sábado, 28 de septiembre de 2013

Dehesa de Abajo




Tras la primera entrada sevillana dedicada al maravilloso entorno del Paraje Natural del Brazo del Este, quiero acercaros ahora a conocer la Reserva Natural Concertada de la Dehesa de Abajo, cerca de La Puebla del Río.

Estando a las puertas de Doñana, ya os podéis imaginar la cantidad y variedad de pajareo ligado al medio acuático que podemos encontrarnos, máxime cuando en estas fechas las aves buscan lagunas y zonas que no se han secado, como precisamente la gran laguna de esta reserva que lucía el pasado sábado 21 con este aspecto de la foto de abajo, repleta de zancudas, limícolas y más.





Mi idea era ir más o menos temprano, pero en La Puebla del Río me topé con una competición de triatlón que retrasó mi llegada. De todos modos, nada más llegar ya empecé a ver emplumados y disfruté de golondrinas dáuricas (Hirundo daurica), alguna que otra águila calzada (Hieraaetus pennatus), además de los bandos de zancudas en vuelo.
Ya asentado en uno de los dos observatorios, vi algunas limícolas como combatientes (Philomachus pugnax), andarríos chicos (Actitis hypoleucos), cigüeñuelas (Himantopus himantopus), agujas colinegras (Limosa limosa) y avocetas (Recurvirostra avosetta).











Esta reserva cuenta con la mayor colonia de cría de cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) de España, y la mayor del mundo criando en acebuches. Y vaya si se notaba, cuando empezaron a remontar las térmicas compusieron un espectáculo impresionante, que hacía pararse a todo caminante o ciclista para admirarlas.








Pasando a las anátidas, vi algunos patos cuchara (Anas clypeata), pero el protagonismo se lo llevaron las zancudas con sus grandes números y la variedad de especies interesantes.
Había flamencos (Phoenicopterus roseus), moritos (Plegadis falcinellus), espátulas (Platalea leucorodia), garcetas comunes (Egretta garzetta) y garcetas grandes (Egretta alba), siendo la primera vez que veo muchos ejemplares juntos de esta última especie.




Morito

Garcetas grandes, garcetas comunes, garzas reales y una espátula

Flamenco y garceta grande

Flamenco

Garza real

Garceta común

Garza real

Espátula

Espátula

Espátula




Habiendo llegado a mediamañana, el calor no era ya moco de pavo precisamente, y había bastante calima, porque lo que cerca del mediodía decidí irme para casa, esto era la primera toma de contacto y ya había cumplido mi objetivo de confirmar la zona como un excelente y muy recomendable lugar de pajareo, al que voy a volver muchas veces durante este curso.
Mientras me iba, pude pararme a mirar algunas libélulas y un simpático papamoscas gris (Muscicapa striata) que estaba en el mismo porche de entrada, y al salir no pude evitar asomarme unos breves minutos al arrozal de enfrente, donde vi un par de garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides), algún buitrón (Cisticola juncidis) y el primer aguilucho cenizo (Circus pygargus) melánico que veo en mi vida.
He escogido una foto de espaldas del aguilucho que a lo mejor plantea dudas, pero os aseguro que en las otras fotos (horribles) se ve muy bien que es melánico.









Otras especies observadas esa mañana:

- Focha común.
- Garcilla bueyera.
- Chorlitejos.
- Calamón (oí sus reclamos).
- Mochuelo (oí sus "maullidos").
- Aguilucho lagunero.
- Tejedor amarillo.
- Gaviota reidora.
- Gallineta.

Visto lo visto, esto se va a convertir en mi lugar favorito de pajareo en Sevilla junto con el Brazo del Este, algo lleno de cosas novedosas para un serrano como yo.


domingo, 22 de septiembre de 2013

Primera entrada sevillana: pajareando en el Brazo del Este




 Por fin os voy a poder enseñar algo de lo que llevo visto durante mi inicial estancia en Sevilla, seleccionando lo que me pareció mejor en las tres salidas que hice por el paraje natural del Brazo del Este durante las tardes de los días 2, 6 y 12 de este mes.
En un vivo ejemplo de cómo el hombre, a diferencia de los animales que se adaptan al medio, más bien acaba por modificar el entorno a sus necesidades. Así fue como una zona de aves esteparias como sisones, ortegas y alcaravanes se transformó en un entorno húmedo que desplazó a esas especies mientras que atrajo y benefició a otras distintas, como garzas y calamones.

El cambio con mis habituales zonas de campeo en la sierra es notable, al sustituir mis montes mediterráneos y pinares rocosos por los arrozales y la poderosa presencia del Guadalquivir, el gran río andaluz. Aquí da la inicial sensación de soledad cuando ves por delante horizontes como el de la primera fotografía  de arriba, con un vasto recorrido abierto por delante... pero engaña mucho, porque al poco tiempo empiezan a aparecer las aves en los canales, en los carrizos, por los cultivos, e incluso al mismo lado del camino.

Abundan las aves ligadas a estos entornos, como garcetas comunes, garcillas bueyeras o andarríos, pero también otras más llamativas. Destaco la numerosa y gratificante presencia de calamones (Porphyrio porphyrio) y moritos (Plegadis falcinellus).
Los calamones tienen aquí la que posiblemente sea su mayor población europea, sólo hay que esperar un corto rato en los lugares indicados y pronto empezarás a oír sus extraños reclamos y los verás volar de un lado a otro entre la vegetación acuática, como persiguiéndose.
Los moritos, por su parte, se ven en cantidades enormes, siendo una estampa habitual que pasen numerosos bandos en vuelo por el horizonte.






Morito anillado, 0757




Las ardeidas son el grupo que más fácilmente se avista durante un paseo. Además de las garcetas comunes y garcillas bueyeras ya mencionadas, la garza real (Ardea cinerea) es la otra especie más visible y común, pareciendo como si alguien se dedicara a propósito a colocar una en cada canal. Menos sencilla de avistar pero igualmente frecuente es su prima la garza imperial (Ardea purpurea), más tímida y ligada a las masas de juncos y carrizos. Una tarde me sorprendió ver a lo lejos la silueta de una enorme garza blanca, que no pudo ser otra cosa que la garceta grande (Egretta alba).


Garza real adulta

Garza real joven

Garza imperial adulta

Garza imperial joven

Garceta grande


Eso en cuanto a garzas de gran porte, porque entre las de tamaño más modesto me encantó encontrarme con un nutrido grupo de martinetes (Nycticorax nycticorax) con pinta de estar de paso y con bastantes garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides).




Martinetes adultos con un juvenil



Martinete joven con avión





Las anátidas aún se hacen de rogar, pero aparte de los típicos azulones he podido ver patos cuchara (Anas clypeata) y una cerceta carretona (Anas querquedula)... gran sorpresa esta última. Aunque la foto de los cucharas esté a contraluz, se ve que el macho (derecha) ya empieza a tener verde la cabeza y no tardará en mudar a su precioso plumaje invernal.






 Recordaréis que cuando fui a Daimiel en agosto tenía ganas de ver el paso migratorio de las limícolas, y empecé a ver cosas. Pues aquí he seguido con ello. Aparte de las cigüeñuelas (Himantopus himantopus) tan habituales en casi cualquier charca, vi avefrías (Vanellus vanellus), agachadizas comunes (Gallinago gallinago), agujas colinegras (Limosa limosa), combatientes (Philomachus pugnax), andarríos bastardos (Tringa glareola) y correlimos de Temminck (Calidris temminckii).
Esta última especie es nueva para mí, y como no estaba seguro de lo que era pregunté a varias personas. Ismael fue el primero en señalarme el Temminck, y después Miguel y Alberto me lo confirmaron del todo.


Cigüeñuela

Avefría con moritos

Agachadiza común 

Correlimos de Temminck

Avefría

Cigüeñuela con agujas colinegras

Combatiente

Agachadiza común

Andarríos bastardo

Combatiente con aguja colinegra



No falta la presencia de aves que acuden aquí a alimentarse en el agua o a cazar. Tenía muchas ganas por ejemplo de disfrutar de las cigüeñas negras (Ciconia nigra), y al menos pude ver un ejemplar sobrevolando el paraje hacia el oeste. Esta preciosa zancuda la asocio con las masas forestales y embalses de mi tierra, así como también sucede con el águila calzada (Hieraaetus pennatus), con este individuo que intentó dar caza a una focha con un tremendo picado.
Más propio de estos entornos es el aguilucho lagunero (Circus aeroginosus), como este joven macho que aún tiene que mudar bastante para empezar a tener los colores de los adultos, o una hembra que portaba en las garras una garceta... ¡y luego tienen escasa fama de cazadores!
También vi muy a lo lejos algo que tenía toda la pinta de águila pescadora... ésa ya caerá tarde o temprano.







Acabo con los más pequeños habitantes, aunque el primero de ellos estaba allí de paso: una lavandera boyera (Motacilla flava). No como los carriceros comunes (Acrocephalus scirpaeus), unidos completamente a estos hábitats, mientras que los vistosos tejedores de cabeza negra (Ploceus melocephalus) y el amarillo (Euplectes afer) son especies exóticas que han sido introducidas artificialmente mediante individuos que se fugaron de la vida en cautividad, fenómeno que también he observado en la ciudad con las cotorras argentinas y los picos de coral.
Añado la numerosa observación de bandos migradores de avión zapador.







 Diría que esto es todo de momento, pero aún tengo que enseñar lo que vi este sábado en otro lugar distinto e igualmente interesante. ¡Hasta pronto!