domingo, 13 de enero de 2013

ZEPA 139: el regreso entre avutardas, grullas y águilas perdiceras




Con esta entrada terminaré de contar mi pequeño periplo madrileño que terminó justo hace una semana, cuando el domingo pasado nos levantamos pronto para dar una última y breve vuelta por los campos de Alalpardo antes de lanzarme a la autovía de regreso a casa.
Desde el pueblo buscamos dónde se podrían encontrar las enormes avutardas (Otis tarda), y localizamos 4 grupos diferentes, siendo el más numeroso el de la foto de arriba.

Al subir una pequeña elevación del terreno conseguimos sorprender a menor distancia a uno de los grupos, siendo estas fotos las que tengo de momento más "cerca" de ellas, es lo que permiten unas aves tan huidizas y sensibles.






Un pareja de ratoneros (Buteo buteo) jugaba en el aire cerca de ellas, pero sin espantarlas como sucedía con nosotros, las pesadas aves esteparias saben de sobra que esas rapaces son totalmente inofensivas para ellas. Otras rapaces que se dejaron ver fueron un milano real posado y un macho de aguilucho pálido que provocaba el terror entre las bandadas de avecillas de la campiña.




Así es como me despedí de Madrid y su fauna esteparia, haciendo el viaje de camino a Bailén y parando un momento en tierras manchegas al ver bandos de grullas (Grus grus) cruzando sobre la carretera. Fue más o menos a la altura de Daimiel, y tuve tiempo de bajarme a sacar algunas de las grullas que llenaban la mañana con sus trompeteos mientras que los demás conductores ignoraban tan precioso espectáculo.






Una segunda paradita llegó cuando me quedaba poco para llegar a mi pueblo, al entrar en la provincia de Jaén por Despeñaperros, porque tenía ganas de echar un vistazo rápido a los buitres leonados (Gyps fulvus) y la pareja de águilas perdiceras (Hieraeetus fasciatus).
No apareció ninguna de las otras rapaces que a veces se dejan ver, pero las dos especies citadas sí que se dejaron ver; aquí están los buitres rondando la zona y entrando a los nidos de la colonia que tienen en estos riscos.








Y, para mi satisfacción, no faltaron las estrellas del lugar: las belicosas y hermosas águilas perdiceras.






Lo de esta entrada no ha sido una salida de pajareo exactamente, pero no estuvo nada mal ver esto en una sola mañana durante un viaje de vuelta, ojalá siempre fueran así los viajes por autovía.
Para mí el más bonito de esta última parada fue cuando vi la pareja de perdiceras junta, con el macho llevando ramitas en el pico.




Al llegar a Bailén me esperaba mi mejor amigo para dar una vuelta con su águila de Harris de cetrería por los olivares y campos, lo que me permitirá acabar la entrada con una foto de uno los muchos cuervos (Corvus corax) que crían en los cortados de tierra de los barreros, y unas imágenes del águila de Harris  posada y a punto de llegar al guante de mi amigo.






Y esto es mi pueblo visto desde el campo, que se despide de vosotros al atardecer entre olivares.





16 comentarios:

  1. Desde luego Carlos aces más paradas en tus viajes que la linea 9 del metro de Madrid ;)
    No estuvo nada, nada mal el domingo. Esa águila de Harris es una preciosidad.
    Un abrazo!!

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    1. Y era una pasada cuando el Harris volaba contra el viento, llegaba a parecerse a un milano.
      ¡Un abrazo!

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    2. Haces joer... este teclado se come las letras.

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  2. Ni cuando vas en coche dejas de ver cosas interesantes. Ya podrías haberte parado en las Tablas de Daimiel, que están a 20 minutos de la autovía...pero las perdiceras te tiran más.

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  3. Joder carlitos tu a lo tuyo con las rapaces que jodio. Unas jornadas entrañables sin duda las que viviste por los madriles lo próximo el terruño. Un abrazo.

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    1. Unas buenas jornadas terruñeras serían la leche. Por cierto, Rafa me estuvo vendiendo muy bien la moto con el terruño, habla maravillas de allí.
      ¡Un abrazo!

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  4. Hola Carlos. Una pregunta: ¿Has pensado que si todos vamos a espantar las avutardas como tú, estás no pararían quietas en el suelo? Una cosa es que te las encuentres de improviso y se espanten y otra muy distinta es ir a buscarlas y espantarlas. Con unos prismáticos desde un cerro se ven de p.m.

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    1. Hola Mariano, vamos a ver, ¿Eres cazado furtivo o algo? ¿Has pensado que nosotros somos los menos interesados en espantarlas? Es verdad que tal vez se asusten de nuestra presencia, pero con los tele-objetivos que llevamos es como verlas con unos prismáticos, o a ¿caso te crees que estamos a menos de 100m? A demás, eso significan que temen al hombre, y visto lo visto, es lo mejor que pueden hacer, porque si en vez de ser nosotros que llevamos una cámara fuéramos unos cazadores que lleváramos una escopeta... Considéranos mejor e increpa a quien hay que increpar. Un saludo.

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    2. Pero es que aquí nadie va a espantarlas.
      Íbamos por caminos y a este grupo nos los encontramos de golpe al subir una curva alta. Caminos que compartimos con ciclistas, paseantes con sus perros y agricultores, por no hablar de que esa mañana de domingo había cazadores con galgos. Por otra parte es muy natural que las aves echen a volar si te ven, si no estarían muertas.
      Es cierto que existe gente como aquellos fotógrafos que persiguieron a una hembra de lince hasta su cubil, pero aquí no es el caso y esto ha sido muy innecesario.

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    3. Tal vez el texto del compañero Carlos lleve a equívoco. Es cierto que vimos 4 grupos diferentes desde el mismo pueblo, pero ni mucho menos avanzamos directamente hacia ellas. Fuimos por uno de los caminos y no por los terrenos de cultivo, habiendo una distancia mínima entre nosotros y las avutardas de 250 metros (las más cercanas y vistas tras pasar una ondanada del terreno) y con el grupo más numeroso de ellas un mínimo de 800 metros (medidos con Google Earth).

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    4. Con la que está cayendo y perdemos el tiempo en estas tonterías.... Se están cerrando centros de recuperación, se ha recortado drásticamente todo lo que tenga que ver con medio ambiente, se permite cazar al lobo ibérico... o esos que van con los todoterreno, quads, motos por medio del campo arrasando todo...
      Lo que duele a nuestras aves son los disparos: águilas imperiales, flamencos... En mi visita a Venezuela comprobé que allí las aves no huyen porque las respetan.
      Más fotógrafos y más blogs ...
      Un abrazo compañero!!

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  5. La primera foto es una maravilla natural, que grande ver esas avutardas en el campo en buenos números,,,ojala vayan a mas!
    De la perdicera que voy a decir...no se cuando veré una.....
    Saludos camperos!

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    1. Es lo mejor de todo, saber que hay muchas por allí, porque aquí en el sur la cosa está bastante fea. Esperemos que no se salgan con la suya los colectivos de cazadores que quieren que la avutarda vuelva a ser especie cinegética.
      ¡Saludos!

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  6. De las avutardas esteparias a las perdiceras risqueras, pasando por esas grullas. Qué suerte tienes, yo cuando voy en coche (siempre con familia) no tengo la posibilidad de parar y me tengo que limitar con lo que veo desde el coche en marcha :(
    Salu2

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    1. ¡Es lo bueno de los viajes en solitario! Jejeje.
      Con mi familia no puedo pararme nunca... este verano por la carretera vi un porrón de buitres y mis hermanos protestaron tanto que no pude pararme.
      ¡Saludos!

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