso, también, a los eternos rabilargos, unos córvidos a los que tengo una devoción inexplicable.
    Que variedad tan extraordinaria.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un objetivo muy jugoso que merece una visita sureña por sí misma, vaya, y aderezado con la atractiva posibilidad de estar viendo águilas imperiales y buitres negros mientras esperas a que el gatito asome las orejas.
      Los rabilargos no gozan de buena fama en mi tierra, pero a mí me hacen gracia... puede hacer un calor infernal en pleno agosto a las 4 de la tarde, pero ellos siguen volando de un lado a otro pegando gritos, son únicos. Y a mi madre le caen simpáticos también, se fijó en que siempre van juntos a todos lados y le parecen muy alegres.
      ¡Saludos!

      Eliminar
  6. Pues no sabría con cual que darme de los dos patrimonios. Sin duda compartirlos en una buena jornada sería lo suyo. Genial como siempre Carlitos. Un abraso de linse

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, las dos facetas han logrado un finde muy completito.
      Aunque en persona te molaría aún más, y a través de tu cámara sería más que genial.
      ¡Un abrazo de linse!

      Eliminar
  7. ¡Por un momento pensé que en esta entrada no iba a haber pollos!.
    Muy guapa la visita guiada por Sevilla, tu hermano debió irse encantadísimo ¡menudo finde!. Gracias por el guiño pacense, me ha hecho mucha ilusión.
    Impresionante la imagen de los flamencos y muy guapas las de los martinetes (sin desmerecer las demás)
    Cuando quieras te llevamos al museo arqueológico de Madrid, después a Meco y Rivas..

    Un fuerte abrazo!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A punto estuve de partirlo en dos entradas, pero me gustaba demasiado la idea de mostrar todas las facetas en una sola entrada.
      Pues vete preparando para ver estas cosas personalmente, justo los dos pollos que mencionas los puedes ver sí o sí, incluso mejor.
      Venga, esa oferta me mola, jajaja. ¡Un abrazote!

      Eliminar
  8. Tengo que corregirte algo Carlos. Zurbarán era paidano mío, nació en Fuente de Cantos, Badajoz y luego vivió en ese precioso pueblo pacense llamado Llerena. Estudió en Sevilla eso si.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Huy! Muchas gracias por el dato, muy importante.

      Eliminar