sábado, 28 de diciembre de 2013

Salida con Birding Sierra Morena entre Obejo y Adamuz




Ya por fin, una semana después y tras haber podido pasar al ordenador las fotos de estos días atrás, voy a contaros cómo fue la salida guiada por la Sierra Morena cordobesa el día 21 de este mes.

Partimos bien temprano (a las 7:30) desde Córdoba hacia Obejo, donde me llamó la atención el relieve y los olivares en esas empinadas laderas, porque es una zona que nunca antes había visto. De hecho, la primera parada fue con intención de ver el entorno desde una privilegiada posición elevada en esa parte de la sierra tan apartada y desconocida. 
Allí y en las siguientes paradas las aves no pusieron mucho de su parte, sin dejarse ver bien las currucas rabilargas, los zorzales alirrojos ni los acentores comunes.
Vimos currucas cabecinegras, zorzales comunes, jilgueros y avecillas así del estilo, como por ejemplo la cogujada montesina (Galerida theklae) de la foto. 

Al llegar al río Guadalbarbo, también con mucho atractivo paisajístico, de primeras la cosa no se animó mucho, con tan sólo pajarillos como el bisbita común (Anthus pratensis) junto a otros como lavanderas blancas y muy lejanos martines pescadores... pero fue entonces como un adulto de águila real (Aquila chrysaetos) quiso darle vidilla al asunto, siendo la primera gran rapaz de la jornada en esta ruta pensada para disfrutar de ese tipo de aves.











A partir de ahí empezó a mejorar todo, cuando también hizo inesperado acto de presencia una joven cigüeña negra (Ciconia nigra), que prefirió quedarse a pasar el invierno en el embalse del Guadalmellato en vez de migrar a África. Por si fuera poco, cuando aún estaba la preciosa zancuda planeando, muy a lo lejos se pudo avistar un águila imperial (Aquila adalberti) con plumaje adulto.






Contentos por haber visto a esas tres joyas de nuestra fauna, nos acercamos a comer en un alto con vistas de Peñas Rubias y su tremenda ladera dedicada al olivar. Con esa buena temperatura, se podían ver algunas mariposas (todavía estaba por llegar la semana de lluvias y frío), y al bajar al embalse tuvimos una gratísima sorpresa cuando una nutria (Lutra lutra) estuvo un buen rato comiendo y saliendo a la orilla para deleite de todos los asistentes y telescopios.
Un par de martines pescadores (Alcedo atthis) no quiso que el mustélido acaparara tantísimo la atención, y pasaron volando como proyectiles azules en más de una ocasión.



Vanessa cardui

Vanessa atalanta







Otra parada importante estuvo al acercarnos a Adamuz, cuando en el paraje de Los Conventos se levantan unos imponentes picos rocosos en medio de un llano, siendo hábitat de la otra gran águila de nuestra avifauna, el águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), que pudimos ver cuando localizaron con el telescopio a la pareja plácidamente posada a la sombra.






Reinando así el buen humor entre el grupo, decidieron redondear la salida llevándonos a un meandro del Guadalquivir junto a la desembocadura del arroyo Tamujoso, donde se pueden ver calamones (Porphyrio porphyrio).
Además de escuchar reclamos de lo que creo que era un rascón, se dejaron ver los calamones, aunque ya anocheciendo y de lejos, por lo que haré un poco de trampa poniendo una foto de archivo del mes pasado en Sevilla.




Completemos esto un poco con una pequeña lista de otras especies observadas:

- Garza real.
- Cernícalo vulgar.
- Roquero solitario.
- Petirrojo.
- Curruca cabecinegra.
- Jilguero.
- Verdecillo.
- Zorzal común.
- Avión común (así es, en estas fechas).
- Buitre leonado.
- Rascón (oído).
- Pito real (oído).
- Picogordo (oído).

Y no olvidemos que esta zona es área de reintroducción del lince ibérico, que si sale adelante pese a sus consabidos problemas (atropellos, tiroteos, veneno) podría llegar a conectar nuestros dos núcleos de Andújar y Doñana.

Por último, quisiera destacar el ambiente animado y simpático entre los asistentes, habiendo yo incluso encontrado compañeros para próximos paseos pajareros por Sevilla, y el buen hacer de los organizadores. Muy buena experiencia conociendo una zona de Sierra Morena que no conocía en absoluto.



martes, 24 de diciembre de 2013

Extremadura viva




Por fin puedo ir poniéndome al día con material acumulado, y una muy importante entrada que tenía pendiente era la del fin de semana del 13 al 15 de diciembre en Torre de Miguel Sesmero, Badajoz, el terruño de Jero Milán que tanto disfrutamos en su blog y nos encanta visitar en persona para ver en vivo esa naturaleza variada y fabulosa que tiene a su alcance.

Así fue como Lolo Mata tuvo la idea a inicios de esa semana de ir para allá desde tierras del Cid a disfrutar de las grullas invernantes de la zona, llevando consigo a Isra Yáñez y avisándome a mí para que me uniera desde mi destino sevillano. Yo llegué el último, casi para el atardecer, y tras los saludos y abrazos de rigor en la casa rural La Fábrica nos dirigimos los cinco (nosotros cuatro y Jorge Milán, el hijo de Jero) a esperar a las grullas (Grus grus) que se congregan en los campos antes de irse a su dormidero en la Laguna Grande de La Albuera.
Es la repera cómo se lo montan para hacer en poco tiempo un escondite improvisado con redes de camuflaje y ramas tras una gran encina, sin que las hermosas zancudas ni nos vieran.

Aquí fue cuando llegó uno de mis mejores momentos en la naturaleza, cuando la oscuridad ya empezaba a engullir la escasísima luz del crepúsculo y llegó un enorme bando con decenas de grullas justo por encima de nuestra encina, pasando a pocos metros con un estruendo de reclamos trompeteantes y el sonido del aire al batir sus alas... esto ha pasado a ser una de mis experiencias preferidas, para mi gusto estuvo a la altura de cuando he tenido encuentros cercanos con las grandes águilas o cuando los buitres negros han hecho círculos a escasos cuatro metros de mi cabeza, mucho ojo.






La mañana del sábado tocó madrugón para ir a esperar la salida de las grullas al amanecer, después de dormir a gusto (que se lo digan a Isra con mis ronquidos) tras el calorcito de la chimenea de leña y probar las riquísimas setas burgalesas, a pesar del famoso gallo que se pone a cantar en medio de la noche.
La mañana llegó nublada, pero también queda bastante curioso y resultón ver las imágenes de estas aves en la niebla, además del siempre grato espectáculo de ver partir los bandos de aves (tras haberlas visto posadas en la laguna) con sus clamorosos reclamos.
Después dimos un paseo en el que los cielos nublados no nos quisieron abandonar, observando milanos reales (Milvus milvus), aguilucho pálido (Circus cyaneus), tres avutardas (Otis tarda), trigueros (Miliaria calandra), gorriones morunos (Passer hispaniolensis), chorlitos dorados (Pluvialis apricaria), pardillos (Carduelis cannabina) o cogujadas montesinas (Galerida theklae).
















La niebla dio lugar a una bonita estampa con el castillo de Nogales en el horizonte tras las dehesas con ganadería bovina (Lolo estuvo fino al avisarme, sabiendo que me gustaría).
Al abrirse el cielo tuvimos la suerte de los rayos del sol nos regalaran con todos los reflejos iridiscentes del plumaje de una confiada avefría (Vanellus vanellus) que estuvo comiendo al lado del camino.







Por la tarde, después de una buena comilona con migas extremeñas regadas con vino tinto, tocó volver a la Laguna Grande a ver llegar a las grullas, deleitándonos después con una brillantísima luna llena y la flamante presencia de Venus.








El domingo volvimos a salir tempranito, para ir de nuevo a recibir el amanecer en la dehesa, esta vez con Jorge Barrena acompañándonos. Además de a las grullas, estuvimos disfrutando de los patos cuchara (Anas clypeata), correlimos comunes (Calidris alpina), cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo), combatientes (Philomachus pugnax) y agujas colinegras (Limosa limosa).
Yo nunca había visto un bando grande de combatientes (preciosos en esos tonos blancos), ni mucho menos volando con las encinas como telón de fondo.












Combatientes llegando junto a las cercetas comunes

Bando mixto de combatientes y agujas colinegras


Jero nos llevó entonces al lugar donde pone el comedero para rapaces, y comprobamos cómo los ratoneros y milanos están muy pendientes (tunantes que son), además de alguna garcilla bueyera (Bubulcus ibis), para después dar una vuelta en coche en la que observamos grullas posadas y especies como la liebre (Lepus granatensis) y el meloncillo (Herpestes ichneumon), mamífero que se estrena ante mi cámara.
En esa zona de los meloncillos y la liebre vimos muchas plumas de avutarda por el suelo, indicando así una zona querenciosa para esas preciosas gigantes de las llanuras agrícolas.











A la hora de comer tuvimos, añadidos a nuestras ricas viandas, jamón, queso al romero y empanada, para rematar junto a Javi Conejero el buen yantar que disfrutamos durante esos días. Yo me marchaba para Sevilla esa misma tarde, no sin antes ver a las grullas en el ocaso antes de despedirme de todos y quedarme con un muy buen sabor de boca, con muchísimas ganas de volver y mi agradecimiento, tanto a Jero y familia por su buenísima acogida como al resto de amigos por su compañía y risas.
¡Decidme ahora si no es merecedor el blog de Jero Milán de llamarse Extremadura viva!

Acabo con una pequeña lista de otras especies vistas, por supuesto:

- Alcaudón real.
- Abubilla.
- Somormujo lavanco.
- Garza real.
- Lavandera cascadeña.
- Buitrón.
- Aguilucho lagunero.
- Elanio azul.