miércoles, 11 de septiembre de 2013

Arte medieval


Arranco esta noche con una entrada algo inusitada en el blog, centrándome en algo que me encanta y que no son las aves (aunque también aparecerán relacionadas).
Quien me conoce sabe lo muchísimo que me gusta lo medieval (entre otras cosas históricas y artísticas, el abanico es bastante amplio), y en particular los castillos. Es por ello que desde el año pasado tenía planeado con un amigo vasco ir a Navarra a visitar los dos más majestuosos y bonitos, los de Olite y Javier.

Empezamos yendo a Olite, con su espléndido Palacio Real del siglo XIV que debe su actual y cuidado aspecto a las restauraciones y reconstrucciones que se emprendieron tras tanto tiempo de abandono y deterioro sufrido por las guerras (incluyendo el incendio que provocaron para evitar que las tropas napoleónicas se hicieran fuertes en él). Esto no es bueno del todo, porque uno no sabe qué zonas son "inventadas", aunque desde luego no es como el exagerado y pomposísimo caso del castillo de Butrón con su febril reconstrucción en base a castillos de fantasía.
El caso es que el edificio es de una belleza innegable, que también se debe a que jamás se construyó como un conjunto y fue producto de sucesivas obras.
Punto a favor que se lleva al poder recorrerse con total libertad todas sus vistas y torres, sin fastidiosas restricciones, disfrutando del inmenso paisaje navarro que se abre desde su privilegiada posición elevada que permite que incluso te sobrevuelen grandes bandos de buitres leonados.
















Hago un pequeño interludio para recrearme en otra forma de arte que nos llegó en el medievo, concretamente a través del mundo oriental mediante las cruzadas: la cetrería.
Sus dos especies estrella son, sin ningún género de dudas, el azor y el halcón peregrino. Si el azor es una verdadera máquina para el bajo vuelo, el rey de la altanería es el peregrino, como nos ilustrará Canciller, un joven halcón de este año de la subespecie brookei, perteneciente a un amigo mío de toda la vida.
Es de una belleza tremenda poder ver en primera fila los vuelos del animal más veloz del planeta, al que en esta secuencia vemos aprendiendo a volar hacia un señuelo.














Después llega el difícil momento de conseguir que nuestro amigo falcónido aprenda a volar en círculos sobre nosotros, a una altura adecuada y sin alejarse, cosa que el ave hará al comprender que en nuestra compañía conseguirá llenar de carne su buche.








Es una manera muy práctica de observar en primera persona el comportamiento y movimientos de una rapaz. Además, salir al campo por espacios abiertos con Canciller nos brinda la oportunidad de ver a especies salvajes como el águila calzada (Hieraaetus pennatus), el milano negro (Milvus migrans), el abejaruco (Merops apiaster) o la culebrera (Circaetus gallicus). Las fotos de muestra son sólo eso precisamente, una muestra, porque han tomadas mientras mi amigo sacaba al halcón y no son ninguna  maravilla.
Huelga decir que se ven más especies, como fochas, zampullines comunes, cernícalos vulgares y primillas, tórtolas comunes, aguiluchos, alguna garza, ánades azulones, etc... y no olvidéis que mi momentazo con la comadreja ocurrió en una de estas salidas.










Retomo el hilo original, a los castillos navarros, cuando mi compañero de viaje y yo nos desplazamos después de Olite a la localidad de Javier a disfrutar de la fortaleza del mismo nombre.
Tiene su origen, como en tantos otros casos de este país nuestro que fue escenario de tantas batallas, en una atalaya de vigilancia entre los siglos X y XI, ampliándose el recinto en posteriores edificaciones. También, como el de Olite, sufrió el mazo de las destrucciones y posteriores restauraciones, que añadieron una basílica (también visitable y muy bonita).
Por dentro tiene un museo recomendable de visitar, y como punto negativo está el no poder acceder a su torre del homenaje (Torre de San Miguel).
Tampoco es nada desdeñable el ambiente pajaril de la zona, todo sea dicho, por el camino pude ver abejarucos, milano real, águila calzada y gavilán.










 Para terminar, quiero enseñar un par de fotos que carecen de la espectacularidad de los mostrado, pero me veo en el deber de barrer hacia casa porque Jaén es la provincia española con mayor número de castillos, fortalezas y torreones. Aunque muchos sean ruinas, como aquí muestro, con lo que queda del castillo de Giribaile ( en Vilches) y el de Albánchez de Mágina.





8 comentarios:

  1. Entrada diferente y bien chula; Por lo general a mi me gusta lo de visitar iglesias y catedrales, así que entiendo el gusto que los castillos despiertan en ti...
    Y por cierto, no puedo creer que aprovechando tu viaje a Navarra no te acercases a la Foz de Lumbier, no sabes lo que te perdiste.
    Saludos

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    1. También me gusta ver las catedrales cuando voy a algún sitio, sí señor.
      En principio era una salida sin finalidad ornitológica, por eso sólo me llevé la cámara pequeña con el objetivo corto, y no me hubiera dado tiempo tampoco, pero vi la Foz desde la carretera y ya hemos decidido ir el año que viene.
      ¡Saludos!

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  2. Como te gusta todo esto amigo mio, seguro que en otra vida fuiste caballero de la tabla redonda. Las fotos del peregrino son la leche. Un abrazote y espero que este año por sevilla te vaya bien. Estamos muy cerquita ahora.
    Abrasos de linse.

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    1. Por supuesto, yo debí ser un halconero medieval o un caballero, jajaja. Muchas gracias, el comienzo sevillano está muy bien, y hace tiempo ya estuve mirando lo que se tarda en llegar desde allí al terruño... jeje.
      ¡Un abraso!

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  3. El castillo de Olite si que lo conozco y esta muy bien .Bonita secuencia del halcon .
    Un saludo

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    1. Una visita muy agradable, ¿verdad? Me gustó el poder recorrerlo libremente.
      ¡Saludos!

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  4. Estos os castillos que tienen en Navarra son espectaculares. Tal vez menos pomposo que el de Olite, pero sí con un espíritu más medieval, me gusta ese de Javier.

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    1. La verdad es que se corresponde más con el imaginario de castillo medieval, el de Olite es más palaciego y no tiene tanta función defensiva.

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