viernes, 22 de marzo de 2013

Sierra Madrona, nueva e interesante zona




Por fin encuentro un momento para escribiros sobre un lugar que realmente me ha parecido muy interesante, a la par que lleno de serena belleza. Hablo de Sierra Madrona, nombre dado a la porción de Sierra Morena que encontramos cuando traspasamos la frontera cordobesa para entrar en la provincia manchega de Ciudad Real.

Lo tengo al alcance de mi actual domicilio en Cardeña, sólo tengo que tomar camino hacia Azuel, cruzar a Castilla - La Mancha por el pueblo de Fuencaliente y atravesar una zona montañosa de las que a mí me gustan: agreste, remota, con inmensos parajes despoblados y solitarios, donde las grandes rapaces planean a sus anchas sobre vastas extensiones de pinos, robles melojos (también conocidos como rebollos) y jaras. Además de conducir al Valle de Alcudia, zona no menos atractiva.

Quienes me conocéis sabéis que la serranía abrupta es mi medio predilecto; el año pasado me sentía como pez en el agua viviendo en la Sierra de Segura, y los fines de semana recupero esa necesidad yendo a Despeñaperros, así que para mí ha sido todo un hallazgo topar con Sierra Madrona, allí me siento más a mis anchas que en esas zonas de Cardeña demasiado llenas de vallas y terrenos privados.

En una entrada de primeros de mes ya os presenté la nutrida comunidad de buitres de estas sierras, destacando los numerosos efectivos de buitre negro (Aegypius monachus), junto a los siempre abundantes buitres leonados (Gyps fulvus) y algún alimoche (Neophron percnopterus).







También se encuentran aquí las grandes águilas, incluida nuestra emblemática águila imperial (Aquila adalberti), insignia de estos nuestros bosques mediterráneos. Mientras esté por conseguir una mejor foto, de momento tengo que conformarme con ilustrarlo enseñando este ejemplar juvenil (arriba) que cicleaba junto a un grupo de buitres.





Si el buitre negro y el águila imperial son las dos rapaces representativas y amenazadas de este ecosistema, una tercera ave no rapaz se une al terceto, la sumamente elegante y esquiva cigüeña negra (Ciconia nigra).
Sierra Madrona está surcada por muchos arroyos de risas burbujeantes y aguas tranquilas donde esta zancuda se alimenta, además de proporcionarle cantiles rocosos y grandes árboles de bosques apartados donde anidar sin molestias.
Estas fotos en realidad fueron tomadas cuando aún estaba dentro de Andalucía, cerca de Azuel, pero este ejemplar protagonizó un encuentro entrañable y memorable al darse justo en el día de la entrada oficial de la primavera, el pasado miércoles.






En tan amplios terrenos forestales será natural encontrar gavilanes y azores, como ya comprobé al observar en febrero a una pareja de azores cicleando y piando en sus feudos.
Pero no me olvidaré de la pequeña avifauna, desde los lúganos invernantes (de otra entrada) a los escribanos montesinos (Emberiza cia) tan típicos de laderas rocosas. Reencontrarme con ellos me trae gratos recuerdos de la Sierra de Segura.






Dicen que el lince merodea por aquí, ese fantasma moteado que tan maravillosas sensaciones puede evocar a quien tenga la fortuna de ver uno. Yo de momento he visto a otros mamíferos, los ciervos (Cervus elaphus) paseando en grupitos familiares entre jarales y linderos de pinar.









Esto es lo visto de momento, entre paisajes espectaculares y la casi eufórica sensación de inmensa libertad que se respira, aunque aún espero el encuentro con más especies entre las que están mis queridas águilas calzadas.

Como no todo son aves, también quiero remarcar la huella que dejó aquí el hombre prehistórico con sus pinturas rupestres, como las de La Batanera, cerca del pueblo de Fuencaliente.





Normalmente la entrada habría acabado así, pero voy a dejar un dato fenológico para no perder las buenas costumbres que adopté el año pasado al informar de las aves estivales que iban llegando. En este caso resalto la cantidad de culebreras (Circaetus gallicus) que se pueden ver y la llegada esta semana de los vertiginosos vencejos comunes (Apus apus).




10 comentarios:

  1. Espectacular entrada carlitos. me encanta leerte. me lo paso en grande pensando en esas excursiones tuyas tan fructíferas. tenemos un país lleno de ecosistemas a cada cual mejor y este por donde a ti te gusta moverte está sin duda entre los mejores por la cantidad de especies, sobre todo de rapaces tan emblemáticas que alberga. es un placer el saber que muchas personas los conoceran atraves de entradas tan espectaculares como esta. felicidades por tu trabajo y un abrazote.

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    1. ¡Muchas gracias!
      Este medio también te encanta y lo conoces bien, un tesoro que tenemos al sur de Europa y que más vale que lo preserven bien.
      Dentro de no mucho conoceré mejor la parte extremeña, con alguien que sí que hace un trabajazo.
      ¡Un abrazo!

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  2. Hola Carlos,

    una entrada muy buena, tanto por las fotos como por los textos, muy instructiva.

    El campear tú sólo, con la única compañía de la madre natura es algo muy especial, te hace sentir libre y vivo, incluso te hace reflexionar sobre cómo vivían nuestros ancestros, y nunca mejor dicho con esas pinturas.

    Esas zonas de campeo son un tesoro madre mía. La próxima entrada ya huele desde aquí jejejej.

    Salu2

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    1. ¡Gracias, Isra!
      La verdad es que uno se siente como en tiempos muy remotos, cuando el hombre vivía en sintonía con el medio.
      Tú ya te sabes cosas que van a salir en la siguiente entrada, jajajaja, si no hubiera sido tan bocazas de contarlo hoy, pero es que tenía que compartirlo :P
      ¡Saludos!

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  3. Estás cerca de un potencial lugar para disfrutar de una variedad ornitológica de miedo, bueno, aparte de los mamíferos más solicitados. Personálmente, también prefiero este tipo de sierras bajas donde la fauna está más arraigada por tener inviernos más suaves.
    Me hace mucha gracia el agudo y afilado reclamo del montesinos cuado lo emite y no logro identificar su procedencia, a veces, está delante de mis narices y no lo veo hasta que levanta el vuelo.
    Menudos parajes tienes cerca pájaro.

    Saludos.

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    1. ¡Se nota, esto es también lo tuyo! Sobre todo me gusta el poder moverse uno sin topar con tantas fincas privadas ni cotos de caza vallados.
      Me pasa lo mismo con el escribano montesino, incluso hace tiempo no lograba saber quién hacía ese reclamo, jajaja.
      ¡Saludos!

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  4. Buaaaah carlitos!!
    Que entradón, que pasada de fotos... No puedo elegir ninguna porque me gustan TODASSS!!!
    Te imagino pateando esos lares y flipando con la negra.
    Una pasada recorrer esas sierras desde tu blog (y sin cansarnos ;))

    Un abrazo!!

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    1. ¡Gracias!
      Eso es, no tienes que pegarte la panzada de andar que yo me meto en días como el de ayer, jajaja.
      Desde luego que flipé, al principio pensé que era una cigüeña blanca y ya te imaginarás cuando de pronto le vi el cuello negro al girarse, pufffffffffffffff...
      ¡Un abrazo!

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  5. Que buena la cigüeña negra! Hay que ver que curioso, que despues de ver una especie que se llevaba tiempo buscando se la empieza luego a ver por todas partes. Es una pasada de especie, suerte tienes de pofer disfrutar de ella.
    Salu2

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    1. ¡Muy cierto! Uno se queja de no ver una especie, y luego aparece mucho... eso ya me pasó el año pasado y ojalá me pase ahora con las cigüeñas negras, que para mí son unas aves muy especiales y representan estas sierras.
      ¡Saludos!

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