miércoles, 27 de marzo de 2013

Salidas bajo la lluvia en Sierra Morena




Me habéis visto muchas veces decir que he pasado cortas temporadas sin salir por la lluvia, pero estos días de vacaciones no se me han chafado por culpa de las abundantísimas precipitaciones y he sacado buen partido dando alguna que otra vuelta con mi mejor amigo.

En estos días pueden suceder escenas como la del pasado domingo, cuando ves llegar en medio de un intenso aguacero al águila real (Aquila chrysaetos) en busca de un posadero en el cortado rocoso.
Con la falta de luz y la lluvia tan fuerte no podían salirme fotos decentes, pero se puede apreciar el poderío inmenso de esta enorme hembra adulta.








O también ver esta misma mañana a este joven macho batiendo alas con energía desde los campos de Baños de la Encina hacia los cercanos cerros, aprovechando una tregua que concedió la lluvia. 
Ya tenía ganas de probar la cámara con uno de éstos...










Entre la avifauna más menuda sigue destacando el gran número de alcaudones comunes (Lanius senator), recién llegados de África para mostrarnos su típica y bonita estampa posados en casi todos los postes y alambradas.
Junto a ellos se veían muchos trigueros (Miliaria calandra), llenando los campos floridos de esos reclamos suyos tan monótonos y típicos de la primavera, repleta ya de flores de jara, cantueso, jaramago, romero y tomillo.






Pero el rey de los paseriformes en esta jornada de la Sierra de Andújar ha sido una especie que no había visto hasta ahora, y encima con la suerte de que apareciera justo en un momento soleado y con un parche de cielo azul al fondo.
Este picogordo (Coccothraustes coccothraustes) llegó volando de la maleza de la ladera que baja por el embalse del Jándula y se posó en el mismo árbol sin hojas donde fotografíe un escribano montesino este pasado sábado. ¡Buen posadero entonces!




Un indicador de la recién estrenada primavera son las perdices (Alectoris rufa), con el reclamo de los fervorosos machos subidos en rocas mientras que otros ejemplares ya corretean en pareja como el de la foto.




Otras especies interesantes con fotos maluchas, lejanas o inexistentes fueron:

- Culebrera.
- Buitres leonados.
- Tres gavilanes distintos.
- Ciervo.
- Cernícalos vulgar y primilla,
- Chovas piquirrojas.
- Cuco.

Paso ahora a mi pueblo, Bailén, que estas semanas presenta un lozano aspecto como el de la foto de abajo, en contraposición al aspecto de feo secarral que ha tenido durante el pasado verano.





Justamente han sido Bailén y las lluvias quienes me han proporcionado interesantes observaciones nocturnas y una especie nueva.
Al ver ayer un erizo atropellado en la carretera, visión poco agradable, pensé que sería buena idea dar una vuelta nocturna por las carreterillas de olivar del pueblo, por si alguno salía o se dejaban ver los anfibios que en estos días lluviosos se desplazan hacia las charcas para reproducirse y depositar sus puestas de huevos.
Así es como encontramos a este sapo corredor (Epidalea calamita), que se quedó en la cuneta a salvo de conductores menos cuidadosos.







No vimos erizos al final, pero sí a la otra especie objetivo de la noche, pues en otros momentos de fuertes lluvias me contaron que se veían tritones, que encima eran ni más ni menos que gallipatos (Pleurodeles waltl).
Es un animal de aspecto realmente prehistórico, y bastante feo, para qué negarlo. La vedad es que me hizo ilusión ver uno por primera vez, gusta saber que en mi pueblo esté un anfibio que sólo vive en la Península Ibérica y parte de Marruecos.
Por lo gordo que estaba, tenía toda la pinta de ser una hembra repleta de huevos.
Otras especies vistas fueron un lirón careto y un mochuelo.







Voy a terminar con un par de apuntes de fenología, comentando mi primer avistamiento de collalba gris (un macho adulto) esta mañana, además de un grupito de avocetas ayer en un charco al lado de la autovía hacia Jaén, y mis primeras águilas calzadas de la primavera el domingo.
Como el águila calzada (me niego a llamarla "aguililla") es una especie que me gusta particularmente y es muy especial para mí, tengo que documentar mi primera observación con su foto, aunque sea mala. Muy pronto empezaré a disfrutar de ellas, las esperaba con muchísimas ganas...



lunes, 25 de marzo de 2013

Estrenando cámara con el lince ibérico y otros animales




Me hace particular ilusión compartir esta entrada por ser doblemente especial para mí; por ser las primeras fotos con mi nueva Canon EOS 7D y por un nuevo encuentro con el representante más ilustre de nuestra fauna... el fantasma moteado del monte bajo, el felino más amenazado del mundo, un animal que representa vivamente nuestro entorno mediterráneo ibérico, ¡¡ni más ni menos que el lince ibérico (Lynx pardinus)!!

Pero empecemos por el principio de todo, desde que salí de casa el sábado con mi mejor amigo para ver qué tal funcionaba la cámara con lo que viéramos en la Sierra de Andújar, a pesar de que aún tengo que configurarla bien del todo y me queda por aprender.
Nada más salir de Bailén vimos en las afueras al que iba a ser mi primer modelo, este bonito macho de cernícalo primilla (Falco naumanni) que resulta ser el mismo que vi el mes pasado como mi primera rapaz estival del año.




El ave más numerosa fue sin ninguna duda el alcaudón común (Lanius senator), estamos en plena irrupción migratoria de esta especie y los pudimos ver en prácticamente cualquier cable o valla. Al principio los iba contando, siempre me han gustado estos pequeños sádicos ensartadores de presas, pero al final dejé de contar ante tantísima cantidad.






También se veían muchas abubillas (Upupa epops), uno de mis pájaros preferidos de la infancia como muchos sabéis. Aquí tenemos la suerte de tener ejemplares residentes todo el año, pero ahora con los individuos estivales hay más. Casi todos se veían saliendo volando, pero ésta tuvo el detalle de posarse no muy lejos, y encima en un posadero muy bonito y acorde con las fechas primaverales.




Estaba deseando probar la cámara y sus ráfagas con alguna rapaz. Pensé en buitres leonados, pero mira qué casualidad que pude probar con la insigne águila imperial (Aquila adalberti), un modelo de auténtico lujo.
El águila me pasó a bastante distancia y las fotos salen como si las hubiera hecho de cerca con la EOS 1000D o mejor, ya me froto las manos pensando en el nivel de detalle de cuando pille una de cerca.





No es de extrañar que el águila imperial y el lince tengan aquí un santuario excelente, en vista de la abundancia de conejos (Oryctolagus cuniculus) y perdices (Alectoris rufa).






Ahora sí pasamos a la estrella del día, mi tercera (espero que seguida de muchas más) observación de lince ibérico. Fue gracias a que mi amigo vio algo encima de una loma... nos hizo pensar en la de veces que habremos pasado al lado de alguno sin verlo, los malditos felinos son como espectros del matorral.
Estaba lejos pero ha salido bastante bien y me alegro muchísimo que haya sido justamente al tener la 7D, porque esto con mi otra cámara habría sido un desastre borroso. 
Podéis ver que lleva un collar de seguimiento y que estaba marcando territorio. Pensamos que sería una hembra orinando, pero en la última foto vais a ver claramente que es un macho (y tanto).
Este ejemplar es más rojizo que el que fotografié en diciembre, que era más gris, me gusta fijarme en las diferencias de librea y diseño del moteado que presentan estos animales.







Pasado este momento de euforia (para mi amigo era su segunda observación, y la primera sin ser de noche), fuimos a donde vimos cabras montesas hace dos semanas, en la presa del Jándula. Unos extranjeros con telescopio avistaron una cabra después de informarles yo de su presencia en la zona (menudo ojo tenían), pero me fue dificilísimo buscarla con mi cámara. Vimos allí aves propias de hábitats montañosos como el roquero solitario (Monticola solitarius), el escribano montesino (Emberiza cia) y la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax).






Las chovas no fueron los únicos córvidos, asistimos a una curiosa disputa entre una urraca (Pica pica) y unas grajillas (Corvus monedula) que se alimentaban en el mismo prado. La urraca de vez en cuando arremetía contra las grajillas con mucha saña, incluso persiguiéndolas. Nunca vi este comportamiento, curioso para mí porque veo que la compañía de los rabilargos sí parece gustarle a las urracas.





Dejo para el final la nota fenológica de la salida, con mis primeras anotaciones de golondrina dáurica (Hirundo daurica) y de cuco (Cuculus canorus).
Con el cuco digo lo mismo que con la imperial y el lince, que para la distancia que tenía me llama la atención el detalle que sale en unas fotos que habrían sido borrosas o nefastas con mi 1000D.

Otras especies interesantes vistas sin fotos (o con fotos demasiado feas):

- Cuervo.
- Culebrera.
- Buitre leonado.
- Buitre negro.
- Cabra montés.
- Gorrión moruno.
- Ratonero.






Llegado el mediodía, fuimos a tomar algo para celebrar tan buen avistamiento de lince y la salida tan fructífera con la nueva cámara. Esto aún tiene que mejorar mucho, pero estoy ilusionadísimo ahora mismo, ¡espero grandes cosas en la recién empezada primavera!



viernes, 22 de marzo de 2013

Sierra Madrona, nueva e interesante zona




Por fin encuentro un momento para escribiros sobre un lugar que realmente me ha parecido muy interesante, a la par que lleno de serena belleza. Hablo de Sierra Madrona, nombre dado a la porción de Sierra Morena que encontramos cuando traspasamos la frontera cordobesa para entrar en la provincia manchega de Ciudad Real.

Lo tengo al alcance de mi actual domicilio en Cardeña, sólo tengo que tomar camino hacia Azuel, cruzar a Castilla - La Mancha por el pueblo de Fuencaliente y atravesar una zona montañosa de las que a mí me gustan: agreste, remota, con inmensos parajes despoblados y solitarios, donde las grandes rapaces planean a sus anchas sobre vastas extensiones de pinos, robles melojos (también conocidos como rebollos) y jaras. Además de conducir al Valle de Alcudia, zona no menos atractiva.

Quienes me conocéis sabéis que la serranía abrupta es mi medio predilecto; el año pasado me sentía como pez en el agua viviendo en la Sierra de Segura, y los fines de semana recupero esa necesidad yendo a Despeñaperros, así que para mí ha sido todo un hallazgo topar con Sierra Madrona, allí me siento más a mis anchas que en esas zonas de Cardeña demasiado llenas de vallas y terrenos privados.

En una entrada de primeros de mes ya os presenté la nutrida comunidad de buitres de estas sierras, destacando los numerosos efectivos de buitre negro (Aegypius monachus), junto a los siempre abundantes buitres leonados (Gyps fulvus) y algún alimoche (Neophron percnopterus).







También se encuentran aquí las grandes águilas, incluida nuestra emblemática águila imperial (Aquila adalberti), insignia de estos nuestros bosques mediterráneos. Mientras esté por conseguir una mejor foto, de momento tengo que conformarme con ilustrarlo enseñando este ejemplar juvenil (arriba) que cicleaba junto a un grupo de buitres.





Si el buitre negro y el águila imperial son las dos rapaces representativas y amenazadas de este ecosistema, una tercera ave no rapaz se une al terceto, la sumamente elegante y esquiva cigüeña negra (Ciconia nigra).
Sierra Madrona está surcada por muchos arroyos de risas burbujeantes y aguas tranquilas donde esta zancuda se alimenta, además de proporcionarle cantiles rocosos y grandes árboles de bosques apartados donde anidar sin molestias.
Estas fotos en realidad fueron tomadas cuando aún estaba dentro de Andalucía, cerca de Azuel, pero este ejemplar protagonizó un encuentro entrañable y memorable al darse justo en el día de la entrada oficial de la primavera, el pasado miércoles.






En tan amplios terrenos forestales será natural encontrar gavilanes y azores, como ya comprobé al observar en febrero a una pareja de azores cicleando y piando en sus feudos.
Pero no me olvidaré de la pequeña avifauna, desde los lúganos invernantes (de otra entrada) a los escribanos montesinos (Emberiza cia) tan típicos de laderas rocosas. Reencontrarme con ellos me trae gratos recuerdos de la Sierra de Segura.






Dicen que el lince merodea por aquí, ese fantasma moteado que tan maravillosas sensaciones puede evocar a quien tenga la fortuna de ver uno. Yo de momento he visto a otros mamíferos, los ciervos (Cervus elaphus) paseando en grupitos familiares entre jarales y linderos de pinar.









Esto es lo visto de momento, entre paisajes espectaculares y la casi eufórica sensación de inmensa libertad que se respira, aunque aún espero el encuentro con más especies entre las que están mis queridas águilas calzadas.

Como no todo son aves, también quiero remarcar la huella que dejó aquí el hombre prehistórico con sus pinturas rupestres, como las de La Batanera, cerca del pueblo de Fuencaliente.





Normalmente la entrada habría acabado así, pero voy a dejar un dato fenológico para no perder las buenas costumbres que adopté el año pasado al informar de las aves estivales que iban llegando. En este caso resalto la cantidad de culebreras (Circaetus gallicus) que se pueden ver y la llegada esta semana de los vertiginosos vencejos comunes (Apus apus).