jueves, 6 de febrero de 2014

Atardecer invernal en el Brazo del Este




El jueves 23 de enero me animé al ver que las tardes se alargan un poco por estas fechas, por lo que por fin me puede dar tiempo de pajarear un poco entre semana y no tener que esperar a los fines de semana, así que aproveché lo soleado que llegó ese día y fui al paraje natural del Brazo del Este después de comer, en vista de que es un lugar que siempre depara magníficas salidas.

No faltaron a mi llegada los siempre abundantes calamones (Porphyrio porphyrio), que siempre me alegraban al verlos en tanta cantidad, aunque últimamente me ha entristecido saber que los arroceros los odian y matan.
Un gavilán (Accipiter nisus) fue la primera sorpresa, al ser la primera vez que anoto allí la especie, aunque no sea nada raro verlos. Después encontré una garceta grande (Egretta alba) engullendo algo grande, y estuve un buen rato observándola mientras iba en busca de una nueva presa, hasta que atrapó un buen cangrejo (le gusta el marisco a la pillina). Mientras tanto, las avefrías (Vanellus vanellus) reclamaban y se daban caña entre ellas.











Este paraje resulta engorroso en época de lluvias copiosas porque se embarra tanto que no es recomendable circular con un turismo, pero al menos la pista principal (el muro de los portugueses) está siempre en buen estado y se puede disfrutar de los meandros con su cinturón de vegetación palustre.
Esta tesitura me impidió poder recorrer más camino en busca de las grandes zancudas que me encantan, las cigüeñas negras (Ciconia nigra) y espátulas (Platalea leucorodia), teniendo que conformarme con verlas de lejos.
Tampoco fue fructífera la búsqueda de alguna agachadiza chica, con sólo una agachadiza común (Gallinago gallinago) haciéndome creer por un momento que era su prima menor al volar sin emitir ningún reclamo.






Otra de las especies que quería allí sí que se dejó ver muy bien, y muchas veces además.
La última vez que estuve en la zona encontré pechiazules (Luscinia svecica) invernantes en los carrizales, pero cuando la luz era ya mínima, por lo que fui con ganas de verlos con mejor luz... y allí estaban.
Ahora mismo no lucen bien el plumaje precioso que les da nombre, pero por suerte sus colas rojizas y negras los delatan de lejos y durante un paseo a pie topé con muchos ejemplares. Otra cosa fue conseguir alguna foto del ave de frente, pero no todos los pajarillos posan tan bien como la siempre agradecida tarabilla común.
Como regalito extra, también me encontré con unos cuantos escribanos palustres (Emberiza schoeniclus), un avecilla que aún no había localizado allí, y ya era hora. Ahora quedan los pájaros moscones, de los que sólo he detectado sus reclamos de momento.









Una gran  modelo fue esta garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), más pendiente de otra de su especie que de mí, tanto que únicamente voló un poquito para echar a su congénere de donde estaba posada y montar un poco de gresca. Hay unos pocos ejemplares que se han quedado a pasar el invierno con nosotros, pero cuando llegue la primavera supongo que se convertirán en habituales durante mis salidas.






Conocí a Miguel Ángel Rojas (aparecen fotografías suyas en la serie de 4 libros sobre las rutas para ver aves en Sierra Morena) y estuvimos al atardecer esperando a que pasara algo interesante volando por estas "autovías" que escogen las aves para desplazarse, con las sierras de Grazalema y las Nieves como telón de fondo mientras pasaban bandos de limícolas con correlimos comunes (Calidris alpina) y chorlitos dorados (Pluvialis apricaria).










Mención especial a las avefrías, que dieron el espectáculo más bonito con sus nutridos grupos de parpadeos blanquinegros y sus curiosos aleteos sobre los arrozales y tierras de labor. Son unas imágenes que no podemos evitar asociar con nuestros inviernos desde muchas generaciones atrás.













La última imagen que dejo fue tomada con escasísima luz y no sale bien, pero me gusta al apreciarse los puntos azules de los calamones cuando salen a pasear al descubierto cuando va muriendo el día.
No sin antes dejar la lista de otras especies observadas:

- Águila calzada.
- Milano real.
- Aguilucho lagunero.
- Aguilucho pálido.
- Ratonero.
- Cernícalo vulgar.
- Garceta común.
- Garcilla bueyera.
- Cormorán.
- Ánade real.
- Gaviota sombría.
- Morito.
- Focha común.
- Gallineta.
- Rascón (varios ejemplares oídos).
- Andarríos grande.
- Cigüeña blanca.
- Ruiseñor bastardo (oído).
- Pájaro moscón (oído).
- Jilguero.
- Tarabilla común.
- Mosquitero común.
- Cogujada común.




16 comentarios:

  1. Pues si, es muy triste pero es así: una de las aves más bellas es de las más odiadas. Como se pongan los intereses económicos por delante no se entra en razón de ninguna manera. Ya ves lo que supone un calamón!

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    1. Cuando se le toca el dinero a la gente es el apocalipsis, aunque luego no sea para tanto. Todos los animales son muy bonitos hasta que se comen algo nuestro (o que creemos nuestro), entonces molestan.

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  2. Esos calamones están de lujo. Una pena ese odio.
    Saludos.

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    1. Gracias. Desde luego es una pena cuando te encuentras uno muerto colgando de algún sitio (esa costumbre casi supersticiosa y tan ibérica).
      ¡Saludos!

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  3. Impresionante como siempre cada salida tuya por la increible variedad de especies que ves. como controlas macho. Una pasada. a jorgete y a mi esa cangrejera nos ha molado mucho. Abrasos de linse.

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    1. ¡Gracias! Por fin conozco lo que es tener variedad en invierno, sin tener que esperar tanto la primavera como siempre me pasaba. La cangrejera no tardará mucho en tener compañía abundante, jeje.
      ¡Un abrazo de linse!

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  4. La voz de la garceta grande es un poco fofa y apenas tiene resonancia, no impresiona tanto como el de la garza real cuando se enfada. Cuando una garcerta grande sobrevuela la zona de otra, por lo menos por el Ebro, el ejemplar que regenta dicho tramo la persigue con saña hasta alejarla. Lo gracioso es la vocecilla de enfado del ave que, no tiene la contundencia de sus ataques.
    Preciosa cangrejera y, compañía.

    Saludos.


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    1. La semana pasada le iba comentando justo eso a mi hermano al salirnos una garceta grande desde una cuneta, que hay que ver los grititos que dan a diferencia de los graznidos tremendos de la garza real, incluso la garceta común y las garcillas tienen más voz.
      ¡Saludos!

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  5. Una jornada más de muchos avistamientos, te estás poniendo las botas je, je. Vaya cómo lo vas a pasar cuando llegue la primavera y los días empiecen a durar cada vez más ;)

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    1. Salgo poco, ¡pero cuando lo hago me lo paso pipa! Ya verás cuando por fin pueda salir alguna que otra tarde entre semana, me apetece muchíiiiiiisimo.

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  6. Madre mía, qué porrón de calamones hay en ese campo!!! Sabía que era zona buena para ellos, pero no imaginaba que fuesen tan sumamente abundantes!!
    El escribano palustre también me ha dado envidia... se me resiste de una forma terrible >:(
    Salu2

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    1. Realmente hay montones de ellos, cuando cae la tarde salen de los carrizales como rebaños de ovejas y es cuando más se nota su abundancia.
      Iba siendo hora de ver un escribano palustre después de saber desde el principio que allí los había, y me encanta saber que tengo la oportunidad de verlos con plumaje nupcial bonito. Tú sabes de sobra que los vas a trincar al final, que nos conocemos, jaja.
      ¡Saludos!

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  7. Hola linse,

    A ver si mejora el tiempo y pasamos a verte, me encantaría recorrer esos lares.
    Tienes razón con lo de los calamones, allí los hay al por mayor.
    Buen momento el que has pillado a la garceta grande, a esa le gusta el marisco como a mí ;).
    Me han gustado mucho 2 cosas que dices: Cuando va muriendo el día y parpadeos blanquinegros. Los paisajes están guay también.

    Un fuerte abrazo!!

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    1. La garceta y tú podríais echar un mano a mano comiendo marisco, jajaja.
      Tengo muchísimas ganas de enseñaros este sitio y los otros de la entrada anterior, con el telescopio vais a tener unas observaciones maravillosas y el paso migratorio nos puede dejar alguna que otra sorpresa guapa.
      ¡Un abrazote de linse!

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  8. Como siempre muy interesantes tus paseos y lo del calamon entre otros .
    Un saludo

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    1. Gracias, los pollos azules siempre entretienen mucho, y es una buena muestra pensar que es un sitio donde ves más calamones que gallinetas...
      ¡Saludos!

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