lunes, 16 de septiembre de 2013

Recuerdos serranos


Aquí estoy tras mis dos primeras semanas en Sevilla, con bastante material para mostrar (el Guadalquivir y los arrozales dan muchísimo juego), pero primero me gustaría echar la vista atrás un poco para recordar las dos últimas veces que me di una pequeña vuelta por Sierra Morena en agosto.

Me gusta el ambiente actual con aves acuáticas a las que no estoy acostumbrado a ver con frecuencia, pero no puedo evitar sentir especial inclinación por "lo mío". Como por ejemplo los grandes ungulados, que no resultan complicados de encontrar en mi tierra. Es el caso de los gamos (Dama dama) y los muflones (Ovis musimon).






Esto incluye, cómo no, a los ciervos (Cervus elaphus), los más fáciles de ver durante los paseos campestres. De hecho, su población es demasiado grande si tenemos en cuenta lo excesivo de las gestiones cinegéticas y la ausencia de depredadores (para 4 lobos que quedan en Jaén y los querrían matar).
Como curiosidad, ya el día 14 de agosto oí a los primeros machos bramando por los valles, y a finales de mes eran muchos los que ya decidieron que era hora de que llegase la berrea.






No es la primera vez que veo a un venado alzarse sobre sus patas traseras para ramonear de una encima u otro árbol bajo, pero por fin he podido estar en el momento justo para fotografiarlo.




Todo esto acompañado de pequeñas aves propias de los meses calurosos del sur, que no tardarán en abandonarnos durante unos meses. Es el caso de los siempre vistosos abejarucos (Merops apiaster) y de este pollo de alcaudón común (Lanius senator).







Una mirada al cielo nos puede sorprender con la presencia de las inmensas planeadoras de estos lares, el buitre leonado (Gyps fulvus) y el buitre negro (Aegypius monachus), que forman un verdadero espectáculo natural cuando se congregan por decenas y decenas, llenando el cielo de enormes siluetas. Estamos tan acostumbrados a ellos que no nos imaginamos el atractivo que ello tiene para los pajareros extranjeros que piensan en España como destino ornitológico.








Menos grandes pero igualmente mediterráneas y muy bonitas son las culebreras (Circaetus gallicus) y águilas calzadas (Hieraaetus pennatus). Aunque sea también cuestión de tiempo que estas dos especies se tomen sus "vacaciones" africanas, yo no me puedo imaginar el monte sin los planeos y reclamos burbujeantes de las calzadas ni sin los cernidos y grandes siluetas cabezonas en las torretas de las culebreras.






Incluso podemos tener la fortuna de ver una de esas especies que están remontando su situación a mejor, como el águila imperial (Aquila adalberti), todo un icono de estas sierras.
Aquí está en su salsa, bien aprovisionada de sus presas tradicionales como conejos (Oryctolagus cuniculus) y las más ocasionales como nuestras bravas perdices rojas (Alectoris rufa). Está bien surtido el monte de estos animales y los predadores como linces y águilas no tienen ya los problemas de antaño a la hora de buscar su sustento, por mucho que le pese a esos atrasados ignorantes que les declaran la guerra porque se comen "su caza" (hago mucho hincapié en el entrecomillado.







Cae el ocaso y nos despide a esas horas de luces y sombras el pequeño mochuelo (Athene noctua), rapaz nocturna muy típica con su simpática silueta regordeta sobre las rocas graníticas, aunque éste no tenía cara de disfrutar mucho de las sesiones de fotos.






Pronto veréis el cambio sustancial al pasar de estos ambientes serranos (que no descuidaré a lo largo del año, ya lo vais a ver) a los acuáticos... más o menos como lo que visteis cada vez que visitaba el Guadalquivir a su paso por Córdoba capital, pero bastante multiplicado...


14 comentarios:

  1. muy buena entrada,haber si a primero de octubre puedo escaparme a disfrutar de la berrea, un saludo

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    1. Ojalá puedas, que siempre te traes unas pedazo fotazas de aquí.
      ¡Saludos!

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  2. Si es que la cabra siempre tira al monte, omejor dicho el linse siempre tira al motorral mediterraneo,jajajaja Impresionantes imágenes serranas. Esperando impacientes ya tus nuevas localizaciones por tierras sevillanas.
    Un abraso de linse.

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    1. Jajajaja, me mola, ya tengo nuevo refrán.
      Espero mostrar algo dentro de pocos días, una muestra de la fauna típica del nuevo ambiente aunque igualmente muy propia del sur.
      ¡Un abraso!

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  3. Hola Carlos,

    pues unas fotos chulísimas, para los norteños son especies poco conocidas y siempre nos gusta verlas como los muflones o mismamente las culebreras.

    La verdad es que sí que se va a notar el cambio, está bien cambiar de vez en cuando eso sí, sin descuidar del todo los orígenes jeje.

    Salu2.

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    1. Gracias, Isra, aunque en Burgos tenéis la mayoría de lo visto en la entrada, es un ambiente distinto y muy parecido al mismo tiempo.
      Justamente me dijo un amigo el otro día que le extraña que ahora empiece siempre a hablarle de aves acuáticas, jeje.
      ¡Saludos!

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  4. Hola Carlos
    Buena serie de fotos y de especies .
    Un saludo

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  5. Guapos esos machos de muflón, ojalá pudiese decir lo mismo del mochuelo vaya cara jaja. Ten el consuelo que en tu nueva provincia vas a tener buenas ocasiones de pajareo, yo sin embargo cuando me vaya dudo mucho que pueda, así que aprovéchalo.
    Salu2

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    1. Pues tienes razón, aquí no puedo ir a pajarear con tanta frecuencia pero cada vez que salgo me vuelvo a casa con muchas observaciones guapas.
      El mochuelo tenía cara de recién levantado, jajaja.
      ¡Saludos!

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  6. Si es que entre mochus, perdices, ciervos y ambiente serrano la entrada tiene todos los ingredientes para ser una pasada, ¡una combinación que no falla! Esperamos con ganas la inminente entrada sobre tu nueva zona de campeo, un saludo!

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  7. Falta el jamoncito y un plato de carne en salsa, jeje.
    Pronto llegará, una entrada con emosionante parecido a las de Daimiel en cierto modo.
    ¡Saludos!

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  8. No cabe duda que tienes muy buenos recuerdos por lo que veo. Muchos de los recuerdos que almacenamos en la memoria se harán efectivos el año que viene otra vez, cuando regresen todos los compañeros alados que nos dejan de momento. Por cierto, gracias al viaje, muchos pueden salvar la vida evitando a tanto escopetero futuro.

    Saludos.

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    1. Grandes recuerdos, sí señor, el apego a la tierra (y eso que sólo llevo pocas semanas fuera).
      Pues tienes razón, estarán fuera de aquí durante el tiempo de los gañanes.
      ¡Saludos!

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