miércoles, 13 de marzo de 2013

FIO de Monfragüe: 2ª parte



Aquí estoy ya para comentar la segunda y última (snif) entrada sobre Monfragüe. Un día contrastado porque el tiempo estuvo plomizo y poco favorable para la fotografía, pero con avistamientos muy interesantes y de especies que nos faltaron el día anterior.

Esa mañana de domingo tocaba pajarear directamente. Primero nos levantamos pronto para dar una vueltecilla por si pillábamos algo, aunque sólo se dejaron ver los rabilargos (Cyanopica cyanus).




Después de un muy buen desayuno en la casa rural tan chula que hay en el pueblo, nos dirigimos a la Portilla del Tiétar, el otro punto fuerte del parque. Por el camino hubo paradas en otros puntos no menos interesantes, como por ejemplo este cortado donde se veía a los buitres leonados (Gyps fulvus) incubando en sus nidos.




Y fue aquí cuando apareció una de las estrellas del día: la hermosa e increíblemente ágil águila perdicera (Hieraaetus fasciatus).
A decir verdad, el día anterior ya vimos una pareja en el Salto del Gitano, pero tremendamente lejos, y este macho adulto nos dio mejores avistamientos. Incluso hubo un momento en que se lanzó en un vertiginoso picado contra una garza real que huyó despavorida como si hubiese visto un demonio con alas (que lo vio, en realidad). Fue verdaderamente impresionante ver un picado de caza de la más veloz de nuestras tres grandes águilas, y encima justo después de haber estado compartiendo espacio aéreo con una cigüeña negra (no pongo foto de ella, más abajo veréis por qué).






Sí, se supone que "eso" es la perdicera lanzándose en picado.




Durante ese tiempo también se dejaban ver alimoches (Neophron percnopterus). Me repetiré diciendo esto de nuevo, pero nunca en mi vida vi tantos.




Siguiendo nuestro camino, se dejaron ver unos cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo). Había tanto ejemplares jóvenes (derecha) como adultos con plumaje nupcial (izquierda) luciendo su característica mancha blanca en el muslo y esa nuca blanquecina como de galán canoso.






Llegamos a otra parada muy interesante, pues era zona de anidación de mis ansiadas cigüeñas negras. Mientras tanto, entre los buitres leonados, nos sobrevolaba otra ave con el apelativo "negro": el enorme buitre negro (Aegypius monachus).





Y entonces llegó el ave a la que más ganas le tenía, la emblemática y tímida cigüeña negra (Ciconia nigra), una de las grandes aves más representativas de nuestra más agreste fauna del monte mediterráneo, una verdadera joya ornítica.
Este ejemplar estaba en apuros, porque unos buitres leonados le usurparon el nido (no es ninguna novedad que hagan esto) y empezó a sobrevolar el nido en vanos intentos de expulsarlos... los buitres llegan a sufrir acometidas de las águilas, así que desgraciadamente los alardes de una cigüeña no iban a amedrentarlos.







Ante este panorama, la pobre fue a posarse en una roca de la orilla, durante tanto rato que la disfrutamos a nuestras anchas, fotografiándola y viéndola de maravilla con el telescopio de Silvia (era una preciosidad cuando se movía y le brillaban las iridiscencias verdes de la cabeza).






Más tarde llegó su pareja y estuvieron dándose unos vuelos entre los buitres, verlas volar así es un estampa realmente bonita a la que faltó el fondo azul de un día limpio.




Y ahora sí, llegamos a la Portilla del Tiétar, donde la avanzadilla de nuestro grupo nos dice que una de las águilas imperiales ya había estado atacandoo a los buitres leonados.
Mientras Jero, Jorge y yo buscamos un puesto elevado, apareció una pareja de águilas perdiceras (también es la primera vez que veo distintos ejemplares en poco tiempo).
Al igual que con la pareja que conozco de mi trozo de Sierra Morena, el macho (derecha) es más blanco además de más pequeño.




Unos fuertes ladridos nos avisan de la presencia de la especie más esperada de este cortado, la siempre carismática águila imperial (Aquila adalberti). Imagino que muchos estaréis pensando que a éstas ya las suelo ver en mi tierra, pero siempre es todo un placer verlas.
Vimos a la pareja reclamando y haciendo piruetas, expulsando a los buitres, planeando bajo sobre las laderas, llevando restos de conejo fuera del nido, posándose, e incluso volando junto a las perdiceras (tercera foto).








Aquí se puede apreciar la magnitud y envergadura de la poderosa hembra.












Al igual que ocurrió el día anterior con el halcón, esta vez los observadores pertrechados con telescopios nos señalaron la presencia del gran duque de la noche, el búho real (Bubo bubo). Con el telescopio se veía muy bien, pero con mi cámara ya es otra historia...




¿Lo veis? Venga, una ayudita por si acaso.




Los buitres no paran de pasar volando aquí, mientras estos dos estaban más a gustito.



Llegaron las despedidas (aunque a Javi lo despedimos el día de antes), momento que uno no quiere que llegue para seguir disfrutando del pajareo en buena compañía... aunque no del todo, porque aún pude ir a comer con Jero y familia, mientras Jorge estaba pendiente todo el rato de atraer a los petirrojos con miguitas (gran pajarero que tendremos en el futuro, aunque para mí lo es ya).
Las sorpresas llegan cuando menos las esperas, ahí es donde radica su gracia, como cuando de pronto vi algo nadando a lo lejos en el embalse... ¡¡¡una nutria!!!





Esta nutria (Lutra lutra) llevaba un pez en la boca como podéis ver, y dio buena cuenta de él apoyada contra el muro de la presa.





Quisimos bajar con el coche por si volvía a aparecer y verla más de cerca, pero no lo quiso la suerte. Mientras tanto, pasaron esta garza real (Ardea cinerea) y este milano negro (Milvus migrans).






Ya no me quedaba más remedio que marchar si no quería llegar con la noche encima durante el largo viaje de regreso, y al pasar por Hinojosa del Duque (al poco de entrar en la provincia de Córdoba) me encontré con la agradable presencia de unos grupos de grullas (Grus grus) en las dehesas. Las daba ya por ausentes al comprobar la semana anterior que no quedaba ninguna en el Valle de Alcudia, así que esta vez sí tuve mi despedida definitiva de estas viajeras natas que no llenarán los cielos andaluces con sus trompeteos hasta octubre.






La mágica estampa de las siluetas de las grullas contra el atardecer sería normalmente mi típica foto de despedida de entrada... pero no, para un final especial me reservo una foto de grupo que le cojo prestada a Ramón.





10 comentarios:

  1. Fuego, le vas a pegar fuego a la cámara. Menuda colección, no, está vez no me decanto por nada y, es que hay de todo, de todo y todo alienta a salir al campo. Sólo decirte que me están entrando unas ganas locas de volver por allí de nuevo.
    Es una pasada de verdad, Monfragüe es una maravilla.

    Saludos.

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    1. ¡Se me han quemado las manos! Tienes razón, el repertorio entero está bien chulo, yo estoy deseando volver otra vez (y con mejores cielos). Es increíble lo fácil que resulta ver aves allí.
      ¡Saludos!

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  2. Amigo mio me has emocionado....si la primera entrada fue espectacular, la segunda no le va a la zaga. Completa, completa. Que buenos ratos hemos pasado juntos con los amigos de pajareo de comidas de vasitos anchos de excursiones matinales, toda una pasada se sensaciones un finde que fue expectacular. ya estoy esperandote por mi terruño en compañia de jorge y por supuesto del gran duque. Abrazos carlitos.

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    1. Muchísimas gracias, Jeroncho. Yo estoy encantado de formar ya parte de vuestras quedadas pajareras y de vuestras charlas con vasos anchos. Después de las grullas y esto vendrán muchas más veces, y la próxima será en tu terruño con el búho real y tus demás vecinos alados.
      ¡Un abrazo!

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  3. Carlos!!!.
    Te han quedado unas fotos muy guapas, sobre todo la perdicera.
    Que pena que ya no tengas mas para publicar sobre ese fin de semana tan guapo que pasamos: los avistamientos, las risas, los vasos anchos, las charlas sobre fotografía y equipos ...
    Al final me perdí la nutria (siempre me pierdo algo :(. )
    Un abrazo, nos vemos el saturday por tierras de Don Quijote.

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    1. ¡Pero este sábado no te perderás nada, vamos a ver lo mismo! ;)
      Muchas gracias, nos lo pasamos como enanos, aunque sin tener cada uno nuestro 800mm, eh, jajajaja.
      Hasta pronto, en esas tierras manchegas que a lo tonto estoy conociendo cada vez más, ¡un abrazo!

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  4. Ya veo cómo disfrutasteis con las especies icono de la fauna española: buitre negro, águila imperial, cigüeña negra (espero que el águila perdicera no se una por los motivos por los que se han hecho tan famosas las otras tres). La cigüeña negra posada debió ser una gozada, sobre todo con el telescopio.

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    1. Nos lo pasamos como cosacos, y tú también un día, que iremos allí juntos tarde o temprano y lo sabes.
      Con el telescopio era una pasada verla, se le veía hasta el anillo rojo del ojo, una preciosidad.

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  5. Joe chicu, que bien te quedaron esas perdiceras. Al final lo gozaste con tus ansiadas cigüeñas negras, y con el gran duque, del cual yo solo vi las "orejas" asomando en las rocas (pero me compensó ver al pollo a placer, jeje). Y a ver si dejas de tener a las grullas ahí retenidas, cagwen la mar, que asi no hay manera de que uno se haga a la idea de que ya casi es primavera!
    Salu2

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  6. Gracias, se hizo lo que se pudo con esos cielos tan feísimos.
    Ya me quedé a gusto con las cigüeñas negras (ahora quisiera verlas por mi tierra) además de con los alimoches, y a los búhos reales intentaré también verlos por mi zona a ver si hubiera suerte.
    Ya le he levantado el secuestro a las grullas, jajaja, que ahora toca disfrutar de las culebreras (cuatro el miércoles, y una ayer por la carretera).
    ¡Saludos!

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