lunes, 8 de abril de 2013

Esos parajes remotos y solitarios de Sierra Morena...




A muchos de vosotros ya os comentado en persona lo mucho que me gustan los lugares apartados de la "civilización", con una atmósfera absolutamente agreste y salvaje.
Pues la salida que hice el sábado con mi mejor amigo se lleva la palma, creo que nunca nos hemos dado una mayor paliza caminando por inclinadísimos valles, ni siquiera aquella vez que fuimos a una zona que muy bien llamamos "Mordor" por lo lejos que está. 
El objetivo era llegar al sitio que veis en la primera foto, ese cortado con una cascada, en medio de un impresionante valle con un arroyo encajonado entre prietos cerros de matorral mediterráneo, pinos, encinas y alcornoques. Desde estas alturas se puede divisar el castillo de Castro Ferral (sus ruinas, mejor dicho).





Ya tengo la satisfacción de poder mirar al cielo y ver a mis queridas rapaces estivales. Una de ellas, como muy bien sabéis, es la culebrera (Circaetus gallicus), de la que vimos distintos ejemplares.
Aquí tiene una buena población, teniendo a mano laderas con matorral y arbolado disperso donde cazar, y bosques más apretados donde escoger algún gran alcornoque para anidar.







Nosotros seguimos nuestro recorrido, yendo casi siempre junto al arroyo, que estaba realmente lleno por las lluvias. El camino de vuelta lo hicimos directamente por los cerros, y comprobamos que se tarda menos con mucha diferencia.





Mantengo mi costumbre de mirar de cuando en cuando al cielo. Allí estaba mi otra rapaz estival, el águila calzada (Hieraaetus pennatus), también con avistamientos de bastantes ejemplares distintos que incluyen algunos de morfo oscuro, pero dejaré sólo a los de fase clara por ser los que estuvieron menos lejos.
Hay buenas densidades de esta bonita rapaz en estas serranías, la menor de las águilas se desenvuelve muy bien en estos medios forestales y anida en medio de bosques muy densos y arrebujados.






Mirando abajo también se ven cosas, disfrutando de los pequeños habitantes del monte, como por ejemplo esta mariposa aurora (Anthocharis cardamines) y esta curiosa araña de abdomen azul (había muchas entre la hojarasca de la ribera).
Los escaramujos me trajeron recuerdos de la Sierra de Segura, donde me dijeron que los llaman "tapaculos" por sus cualidades astringentes.






Ya sí llegamos a la zona de altos collados, donde sorprendimos a un macho de muflón (Ovis musimon) que salió trotando ladera arriba, no sin asomarse un poco antes de esfumarse del todo. Seguramente le parecería extraño ver humanos en un lugar tan apartadísimo.






Otro habitante de las alturas es la reina de las rapaces, el águila real (Aquila chrysaetos), que se mueve a sus anchas por los amplios cielos limpios y los roquedos para regalarnos la siempre memorable visión de su silueta de enormes alas.
Vimos una pareja adulta (primera foto) y un subadulto.







El camino de vuelta se hizo bastante duro, era casi desalentador darse una tremenda caminata y ver a lo lejos que aún quedaba mucho para llegar al punto de partida, atravesando jarales espesos, pendientes empinadas y bosques intrincados. Por suerte siempre se puede contar con la inestimable ayuda de las veredillas que van dejando los ciervos en su trasiego diario.
Se veía bastante movimiento de buitres, y llamaba la atención que muchos llegaban volando muy bajo hacia un cerro para empezar a tomar altura y poder alejarse...





¿De dónde venían? La sorpresa estaba a cerca, cuando vimos que unos pocos de ellos aún estaban en el suelo posados, ante una carroña de ciervo.
Siempre he querido ver a los buitres comiendo en la naturaleza, el hecho de que ocurriera en su medio original me hizo una ilusión enorme. ¡¡Y encima había buitres negros!!
Los que quedaban eran un par de buitres negros (Aegypius monachus) junto a un buitre leonado (Gyps fulvus). Aunque al final se quedó solo uno de los buitres negros, que debía tener mucha hambre a juzgar por los energéticos tirones que daba del maltrecho cadáver del venado con su poderoso pico.








Así son los contrastes en la naturaleza, con la carroña y el olor a muerte junto a la viva floración primaveral y el llamativo tono naranja de este hongo.





Fue todo un respiro alcanzar de nuevo terreno llano, mientras nos sobrevolaban las rapaces, como algún buitre negro o un juvenil de águila imperial (Aquila adalberti). 






Al poco rato vi lo que creí que era la misma águila imperial de antes tomando altura, pero ya vi que la de antes es un macho y esta otra es una gran hembra, que además cicleaba junto a un pequeño gavilán (Accipiter nisus).
Siempre lo digo, ver rapaces jóvenes es algo muy esperanzador, cuando sólo ves adultos te preocupas un poco.





Voy a terminar con un par de fotos malísimas pero que considero interesantes como datos fenológicos.
Son del día 28 de marzo y nos muestran en el mismo día a unas avecillas invernantes y a unos grandullones estivales: un grupito de lúganos en unos alisos y un inmenso bando de milanos negros que iba en dirección norte.





16 comentarios:

  1. Me lo he pasado en grande leyendo y admirando cada parrafo de tu entrada. Tiene que ser genial darse una caminata por lugares tan apartados aunque yo no se si fisicamente aguantaría tal marcha, estoy ya mu mayor. Otra de tus chulísimas entradas la veo ahora antes de ir a dormir y espero soñar con rincones tan llenos de vida como el que nos muestras. Espero que aparezcas tu también por mi sueño, así las rapaces están aseguradas. Un abrazo Carlitos.

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    1. Físicamente fue un poco bestia, la verdad, pero estábamos de muy buen humor y lo pasamos en grande.
      Espero que hayas soñado efectivamente con las grandes rapaces serranas y los vastos rincones andaluces, pero sobre todo que algún día puedas ver mi tierra con tus ojos.
      ¡Un abrazo!

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  2. Hola Carlos,

    nuevamente una entrada muy entretenida, llena de especies jugosas y lugares de película.

    Hablando de películas o de sueños como el de Jero; cuando queremos afrontar una jornada por lugares como esos, deberíamos hacer noche en alguna cueva cual Curro Jiménez e invertir un par de jornadas para sacar el máximo provecho de la zona, fundiéndose el naturalista con la naturaleza, eso sí que estaría bien eh jejeje.

    Lo dicho, una entrada muy buena, como siempre.

    Salu2.

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    1. Vaya que si estaría bien, ir con unas pobladas patillas a lo bandolero y hacer noche allí en una gruta seca y amplia (que hay algunas realmente como sacadas de películas).
      Justamente nosotros solemos decir en esos sitios que si a alguien le diera por huir y esconderse en esas sierras como hacían antes los bandoleros... no le encontraría ni el tato.
      ¡Saludos!

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  3. Bonito reportaje de esta maravillosa sierra y de sus habitantes.Saludos

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    1. Gracias, es un sitio muy especial para mí, así como sus habitantes.
      ¡Saludos!

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  4. Estoy cansado solo de imaginarme la caminata y tengo una tremenda envidia de lo que visteis y vivísteis.
    Impresionante paraje perdido, eso es naturaleza pura y dura.
    No os faltó nada en el día ¿eh?. Me gusta mucho la foto de la imperial con el gavilán, mejor dicho me gustan todas.
    Sigue compartiendo estas impresionantes salidas ¿vale?.
    Un abrazo!!

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    1. Al llegar a casa me dolía la rodilla derecha al doblarla, ya te puedes imaginar.
      Pero es enorme la satisfacción de estar en la más genuina naturaleza, sin rastros de actividad humana. Así es hasta normal encontrarse con todos esos bichos.
      Claro que voy a seguir compartiendo, con lo pesadísimo que soy, jajajaja.
      ¡Un abrazo!

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  5. Una caminata de las que me gustan a mi , en lugares perdidos en los que no se ve mas que paisajes ,animales y tranquilidad .
    Un saludo

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    1. Justamente, sólo se veía el entorno natural con sus animales. Ni un solo atisbo de torres eléctricas, postes, vallas de fincas ni ninguna otra cosa humana. Tan sólo los sonidos de las aves, del agua y del viento.
      ¡Saludos!

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  6. Espero por tu bien que lo de los buitres no oliera tan mal como lo de Sierra Madrona. A este paso te los vas a encontrar de carroñada hasta en tu casa.

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    1. Huy, no, por suerte no olía tanto a muerte... la otra vez es que era una guarrada impresionante.
      Cualquier día me los encuentro en el campo comiéndose una res al ladito de casa.

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  7. Había ganas de andar ¿eh? Mi abuela te diría que "pegarse esas caminatas a lo tonto tampoco es bueno, con un poco menos basta" jaja, aunque sabiendo los "platos ligeros" con los que te sueles reponer tampoco hay por qué preocuparse ;)
    Buena jornada de rapaces, por aqui también se le llama tapaculos al escaramujo.
    Salu2

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    1. ¡Bastante! Bien que sabes la comida "light" que tomo luego, jajajaja, incluso al estilo cantábrico durante las vacaciones de verano, ya tengo decidido que tras otra salida así comeré carne de venado en salsa.
      Al principio pensé el año pasado que sólo los llamaban tapaculos allí, hasta que ya lo vi viendo en más sitios, pero el recuerdo ahí queda ya.
      ¡Saludos!

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  8. Gracias Carlos por llevarme hasta ese agreste lugar, por enseñarme todas esas aves, ahora sólo falta que lo hagamos personalmente, gracias de nuevo.
    Abrazos,
    Lolo

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    1. Gracias a ti por leer mis aventuras y comentar. El remate sería que pudieras ver estas aves personalmente, cosa que ocurriría perfectamente en Cazorla si hubiera sido en finde en lugar de lunes.
      ¡Un abrazo!

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