miércoles, 20 de noviembre de 2013

Mis primeras grullas de la temporada, y en muy buena compañía




Volvemos a ubicarnos en el entorno de Doñana, concretamente en el Brazo del este del Guadalquivir, para hacer un pequeño repaso a lo que vi el domingo 10 de este mes.
Tras la salida pajarera por la sierra sevillana, tocaba echar un ojo al ambiente acuático por si ya había presencia de alguna de las especies invernantes a las que tengo muchas ganas (y que espero que lleguen a ir saliendo por el blog).

La tarde no era especialmente buena para la fotografía, con unos cielos que no se animaban del todo a despejarse, y con el feo ambiente del humo que había en el aire con las quemas de rastrojos en los cultivos de este paraje, pero en observaciones no quedó precisamente floja la cosa.
Lo primero que me llamó la atención fue la tremenda congregación de calamones (Porphyrio porphyrio) que llegaban incluso a volar al mismo tiempo como si fueran una bandada de patos, algo nunca visto por mí.
Los momentos con encuentros más o menos cercanos quedaron chafados por el susodicho humo, aunque ello no impida disfrutar de esta especie que me parece que podríamos considerar el color de las marismas sureñas.


El de la derecha nos muestra lo comprimido que tienen el cuerpo lateralmente,
como adaptación para moverse con facilidad entre la vegetación acuática.



Ampliad la imagen y empezad a contar ejemplares...

Paseando junto a los carrizales encontré tres desplumaderos de calamón, todos ellos de individuos jóvenes como nos muestran las plumas con sus vainas aún presentes, y también por el color pálido de la pechuga de un trozo de cuerpo que aún quedaba.
Las plumas fueron arrancadas por el pico de un ave en vez de cortadas por unos dientes, de modo que descartamos a los mamíferos y nos quedamos con la opción de un ave rapaz.




Desde luego tuvo que ser una especie con la suficiente fuerza como para matar a un ave silvestre del tamaño de una gallina. No creo capaces a los numerosos aguiluchos laguneros, y sin olvidar al azor (hay individuos que pueden aparecer en cualquier sitio durante el invierno) yo me inclino por el águila calzada (Hieraaetus pennatus), la menor de nuestras águilas pero no por ello exenta de fuerza y fiereza.
Esta bellísima rapaz es estival y suele marchar a sus cuarteles africanos de invernada durante el otoño, pero hay algunos ejemplares que se quedan a pasar con nosotros el invierno en distintos puntos de Andalucía, como aquí mismamente por ejemplo.






 En el Brazo del este he visto distintas águilas calzadas de ambas fases de coloración, como la de fase clara que fotografié posada en una torreta.
No es el único caso de ave estival que se puede encontrar por estos lares durante el invierno. Ya os comenté que cierto número de cigüeñas negras (Ciconia nigra) europeas se quedan en las marismas del Guadalquivir en vez de cruzar el Estrecho. Desde el día que vi a la cigüeña negra anillada en Alemania he vuelto a verlas cuando voy, y el domingo me encontré con unas pocas, siempre volando de lejos, y una de ellas posada con los cormoranes.






Así es como esta vez voy a poder tener durante todo el año a dos de mis especies serranas favoritas, con lo muchísimo que echo de menos a las calzadas en invierno cuando estoy en Jaén.
Pero no queda ahí la cosa, también una ardeida me mostró que no tiene ganas de migrar, cuando vi a dos garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides) volando por ahí. Menos mal que sus zonas pardas las distinguen muy bien de las mucho más blancas garcillas bueyeras, para que no pasen desapercibidas al observador que pueda estar despistado en el momento.





Yo vengo de una tierra en la que el invierno se lleva a muchas de mis especies favoritas durante los meses fríos, dejándome con menos variedad hasta la primavera, y desde luego no estoy nada acostumbrado a ver especies estivales así (sin contar el período de coincidencias en los pasos migratorios) junto a invernantes como el bisbita común (Anthus pratensis). Es el bisbita un pajarito pequeñajo y de colores poco atractivos, pero no se le puede negar ser un heraldo de la llegada del invierno, cuando muchísimos de ellos llenan nuestros campos. 
Del mismo modo que también anuncia la estación fría una de las aves más emblemáticas y amadas de la vieja Europa, pues desde muchas generaciones ha sido la grulla (Grus grus) un símbolo del invierno en nuestro país. Fue muy reconfortante ver esa tarde mis primeras grullas de la temporada, cuando cuatro de ellas llegaron de frente y me sobrevolaron en dirección a las marismas. ¡Tengo que dar con ellas ahora que están llegando muchas junto con el primer temporal verdadero!










Antes de terminar, dejo como siempre la lista de las otras observaciones:

- Ratonero.
- Aguilucho lagunero.
- Milano real.
- Cernícalo vulgar.
- Avefría. 
- Agachadiza común.
- Morito.
- Ánade real.
- Pato cuchara.
- Andarríos grande.
- Cigüeñuela (otra estival que es residente en algunos puntos de España).
- Mosquitero común.
- Garcilla bueyera.
- Garceta común.
- Focha.
- Garza real.
- Cigüeña blanca.
- Gaviota sombría.
- Cormorán grande.




Y, al igual que la cigüeña blanca y la garza real, levanto el vuelo y ya volveré con lo próximo que consiga bichear. ¡¿Qué me encontraré?!

10 comentarios:

  1. Menudos días tan buenos te dan los calamones. Y de esa calzada, es curioso que justo sea en otoño cuando saques una de tus mejores imágenes de ella posada.

    A seguir disfrutando de las aves, sobre todo con todas las invernantes que van a llegar a Doñana.

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    1. El curso pasado podía ver dos juntos como mucho, y ahora...
      Ojalá que las aves viajeras sigan dando buenos ratos, y las residentes "de siempre" que hasta hace poco eran poco menos que raras para mí.

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  2. Ufff carlitos veo esas plumas en tu mano y no puedo evitarlo, pienso en ese color azul y ....ufffffff. deseando que vengas ya por aquí. Me alegra que ya nos muestres tus primeras grullas de la temporada. Son unas fotos chulísimas pero he de decir que nada comparado a lo que haremos este año por el Terruño,jajajajaja.
    Me ha sorprendido la cantidad de calamones, anda que no iba a disfrutar yo nada por esos lares y con las ganas que les tengo. bueno linse que tu como siempre, peazo de entradas que como ya te he dicho me divierto un huevo viendolas y leyendolas.
    Abrasos amigo

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    1. Un toquecito azul purpúreo para ese pedazo escritorio. Jajajajaja, en el terruño saldrá humo de las cámaras, hombreeeee.
      Yo nunca imaginé que se pudieran juntar tantos, me llamó muchísimo la atención. Y menudas fotacas que les harías, jodío, a ellos y todo lo que se mueve por aquí.
      ¡Un abrazo de linse!

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  3. Siendo jovenes calamones no descartaría a ninguno de los posibles predadores que has mencionado; eso sí, coincidimos en que la calzada cuando tiene hambre no se anda con rodeos y, del mismo modo que pica sobre un estornino lo puede hacer sobre un calamón, torcazo o córvido. Ya puedes agradecer al ave que sea ese regalo coleccionable. Otro dia te tocará el adulto, seguro.

    Saludos

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    1. Y menudos picados que tira el bicho, en septiembre una se lanzó por una focha de tal manera que me quedé embobado.
      Seguro que los adultos también me dejarán regalitos, ¡vaya!
      ¡Saludos!

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  4. precioso lugar.Ciguenias negras cangrjeras calzadas que pasada seguro que tambien hay golondrinas....menuda mezcla con las grullas.....!!
    la calzadac se trincha un calamon sin problemass!
    saludos camperos!

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    1. Resulta de lo más curioso ver todo eso en época de grullas, vaya que sí.
      Con razón no migran las calzadas de aquí, si las muy pillinas se ponen finas con los calamones.
      ¡Saludos!

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  5. Que biodiversidad la que tienes allí, es para sentirse más centinela que nunca. Espero que poco a poco vayan llegando más grullas, y así le das un poco de envidia a cierta personita ji, ji.

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    1. ¡El sentinela de los arrosales! Este mismo finde intentaré comprobar el tema grullero, puedo encontrarme con las preciosas damas grises a montones... o volverme a casa con un palmo de narices, jajajaja.
      Habrá que darle muchísima envidia :D

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