lunes, 25 de febrero de 2013

Despedidas y bienvenidas





En esta etapa de transición donde el invierno dará paso a la primavera, con las flores brotando y sonando los cantos de algunas avecillas, mientras el invierno aún da sus últimos coletazos mandando rachas frías y lluvias heladoras como recordándonos que su dominio aún dura, muchas de nuestras aves invernantes se nos marchan mientras que empezamos a recibir a las primeras estivales.
Un momento fenológico muy interesante en mi opinión, cuando nos coinciden invernantes como el chorlito dorado y la grulla junto a los visitantes estivales como la golondrina y el avión común. 
Pues precisamente de grullas (Grus grus) va hoy el tema, porque creo que no me equivoco si las señalo como unas de las visitantes del invierno con más carisma que tenemos. La semana pasada me acerqué un par de veces al Valle de Alcudia por si atinaba a verlas, yendo por el sendero que conduce a la famosa encina milenaria de la que se dice que puede acoger 100 ovejas bajo su sombra.

Ahí arriba veis el inicio del sendero, con un panel con partes degradadas y un segundo cartelito a la izquierda que directamente ni se puede "leer", en fin.

A pesar de que llovía de forma ligera pero persistente, no me pude negar a visitar a estas damas grises de la dehesa antes de que nos abandonen, y di con varios grupos entre los que abundaban los grupitos formados por las parejas con sus hijos. En algunas de las fotos veréis las gotas de lluvia, hecho que no detenía sus elegantes y sosegados caminares en busca de alimento junto al ganado vacuno.












Además de las vacas, también les acompañaban cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) y un vigilante cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).








Al día siguiente fui de nuevo, ya sin lluvia pero con más oscuridad, y allí seguían pero en menor cantidad, ya que la otra vez podía ver que había más bandos al otro lado de la carretera que sube a Puertollano y ahora no.










Este fin de semana un amigo madrileño ha empezado a ver bandos de estas grandes y hermosas aves viajando en gran número hacia sus áreas norteñas de cría. Estos viajes de retorno los hacen más rápido que los de invernada, se ve que tienen prisa, ya me entendéis a qué me refiero... ejem.
Este amigo me ha cedido amablemente una foto suya para ilustrarlo mejor, aquí las tenéis atravesando el centro peninsular, concretamente por Fuente el Saz.





Mientras tanto, por otro lado, ya van subiendo de sus refugios africanos las aves que vuelven con nosotros a criar sus nuevas generaciones en nuestro país durante los meses cálidos. Aparte de las mencionadas golondrinas, unos de los primeros en llegar son los cernícalos primilla (Falco naumanni) tal como indica su nombre.
En las afueras de mi pueblo (Bailén) ya vi un bonito macho posado en un cable este domingo, y me acerqué al pueblo de Baños de la Encina para ver si van llegando los cernícalos de la pequeña colonia de cría que tienen en el castillo musulmán, aunque de momento sólo vi un macho solitario volando por allí.
Les damos la bienvenida a los pequeños cernícalos mientras que nos despedimos de las grullas, una alegría para compensar una ausencia, y seguiré esperando con muchas ganas a esas otras estivales que ya sabéis que tanto estimo (calzadas, culebreras, ya me conocéis).







jueves, 21 de febrero de 2013

Otra de acuáticas en el Guadalquivir




Vuelvo a mostrar unas cuantas imágenes de las aves ribereñas en la zona de los Sotos de la Albolafia en Córdoba capital, que se me pueden ir acumulando mucho a este paso.
Voy a empezar por mi ejemplar preferido de garza real (Ardea cinerea) de entre los muchos que allí hay, posando de maravilla para la cámara mientras aguarda pacientemente como una escultura de mármol a intentar atrapar a algún pez desprevenido, o incluso sacudiéndose el plumaje con coquetería como si supiera que está siendo retratada.










También hoy, por supuesto, le voy a dedicar espacio a la otra estrella del lugar. O las estrellas, mejor dicho, porque son una pareja: los calamones (Porphyrio porphyrio) que suelen comer cerca del puente de San Rafael.



Esta primera foto es de una tarde en la que llevaba ya un poco de tiempo sin verlos, debido a que la crecida del río por las abundantes lluvias dejaron bajo el agua esas isletas de carrizos donde ellos suelen buscar brotes tiernos. Pero el cauce volvió a dejar asomarlos de nuevo y así poder disfrutar de nuevo de los intensos colores de esta ave emparentada con aves negras como la gallineta o la focha.




Estas otras imágenes pertenecen a otra tarde diferente, con la hora más avanzada y menos luz, pero con la satisfacción de tener a la pareja junta al alcance.







Otro día se encontraban desde el lado opuesto del puente, donde más pega el contraluz, pero dando imágenes curiosas junto a una gallineta (mirad la diferencia de tamaños) y nadando como patos.






Un cormorán grande (Phalacrocorax carbo) y una lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) tuvieron la misma idea y se dieron un buen baño, cada uno a su estilo particular.










De entre el repertorio de imágenes cordobesas que he reunido, elijo hoy la Plaza del Potro para poner punto y final a esta entrada, hasta que vuelva a contar algo de Córdoba entre otras entradas más serranas.



lunes, 18 de febrero de 2013

Fin de semana en Córdoba y Los Pedroches




Normalmente me veis viajar a distintos sitios a conocer nuevos lugares y pajarear en buena compañía, pero estos días he sido yo quien ha recibido a dos amigos en Cardeña y he intentado mostrarles algo típico de estas zonas, como por ejemplo la abandonada Aldea del Cerezo de la primera foto, donde vieron los cerdos ibéricos con sus lechones y escuchamos el reclamo de los mochuelos con Sierra Madrona de fondo. Perfecto escenario antes de regresar a casa para cenar con jamón de bellota, paté de perdiz, chorizo de venado y pan con aceite.

El viernes fueron a conocer el pueblo de Azuel y un embalse mientras yo trabajaba, y por la tarde (después de una excelente comida con cordero asado, lechón y flamenquín) fuimos en dirección a Venta del Charco para ver el embalse de la Corcovada, lugar donde pastan vacas de la raza retinta (tienen bastante mala leche) y se alimentan avefrías, andarríos grandes, cigüeñas blancas, ánades reales y garzas reales.
En este lugar no es raro disfrutar del vuelo de los buitres negro (Aegypius monachus) y leonado (Gyps fulvus).
NOTA: las fotos de buitres corresponden a unos días antes, las cojo para ilustrarlo mejor.
 


 

 



 La siguiente parada fue la carretera vieja de Montoro con la intención de encontrar ciervos (animales poco habituales para ellos), además de ir viendo por el camino zorzales charlos (otra novedad que para mí es sin embargo habitual), este ratonero (Buteo buteo) o las lavanderas blancas (Motacilla alba) en tremendo número.
Los ciervos se empezaron a dejar ver al ir cayendo la tarde, y al anochecer los grupos eran bastante numerosos. No voy a dejar ninguna foto esta vez, pero sí dejaré el cuarto creciente que tuvimos la semana pasada y unas vistas espectaculares que se podían gozar allí arriba (había incluso chovas piquirrojas, la primera vez que las veo aquí).
Unas buenas pizzas hechas en casa (masa incluida) nos esperaban para cenar.








El sábado llegó el plato fuerte cuando los llevé a conocer la capital cordobesa para ver el casco histórico con sus fuertes aromas califales, sus callejuelas y su gastronomía. Aquí la comida consistió en salmorejo, berenjena rellena, carrillada en salsa y un churrasco a las dos salsas, además de una paradita en una pastelería que me gusta mucho.
Como voy a estar haciendo entradas cordobesas durante un buen tiempo, me guardaré las fotos que hice para ir amenizando las entradas de aves y ahora me quedo con unas cuantas de la mezquita.











Una de las estrellas ornitológicas del lugar es el calamón (Porphyrio porphyrio), dejándose ver en esta ocasión un ejemplar que volaba de una isleta a otra mientras buscaba tallos tiernos para comer.







No podían faltar las garzas reales (Ardea cinerea) ni los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo).





Aún se dejan ver poco los martinetes (Nycticorax nycticorax) hasta que reciban refuerzos de los ejemplares estivales que pronto llegarán.





Otros emplumados fueron este mosquitero común (Phyloscopus collybita), el clásico andarríos chico (Actitis hypoleucos) y la nota graciosa de encontrar entre los gorriones a un periquito fugado.






Si los días anteriores se caracterizaron por un agradable clima soleado y despejado, el domingo llegó frío y nublado. Fuimos a conocer mejor el Valle de los Pedroches, donde aún en estas fechas se pueden ver a las grullas (Grus grus) que eligen esta zona para su invernada.

En la campiña se podían ver estos otros invernantes: el chorlito dorado (Pluvialis apricaria) y la popular avefría (Vanellus vanellus). Este invierno no he visto chorlitos dorados en Bailén, así que me ha alegrado mucho no quedarme sin verlos este año aunque sea en otro sitio.







Tenemos una población residente de abubillas (Upupa epops) que no migra a África con sus congéneres, y una nota de la incipiente primavera nos la dio un macho de aguilucho lagunero (Circus aeroginosus) con sus vuelos de cortejo y reclamos.







Destaco la presencia de un azor adulto que salió volando de una encina, pero las verdaderas protagonistas de la dehesa en invierno son las carismáticas grullas. En algunos puntos de la carretera estaban cerquísima y en grandes números mientras trompeteaban a coro, para poder fotografiarlas las buscamos por los caminos de la dehesa.
Les queda poco tiempo entre nosotros, por lo que voy a intentar disfrutar de ellas en el Valle de Alcudia si me es posible.









Espero que os guste este pequeño resumen que ni mucho menos puede ilustrar del todo las vivencias en persona, sin olvidarme de recomendaros conocer estas tierras, ¡por supuesto!